En un Pabellón de Deportes Carolina Marín de Huelva --con capacidad para unas 5.000 personas-- lleno, ha arrancado pasadas las 18 horas el funeral por las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz, en el que murieron 45 personas, 28 de ellas originarias de Huelva. Al funeral religioso, oficiado por el obispo de la diócesis de Huelva, Santiago Gómez Sierra, con el presidente de la Conferencia Episcopal, Luis Javier Argüello, y el obispo emérito José Vilaplana, han asistido el rey Felipe VI y la reina Letizia, pero no ha acudido el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez. En su lugar han asistido la vicepresidenta primera del gobierno español, María Jesús Montero, y los ministros de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, y el de Agricultura, Luis Planas. También estaban el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, con la alcaldesa de Huelva, Pilar Miranda.

Los familiares reivindican "saber la verdad"

Entre el público, más de 300 familiares de las personas fallecidas han tenido un lugar preferente en la pista del Palau d'Esports. Han sido los familiares quienes han expresado su compromiso de "luchar desde la serenidad" para "saber la verdad" del siniestro. Así lo ha expresado en el tramo final de la misa funeral Liliana Sáenz, hija de Natividad de la Torre, una de las personas fallecidas en el Alvia. Sáenz ha iniciado su intervención reivindicando que esta misa era la única manera como debía ser este funeral: "la única presidencia que queremos a nuestro lado es la de Dios", ha dicho en alusión al homenaje de Estado, que debía hacerse el 31 de enero, pero se ha aplazado sin fecha

El momento más emotivo ha sido cuando ha asegurado que "las 45 familias que lucharán por saber la verdad, porque solo la verdad nos ayudará a curar esta herida que nunca cerrará". Ovacionada por todo el pabellón, Sáenz ha agradecido la labor de las instituciones que se han puesto "de frente desde el minuto cero, soportando el caos", aunque no ha evitado reprochar la "lentitud de la información" porque "siempre es mejor saber que imaginar". También ha tenido unas palabras para los vecinos de Adamuz que, "sin pensar en las consecuencias, no dudaron en sumarse al caos de los hierros, la sangre, el dolor y las lágrimas para acompañar a nuestros heridos hasta que estuvieron seguros de que estaban a salvo". Igualmente, ha valorado que los cuerpos de seguridad y emergencias "acudieron deprisa como siempre e hicieron lo que pudieron con la información y los medios de los que disponían".

Por su parte, el obispo de Huelva ha hecho un llamamiento a aclarar la verdad de lo sucedido en el siniestro y a actuar con justicia para que en el futuro se eviten tragedias y ha destacado la necesidad de un compromiso de la sociedad entera y de quienes tienen responsabilidades públicas para que se aclare la verdad. "El sufrimiento de estas familias no acabará cuando se apaguen los focos o se acallen las noticias de este suceso luctuoso", ha afirmado.