Jeanne Baret: La botánica que se disfrazó para explorar el mundo y pasar a la historia

El relato oficial que, hasta hace pocos años, había construido la historia de la ciencia explicaba que las más de 6.000 muestras botánicas conservadas en el Museo de Historia Natural de París —3.000 de las cuales correspondientes a especies nuevas para la ciencia occidental y procedentes de regiones como Brasil, Tahití o Madagascar— eran, principalmente, el fruto del trabajo del médico y botánico Philibert Commerçon. Este naturalista formó parte de la famosa expedición encargada de completar la primera vuelta al mundo bajo bandera francesa. Iniciada el año 1766, esta expedición fue comandada por Louise Antoine de Bougainville, a quien, como pueden imaginar, Commerçon dedicó un género de plantas trepadoras originariamente de América del Sur, pero que hoy es fácil de ver en muchos jardines, la buganvilla.

En las últimas décadas, sin embargo, se ha recuperado una historia que era pública y conocida, pero que este relato oficial, masculino, se había encargado de borrar: la historia de Jeanne Baret. Para entender esta historia hay que empezar por explicar, por un lado, que, hasta la época moderna, en las zonas rurales las mujeres eran las que poseían los conocimientos botánicos, y, especialmente, las aplicaciones prácticas y médicas de las plantas, que pasaban de madres a hijas. Por otro lado, también hay que apuntar que, en esta época, y en siglos anteriores y posteriores, la Marina francesa, como la de otros países, no permitía que las mujeres embarcaran en sus barcos, el mar era demasiado duro, además, según argumentaban, las tripulaciones se podían desestabilizar con mujeres a bordo.

Parecen claros los conocimientos botánicos de Baret y su destacado rol científico en la campaña de Commerçon

Su rol de naturalista de la expedición permitía incorporar un sirviente, así que subió al barco acompañado de un chico llamado Jean. Según los diarios de la expedición, en buena parte de las paradas realizadas en Sudamérica, las expediciones al interior del continente y a las islas del Pacífico, Commerçon estaba impedido, y quien salía a recoger muestras de plantas era su asistente Jean.

Unos años antes, Jeanne Baret, que había nacido y crecido en un pueblecito de la Borgoña, donde, parece ser, había aprendido a reconocer y recoger plantas de uso medicinal, había sido contratada por Commerçon como sirvienta. Al morir la mujer de Commerçon y teniendo este una afección en la pierna, Baret se convirtió en su asistente médica y científica, y, probablemente, afirman los historiadores, en su amante. Fue en este momento cuando llegó la suculenta oferta de embarcarse en un viaje alrededor del mundo. Aunque inicialmente dudó, no podía hacer nada sin Baret, Commerçon finalmente aceptó.

No fue hasta que la expedición llegó a Tahití que, al bajar Jean a recolectar plantas, los habitantes de la isla destaparon el engaño: Jean era en realidad Jeanne, Jeanne Baret. Durante dos años, Baret se había puesto vendas para disimular los pechos y se había vestido de marinero para acompañar a Commerçon en el viaje alrededor del mundo. Probablemente para prevenir problemas, la pareja decidió desembarcar, con todas las muestras botánicas, en la isla Mauricio, donde vivieron hasta la muerte de Commerçon en el año 1773.

Fue Baret quien, casada con un oficial de la Marina, devolvió a París las treinta cajas con las muestras botánicas. No se le permitió estudiar las muestras botánicas, pero el gobierno la reconoció como miembro de la expedición otorgándole una pensión vitalicia. Baret no fue la primera mujer en disfrazarse de hombre, otras se habían hecho pasar por piratas, soldados o misioneros. Pero, a pesar de lo poco que se sabe sobre Baret, parecen claros sus conocimientos botánicos y su destacado rol científico en la campaña de Commerçon. Además, Baret pasó a la historia siendo, probablemente, la primera mujer en completar la circunnavegación del globo terráqueo.

Dr. Miquel CarandellBaruzzi,historiador de la ciencia