En Catalunya hay unas 128.000 personas en las listas de espera para pedir una ayuda de la dependencia. Esta cifra altísima, que en algunos momentos ha sido, incluso, más elevada, es un problema social de primer orden que afecta directamente a la ciudadanía en un momento de máxima vulnerabilidad, ya que se trata de personas de edad avanzada, que sufren alguna enfermedad o las dos cosas a la vez. En este sentido, el Govern de la Generalitat, tal como ha explicado el presidente Salvador Illa, en el marco del encierro de su ejecutivo en el Bages, aprobará el martes un decreto ley para poner hilo a la aguja en esta problemática. Este lleva por nombre Pla Cura y sigue el ejemplo de una primera prueba piloto que se puso en marcha a finales de 2025 en Vic con unos buenos resultados. Además, supone una colaboración muy estrecha e imprescindible de los dos departamentos implicados, tanto el de Salut como el de Drets Socials. La iniciativa, celebran desde el Govern, supondrá un cambio de paradigma en el acceso a la ayuda de la dependencia: no cambiará el procedimiento, que viene marcado por la ley estatal, pero sí los procesos que se deberán seguir para conseguirlo. Esto pasa por una reducción de la burocracia, la eliminación de los trámites manuales y un aumento de los recursos técnicos y tecnológicos.
Evidentemente, con la aprobación de este decreto ley, los cambios no serán inmediatos, pero se espera que ya desde un primer momento se vayan notando mejoras. El Pla Cura (acrónimo de compensar, unificar, reforzar y agilizar) está dividido en unas medidas a corto, este 2026, y medio y largo plazo, mirando ya hacia el 2027 y el 2028. A corto plazo, con el decreto se desbloqueará una vía rápida para conseguir desatascar este "tapón" y supondrá la reforma más ambiciosa del sistema desde la aprobación de la ley, que entró en vigor en 2007. Diez años después, con un gran aumento de población y el envejecimiento de esta, el servicio no se ha adaptado a la nueva realidad. Con la aprobación del decreto ley en el próximo consejo ejecutivo, Catalunya se convertirá en pionera en el Estado con estos cambios integrales que no solo suponen una necesaria simplificación, sino que buscan, a la vez, mejorar la experiencia de la persona que solicita las ayudas.
25 millones más y 200 nuevos profesionales
El decreto en cuestión estará dotado con un presupuesto de 25 millones de euros y no depende de si, finalmente, hay un acuerdo entre ERC y el PSC para la aprobación de los presupuestos, ya que forman parte del decreto de suplemento de crédito que ya se ha pactado. La situación del sistema de dependencia es hoy muy compleja. El dato más impactante son las más de 128.000 personas que esperan que se desbloquee su proceso para poder continuar con el proceso, y la media de tiempo de espera entre que se hace la solicitud y se resuelve el PIA (el programa individual de atención, que determina las prestaciones y los servicios más adecuados para la persona en cuestión) es de 397 días, más de un año. Una cifra insostenible y que ha provocado casos como el de Justina, que falleció al día siguiente de que se le aprobara la ayuda, después de esperar hasta dieciséis meses, denunciado en ElNacional.cat. Actualmente, según informan los departamentos implicados, hay 252.000 expedientes activos que reciben 313.000 prestaciones y servicios, ya que una sola persona puede recibir más de uno.
La ventanilla única, uno de los cambios más relevantes
Los cambios a corto plazo implican, para empezar, más recursos humanos, técnicos y tecnológicos, con la previsión de incorporar hasta 200 nuevos profesionales al sistema para agilizar las tramitaciones. En este sentido, se pondrá en marcha una especie de ventanilla única digital, vSocial, que servirá para hacer el seguimiento de todo el proceso e incluirá la inteligencia artificial en la gestión de la base de datos. Esto será el punto final de los trámites en papel que, hasta ahora, se seguían utilizando.
Otro de los cambios más importantes será la agilización de la dependencia según los informes clínicos de los profesionales sanitarios. Cabe tener en cuenta que hay cuatro grados diferentes, según las necesidades de la persona: I, de dependencia moderada en personas que necesitan ayuda al menos una vez al día; II, dependencia severa, cuando se requiere ayuda dos o tres veces al día, pero no es necesario que haya siempre una persona a su cargo; III, gran dependencia, cuando esta presencia debe ser constante; III +, dependencia extrema, en personas diagnosticadas con ELA u otras enfermedades de alta complejidad. En la bolsa de listas de espera, se han identificado más de 18.000 potenciales casos de dependencia de grado III. Mientras los casos no estén confirmados, el Govern pondrá en marcha una prestación sustitutoria mínima, de 200 euros al mes, que durará hasta que estas personas no reciban las prestaciones que les corresponden dependiendo de su situación en concreto. Asimismo, estas valoraciones se harán de forma semiautomática con una llamada o videollamada, que será suficiente para aplicar el baremo.
Un solo acto para valorar y determinar el programa de atención
El decreto ley del Govern incorpora otra novedad y habilita la posibilidad de resolver la valoración de cada caso y el programa de atención individual, el PIA, en una sola visita al domicilio. Según los cálculos de los departamentos, esta doble tarea en una sola visita, determinar el grado de dependencia y el PIA, puede beneficiar a unas 65.000 personas al año, es decir, más de la mitad de los expedientes. Hasta ahora, la valoración del grado y la elaboración del PIA eran dos caminos separados, cada uno responsabilidad de un Departamento y con unos tiempos de espera eternos que dan lugar a situaciones inverosímiles.
Más allá de estos cambios a corto plazo, el plan del Govern también se fija en el horizonte otros hitos. Partiendo de la base del plan piloto que se puso en marcha en Vic, la idea es que la ciudadanía pueda empezar el procedimiento de reconocimiento del grado de dependencia desde los centros de atención primaria. Los responsables recuerdan que la inmensa mayoría de personas que solicitan una ayuda a la dependencia no son nuevas en el sistema, sino que ya van al médico y tienen sus referentes de confianza en su CAP. También se trabaja con la idea de que cada persona tenga un referente que la acompañe a lo largo del proceso y que, desde el momento en el que se detecta la necesidad de esta ayuda, los afectados sientan que todo es parte de un mismo procedimiento. En este sentido, es clave el despliegue territorial. Si hasta ahora había 25 Servicios de Atención a la Dependencia, ahora este procedimiento se podrá poner en marcha desde 375 equipos de atención primaria y 107 de servicios sociales básicos.
Sesenta días, un reto
A finales de septiembre se presentó el plan piloto en Vic, un paso previo necesario en el despliegue por toda Catalunya de este proceso de atención integrada de la dependencia. Entre los meses de septiembre de este 2026 y marzo del próximo año está previsto que se extienda hasta un millón de habitantes, en territorios diferentes, para comprobar su efectividad. Durante el 2027 se acabará de generalizar por todas las regiones sanitarias, progresivamente. La consejera de Drets Socials, Mònica Martínez Bravo, ya hablaba de un "cambio de paradigma" a través de esta ventanilla única: "Se sitúa a la persona en el centro y se acompaña en la toma de decisiones teniendo en cuenta su situación, las necesidades, las preferencias, los recursos y los servicios de que se dispone", explicaba la consejera. Con este medio año de experiencia, en la capital de Osona se ha constatado que los tiempos de espera se han reducido significativamente y en el horizonte hay un objetivo: reducir a dos meses, sesenta días, la espera para resolver los trámites y cobrar la prestación.