A partir del siglo V a.C., los médicos cultos que seguían el corpus de conocimiento hipocrático se extendieron por el Mediterráneo. Estos médicos eran profesionales que cobraban directamente a sus clientes, con unos precios que variaban según la reputación. A veces, los gobiernos de las polis, las ciudades griegas, pagaban un sueldo a un médico para que se quedara a vivir y tratara a sus habitantes, lo cual era una especie de embrión de la actual medicina pública.
Pero, ¿qué causaba las enfermedades, según estos médicos? De la misma manera que en la Grecia clásica convivieron diferentes teorías filosóficas sobre, por ejemplo, la composición de la materia, estos médicos cultos desarrollaron diferentes teorías sobre la enfermedad y la curación. La más conocida, y la que tuvo más influencia posterior, fue la teoría de los humores. La base de esta teoría, que se fue haciendo más compleja con el paso de los siglos, era que el cuerpo humano estaba dividido en cuatro líquidos (sangre, flema, bilis amarilla y bilis negra). Estos líquidos, que se llamaban humores, eran el componente básico de todos los demás líquidos y órganos del cuerpo. Así pues, según esta teoría, en un cuerpo sano, los humores estaban equilibrados, y era un desajuste de las cantidades de estos líquidos lo que provocaba las enfermedades. Estos desajustes también podían provocar alteraciones en el carácter, por eso todavía hoy decimos que no estamos de buen humor.
La Europa medieval tuvo la teoría de los humores como la corriente médica dominante hasta que progresivamente se descubrieron virus y bacterias
Aunque nos parezca increíble, la teoría de los humores estaba basada en la observación de los enfermos y sus síntomas. Por ejemplo, se interpretaban hemorragias o mucosidades como un exceso de sangre o flema, un desequilibrio en los humores. Algunos de los remedios basados en esta teoría funcionaban y otros más bien empeoraban el problema. Funcionaban, a veces, porque en realidad eran conocimientos tradicionales que se habían encajado en la teoría de los humores y, a veces, por simple casualidad o sugestión. El ejemplo más claro de cómo podían afectar los remedios basados en esta teoría eran las sangrías, extracciones de sangre cuando se creía que había un exceso de este humor. Un remedio que a menudo era fatal.
Hacia el siglo II d.C., Claudio Galeno, médico nacido en Pérgamo, actual Turquía, educado siguiendo los preceptos griegos y médico de emperadores romanos, fue el encargado de sintetizar los conocimientos médicos clásicos en un solo corpus de conocimiento.
Esta síntesis convirtió a Galeno en el médico por excelencia de la Europa medieval, que tuvo la teoría de los humores como la corriente médica dominante hasta que progresivamente se descubrieron virus y bacterias, totalmente invisibles para los médicos hipocráticos.
Dr. Miquel CarandellBaruzzi,historiador de la ciencia