La Fiscalía de Menores investiga posibles episodios reiterados de violencia física y psicológica contra niñas y adolescentes migrantes no acompañadas alojadas en las naves del Tarajal, en Ceuta. Según informa elDiario.es, un informe presentado este 17 de septiembre recoge testimonios sobre golpes, amenazas, insultos, castigos y problemas para recibir asistencia sanitaria. Los relatos forman parte de una denuncia y será la investigación la que deberá determinar qué pasó y si hay responsabilidades.
Una de las adolescentes, identificada con el nombre ficticio de Hasna, asegura que una trabajadora la agredió después de que preguntara por qué le habían retirado el cojín como castigo. "Me empezó a golpear en el pecho, una y otra vez", relata. Según su testimonio, acabó en el suelo y sus compañeras no se pudieron acercar porque la persona que presuntamente la agredía les ordenó: "No os acerquéis a ella". Hasna afirma que después intentó explicar los hechos a los responsables del centro, pero que no la quisieron escuchar. Según explica a elDiario.es, una responsable le respondió: "¿Estás loca? Esto es Europa, no puedes venir aquí a montar problemas".
"A muchas las pegan muchísimo"
Los dos recursos están situados en el Polígono de las Naves del Tarajal. Uno está gestionado por SAMU y el otro por Engloba, mientras que la tutela de las adolescentes corresponde a la Ciudad Autónoma de Ceuta. Fátima, también un nombre ficticio, continúa en uno de los centros y asegura haber visto las consecuencias de presuntas agresiones a otras chicas. "A muchas las pegan muchísimo, muchísimo", afirma. También explica que en una ocasión encontró a una amiga alojada en el otro centro con "golpes por todo el cuerpo".
Otros testimonios recogidos en la denuncia hablan de castigos prolongados, chicas obligadas a pasar la noche de pie y el uso de grilletes metálicos en manos y pies. El informe pide que se investigue si hubo inmovilizaciones, aislamientos o castigos de este tipo y en qué circunstancias.
Amenazas, insultos y restricciones con los teléfonos
Varias adolescentes también denuncian insultos reiterados y amenazas relacionadas con su situación administrativa. Una menor asegura que, cuando protestaban, les decían: "Si habláis os llevaremos a Marruecos". Otra afirma que las amenazaban con no tramitar correctamente su documentación si no obedecían.
Los teléfonos también aparecen de manera recurrente en los testimonios. Firdaus, nombre ficticio, asegura que solo tenían acceso a ellos durante periodos muy cortos. "No nos dejan los teléfonos para no grabar la humillación, la injusticia y la violencia que sufrimos", afirma. Otra menor que había huido del centro explicó a elDiario.es que, cuando la policía se acercaba a las instalaciones, les ordenaban guardar silencio. "Cuando venía la policía cerraban las puertas y nos decían: '¡Callaos!'", relata.
La denuncia reclama que las adolescentes puedan declarar por separado y sin personal de los centros delante, que se preserven las imágenes de videovigilancia y las pruebas de posibles lesiones, y que se proteja a las jóvenes que puedan estar en situación de riesgo.
