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El incendio de la Franja continúa activo, con 240 vecinos evacuados de Sanui, Alins y Calassanç, en la comarca de la Llitera. Con un perímetro de unas 4.000 hectáreas, se calcula que el fuego ha quemado unas 2.500, sobre todo de superficie agrícola, monte bajo y pinar, entre los términos de Tamarit de Llitera y el Campell. Las tareas de extinción se han centrado en la cabeza del incendio, cercano al municipio de Fonts (Cinca Mitjà), que ya no tiene llama activa y se ha podido desconfinar. Por su parte, está previsto que durante la mañana de este viernes los vecinos desalojados puedan volver a sus casas en convoyes organizados por la Guardia Civil para recoger objetos personales y medicinas, pero las localidades continuarán evacuadas por precaución. "Salimos con lo puesto", relata a la ACN el barcelonés Josep Antoni Ors, vecino de Sanui que ha pasado la noche en la residencia de deportistas de Montsó (Cinca Mitjà).

A primera hora, al salir el Sol, se han reincorporado los medios aéreos para actuar principalmente sobre la superficie de árboles del flanco derecho del incendio, mientras que los efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME) han trabajado durante la noche en coordinación con el resto del operativo. Concretamente, tres buldóceres y una sección de la UME, que han sido relevados con otras trece brigadas (seis terrestres y siete helitransportadas) a las que hay que sumar ocho autobombas, cinco buldóceres y dos secciones más de la UME. Las tareas durante la noche se han centrado en el ataque directo a las llamas, la ejecución del fuego técnico y la apertura de cortafuegos con maquinaria pesada para contener el incendio.

Desalojados al menos hasta el sábado

El gobierno aragonés ya advirtió el jueves por la noche que el incendio continuaría activo durante la madrugada y la jornada de este viernes. El fuego se originó el jueves sobre las 11:30 horas por la avería de una máquina cosechadora, se propagó con rapidez, favorecido por el viento cálido del sur, las altas temperaturas, la baja humedad y la combustión del cereal seco. Las llamas han provocado daños en una nave agrícola y una paridera de Sanui. Aun así, los equipos de extinción destacan la evolución favorable de las últimas horas. Las previsiones meteorológicas, con menos viento, también juegan a favor de los trabajos de extinción, aunque las autoridades insisten: el fuego continúa activo y todavía hace falta mucha prudencia.

La prioridad todavía es la protección de los núcleos habitados. Unas 240 personas de los núcleos de Sanui, Alins y Calassanç continúan desalojadas, y los vecinos que no han podido alojarse con familiares o amigos han sido reubicados en Monzón, en el caso de Sanui y Alins; y en Peralta de la Sal, en el caso de Calassanç. Entre estas personas, hay una treintena que han pasado la primera noche fuera de casa en la residencia de deportistas de Monzón, y a los que les han dicho que seguramente se tendrán que quedar una noche más. Es decir, que no podrán volver a sus pueblos al menos hasta el sábado.

Vecinos desalojados por el incendio de la Franja, en la residencia de deportistas de Monzón / ACN

El relato de los vecinos de Sanui

Josep Antoni Ors explica a la ACN que "hacia las tres o tres y media vimos que el cielo había cambiado de color". "Salimos a la calle y el fuego llegó muy rápidamente. Llegué a ver llamas a unos cien metros de donde estaba", añade. Entonces, los bomberos y la Guardia Civil les ordenaron abandonar inmediatamente el pueblo: "Salimos con lo que llevábamos puesto, las pastillas y nada más. Los gatos los tuvimos que dejar en casa bien encerrados". La evacuación los llevó inicialmente al pabellón de Monzón, pero finalmente los trasladaron a la residencia de deportistas, donde han pasado la noche. "No nos podemos quejar del trato. La Cruz Roja está pendiente de nosotros y nos trae todo lo que necesitamos", ha asegurado.

Otro vecino de Sanui desalojado, el leridano José Cortés, también destaca que todo se complicó muy deprisa: "Vi que la luz de la calle cambiaba, abrí la puerta y todo estaba lleno de humo. Le dije a mi madre: '¡Marchamos de aquí rápido!'". También acabaron en Monzón, donde ahora esperan para poder volver "cuando sea seguro". "Ahora todavía hay demasiado humo", dice. Más de lo mismo comentan Dolores y Ana, madre e hija, que lo relatan así: "Parecía que el fuego estaba detrás de la ermita y en veinte minutos lo teníamos en la entrada del pueblo". La Guardia Civil recorrió las calles avisando a los vecinos para que se marcharan inmediatamente, y ellas se limitaron a coger la medicación de los abuelos. "Me marché sin ropa de recambio", explica Ana, mientras que Dolores recuerda la oscuridad que provocó el humo: "No se veía absolutamente nada. El pueblo quedó negro".

Incertidumbre entre los vecinos de Alins

Los vecinos de Alins, un pueblo de solo nueve habitantes, también viven la situación con incertidumbre. María Ángeles, propietaria de la casa rural del pueblo, explica que todo se precipitó en cuestión de horas. "Parecía que el incendio estaba muy lejos y de repente nos dijeron que teníamos que desalojar corriendo", dice, y también explica que casi no han dormido: "Hemos pasado la noche sin dormir por los nervios. Hasta que no veamos que todo está controlado no estaremos tranquilos".

Por su parte, la educadora Beatriz Bel, responsable de los desalojados en la residencia de deportistas de Monzón, explica que ahora trabajan para cubrir las necesidades inmediatas, una vez superada la primera noche. "Hay personas que se fueron sin medicación, sin ropa de recambio o que necesitan pequeños elementos para poder pasar aquí dos o tres días", ha apuntado. También destaca el comportamiento de los afectados: "Dentro de la situación, están tranquilos. Son pueblos pequeños, los vecinos se conocen mucho y eso les ayuda a afrontar mejor estos días de espera, aunque todos tienen las mismas ganas de volver a casa y comprobar que todo está bien".