Siete grandes organizaciones que representan a más de 900 universidades y centros de investigación piden a Bruselas un presupuesto ambicioso para el futuro programa marco de investigación e innovación y reclaman a los Estados miembros que destinen el 3% del PIB a I+D antes de 2030
La ciencia europea reclama a Bruselas más recursos para mantener la competitividad científica y tecnológica del continente. Siete organizaciones que representan a más de 900 universidades y centros de investigación europeos han hecho público este miércoles un manifiesto en el que piden que el próximo programa marco de investigación e innovación de la Unión Europea, FP10, tenga un presupuesto de al menos 200.000 millones de euros para el periodo 2028-2034.
El FP10 es el nombre con el que se conoce el décimo Programa Marco de Investigación e Innovación de la Unión Europea, que sustituirá al actual Horizon Europe cuando este finalice en 2027. Será, por tanto, el principal instrumento europeo para financiar la investigación y la innovación durante el periodo 2028-2034. Como sus predecesores, el FP10 financiará proyectos de investigación e innovación de todo tipo, desde investigación básica e investigación de alto riesgo hasta proyectos más cercanos a la aplicación y la innovación. Podrán participar universidades, centros de investigación y empresas de diferentes países europeos mediante convocatorias competitivas.
El programa todavía no está aprobado definitivamente. Su presupuesto y su diseño forman parte de las negociaciones del próximo marco financiero plurianual de la UE, que determinará las prioridades y los recursos europeos para el periodo 2028-2034.
La petición de las organizaciones científicas supera en 25.000 millones de euros la propuesta actual de la Comisión Europea, que sitúa el presupuesto del FP10 en 175.000 millones de euros. Los firmantes consideran esta última cifra el "mínimo indispensable" y reclaman que los Estados miembros cierren esta diferencia.
Más del doble del presupuesto de Horizon 2020
Para entender la magnitud de la demanda hay que mirar la evolución de los programas europeos de investigación. Horizon 2020, vigente entre 2014 y 2020, dispuso de casi 80.000 millones de euros. Lo sustituyó Horizon Europe, actualmente vigente entre 2021 y 2027, con un presupuesto de 93.500 millones de euros.
Si finalmente el FP10 contara con los 200.000 millones reclamados, el presupuesto sería aproximadamente un 114% superior al de Horizon Europe y un 150% superior al de Horizon 2020. La propuesta de la Comisión, de 175.000 millones, representaría un incremento de aproximadamente un 87% respecto a Horizon 2020. Las organizaciones firmantes del documento, sin embargo, alertan de que estos incrementos nominales no reflejan necesariamente un aumento equivalente de la capacidad de financiación, ya que hay que tener en cuenta la inflación y el encarecimiento de la investigación.
Una apuesta por la investigación a largo plazo
El manifiesto no reclama solo más dinero. Las siete organizaciones —EU-LIFE, CESAER, el Grupo de Coimbra, la Asociación Europea de Universidades (EE.UU.), The Guild of European Research-Intensive Universities, LERU y YERUN— piden también una estrategia europea estable y a largo plazo para reforzar la investigación.
En primer lugar, reclaman que el presupuesto sea protegido y previsible durante los siete años del programa, con al menos un 12% del total comprometido cada año, y que las nuevas prioridades europeas se financien con dinero nuevo y no restando recursos de la investigación.
También piden mantener el equilibrio a lo largo de todo el proceso investigador y proteger especialmente la investigación inicial y de alto riesgo, que a menudo queda fuera del interés del capital privado pero que puede generar los avances científicos y tecnológicos del futuro.
Europa pide un 3% del PIB en I+D
La otra gran reclamación del manifiesto va dirigida a los propios Estados miembros. Las organizaciones consideran que un programa europeo ambicioso debe ir acompañado de una inversión nacional también más elevada.
Por eso reclaman que todos los países lleguen a destinar como mínimo el 3% del PIB a investigación y desarrollo antes de 2030, incluyendo un 1,25% del PIB de esfuerzo público.
El Estado español todavía está lejos de este objetivo. En 2024 dedicó aproximadamente el 1,5% del PIB a I+D, frente al 2,24% de media de la UE. Es decir, se encuentra aproximadamente a mitad del camino del objetivo del 3%.
España, gran beneficiaria de los fondos europeos
La situación es especialmente significativa porque el Estado español es uno de los países que mejor capta los recursos europeos de investigación. Según los datos del manifiesto, es el tercer país de la UE que más financiación recibe de Horizon Europe y el primero en coordinación de proyectos colaborativos.
Este buen posicionamiento también se empezó a consolidar con Horizonte 2020. Durante los primeros años del programa, las entidades españolas consiguieron miles de millones de euros en financiación europea y destacaron especialmente por su capacidad para coordinar proyectos internacionales.
Catalunya también tiene un peso considerable en este sistema. Según AGAUR, entre 2021 y 2025 el sistema catalán de investigación obtuvo 243 ayudas del Consejo Europeo de Investigación (ERC) por valor de 307 millones de euros, el 3,3% de los fondos del ERC concedidos al conjunto de la UE, a pesar de representar el 1,8% de la población comunitaria.
Durante los tres primeros años de Horizonte Europa, Catalunya fue, además, la tercera región de la UE por financiación captada de Horizonte Europa, solo por detrás de Île-de-France y la Alta Baviera. Pero esta capacidad para competir con éxito por los fondos europeos convive con una inversión nacional todavía insuficiente. Luis Serrano, exdirector del Centro de Regulación Genómica (CRG) y uno de los cofundadores de EU-LIFE, pone el foco precisamente en esta paradoja: "Hemos construido un sistema de investigación de primer nivel mundial, que compite con cualquiera y que capta financiación europea muy por encima de su peso. Es un éxito real. Los científicos han cumplido con su parte; ahora necesitamos los instrumentos, el apoyo financiero y el desarrollo legislativo que se traduzcan en crecimiento económico y empleo". "Para seguir siendo líder mundial, una potencia económica competitiva y un actor soberano, Europa necesita una ciencia y una innovación fuertes", afirma Marta Agostinho, directora ejecutiva de EU-LIFE.
Para Mónica Bettencourt-Dias, directora del Centro de Regulación Genómica de Barcelona (CRG) y expresidenta de EU-LIFE, la dependencia tecnológica de Europa es también una dependencia de la capacidad de generar conocimiento. "Si queremos crear las tecnologías del mañana en lugar de limitarnos a adoptarlas, Europa debe ampliar su capacidad de generar conocimiento e ideas nuevas", defiende.
La reivindicación europea va, por tanto, más allá de conseguir más recursos de Bruselas: reclama también que los gobiernos nacionales refuercen sus propios sistemas de investigación y sean capaces de convertir la capacidad científica existente en innovación, actividad económica y empleo.
El manifiesto reclama, finalmente, que el acuerdo sobre el futuro programa se alcance a tiempo para que el FP10 pueda empezar el enero de 2028, sin vacíos de financiación que puedan interrumpir proyectos y colaboraciones de investigación.
El mensaje de la comunidad científica europea es claro: Europa necesita invertir más en ciencia, pero también garantizar una estrategia sostenida que permita convertir el conocimiento en tecnología, competitividad y empleo. El debate sobre los 200.000 millones del FP10 será, en este sentido, una de las primeras pruebas de hasta qué punto la investigación es una prioridad para la Unión Europea.
Dra. Núria Coll Bonfill, divulgadora científica y directora de 7Ciències