Isaac Newton, luces y sombras (I)

Isaac Newton nació en el año 1643 en Woolsthorpe-by-Colsterworth, un pueblecito al este de Inglaterra, en unas circunstancias económicamente cómodas pero difíciles. Su padre murió antes de nacer Newton y, tres años después, su madre se casó con otro hombre, dejando al joven Isaac a cargo de su abuela.

A partir de los doce años, Newton fue a una escuela en un pueblo cercano, donde vivió en una apotecaria, una farmacia, en la que entró en contacto con el mundo de la fabricación de todo tipo de medicamentos, es decir, con la experimentación científica. Con diecinueve años, y con la ayuda de su tío que ya había sido estudiante allí, Newton fue admitido en el Trinity College de Cambridge, donde entró en condición de "sizar", una especie de beca que financiaba sus estudios a cambio de trabajar, a menudo como asistente de un estudiante más rico.

Uno de los experimentos más arriesgados de Newton fue presionar su propio globo ocular con una aguja para observar las alteraciones en el color

En Cambridge, Newton estudió los clásicos, pero también se introdujo en los conocimientos de los modernos: Descartes, Copérnico, Kepler, Galileo… En el año 1665, el estallido de una gran plaga de peste en Londres provocó el cierre de Cambridge y el regreso durante un año y medio, de Newton a su pueblo. Como bien sabemos, los confinamientos dan mucho tiempo libre. En este período, Newton empezó a desarrollar algunas de sus teorías más conocidas alrededor de la gravedad o la óptica. Fue "confinado" en Woolsthorpe donde, según él mismo explicó ya mayor y conocido, la famosa manzana le cayó en la cabeza despertando su interés por la gravedad, a pesar de que los llamados "calculadores" de Merton College en Oxford o Galileo, ya se habían interesado por la matematización del movimiento y caída de los cuerpos.

Más allá de los cálculos, lo interesante e innovador de la teoría de Newton es que, tanto la manzana cuando cae, como los planetas cuando dan vueltas lo hacen gracias a una fuerza universal e invisible, la gravedad, que no encajaba en la filosofía mecánica en boca en ese momento. A pesar del tiempo prolífico del confinamiento por la peste, Newton no publicó sus resultados hasta más de veinte años después en el clásico Philosophiæ naturalis principia mathematica, conocido como el Principia.

Igualmente, Newton sobresalió en sus estudios sobre óptica. Su experimento más conocido fue el del prisma, en el que Newton dejaba entrar luz solar por un pequeño agujero y la hacía pasar por un prisma, que la convertía en un arcoíris de colores. A partir de esta división, Newton tomaba la luz de uno de estos colores y la hacía pasar por un segundo prisma, pero esta vez el color de la luz no cambiaba, demostrando que el prisma no añadía ningún otro efecto que la división de los colores primarios de la luz.

Este fue el experimento óptico más conocido de Newton, pero no el único, hizo otros más arriesgados, como el de presionar su propio globo ocular con una aguja para observar las alteraciones en el color. Newton hizo buena parte de esta investigación cuando era joven, pero no la publicó hasta que no tenía más de sesenta años, en parte por una encendida polémica con el también experto en óptica Robert Hooke.

Gracias a estas y muchas otras aportaciones, Newton se convirtió en un genio, un prolífico e innovador matemático y experimentador, en esto sí siguiendo las corrientes del llamado programa experimental de esta época, que promulgaba el uso del experimento como forma de creación de conocimiento. Pero Newton fue muchas otras cosas. Cosas que también nos permiten entender su figura y su investigación, las veremos en el próximo artículo.

Dr. Miquel CarandellBaruzzi,historiador de la ciencia