Expediciones para explorar (y explotar) el mundo

"Felipe II, mi señor, ha gastado mucho dinero para que se traigan remedios medicamentosos de América y del resto del mundo y para que se cultiven en jardines plantas medicinales, así como para que se realicen estudios sobre la historia natural americana". 

Carta de Francisco Valles al rey Felipe II, 1587.

 Un mapa del mundo conocido por los europeos en el año 1492 era, en esencia, muy similar a un mapa del mundo conocido por los griegos más de mil años antes. Todo había cambiado solo cien años después, cuando Valles enviaba su carta a Felipe II en el año 1587. África y Asia se conocían con más detalle, y un nuevo continente de dimensiones todavía desconocidas había aparecido hacia el oeste.

Como muestran la cita de Valles y también el ejemplo del mismo Colón, en esta época los reinos europeos patrocinaron expediciones que contribuyeron a conocer mejor el mundo, pero, a la vez, supusieron el inicio de la explotación colonial. Más allá de conquistar nuevos territorios, los objetivos de los monarcas a la hora de invertir en estos viajes eran múltiples. Por un lado, buscaban objetos del mundo natural y conocimientos con aplicaciones prácticas, desde plantas medicinales a nuevos alimentos, nuevas técnicas de navegación o nuevos conocimientos geográficos. Objetos y conocimientos que podían hacer su reino más rico y poderoso. La gran mayoría de estos conocimientos no los "descubrían" los viajeros europeos, sino que procedían de los saberes acumulados por los habitantes de los territorios conquistados. 

La mayor parte de conocimiento no lo "descubrían" los viajeros europeos, sino que procedía de los saberes acumulados por los habitantes de los territorios conquistados

Por otro lado, las cortes y las casas nobles buscaban también acumular objetos por una simple cuestión de prestigio. Quien tenía los animales, plantas o piedras más extraños, más difíciles de conseguir, mostraba a los demás que tenía más poder y que este llegaba más lejos. Así fueron surgiendo los que son considerados el origen de los primeros museos, los llamados Gabinetes de Curiosidades: colecciones del mundo natural, y a menudo también mineral, etnográfico y arqueológico, que, al menos inicialmente, buscaban no tanto la clasificación científica, como las rarezas del mundo natural.

Paralelamente, estas expediciones permitieron a los reinos europeos explotar estos nuevos territorios, a la vez que los cristianizaban, en pleno enfrentamiento entre católicos y protestantes. Esto hizo que, en este período, las cortes europeas se dieran cuenta de la importancia que tienen los conocimientos científicos para su funcionamiento y para el control de las colonias. Así, los nuevos conocimientos sobre el mundo natural en la Europa del siglo XVI, capitales para entender el posterior desarrollo científico, no se pueden entender sin considerar su vinculación a la explotación de las riquezas naturales, el trabajo y los saberes de los indígenas de todos los rincones del mundo.

Dr. Miquel CarandellBaruzzi,historiador de la ciencia