¿Existió la "Revolución científica"?

"No existió nada parecido a lo que llamamos la Revolución científica, este es un libro sobre ello". Con esta controvertida y conocida declaración comienza su libro La Revolución científica el influyente historiador de la ciencia americano Steven Shapin. Tradicionalmente, el concepto de "Revolución científica", propuesto a principios del siglo XX por el historiador de la ciencia de origen ruso y nacionalidad francesa Alexander Koyré, se ha utilizado para describir el período comprendido entre los siglos XVI y XVII. En aquel momento, gracias a figuras como Copérnico, Galileo, Vesalio, Descartes, Boyle o Newton, se desarrollaron nuevas ideas y prácticas que sentaron las bases de lo que hoy entendemos como ciencia moderna.

Sin subestimar las aportaciones de todos estos y otros científicos, Shapin desafió esta visión, reconociendo la importancia de estudiar este período, y de ahí la intención de dedicarle su libro. Lo hizo desgranando las palabras que forman el propio concepto de "La Revolución científica". 

Steven Shapin desgrana el concepto Revolución científica y desafió su significado

En primer lugar, para Shapin, no se puede hablar de "La" Revolución científica como un fenómeno único que ocurre en un momento determinado en un lugar determinado, sino que este cambio en las ideas y prácticas científicas ocurrió en momentos diversos en lugares diversos. La visión tradicional anglosajona, por ejemplo, ha tendido a menospreciar las investigaciones de los estudiosos españoles y portugueses, en sus respectivas colonias, así como el conocimiento que llegaba de la población local de estas colonias.

En segundo lugar, Shapin decía que el concepto de "revolución" pone el énfasis en la ruptura con el pasado, el pasado medieval y clásico, de los científicos de esta época, pero esconde continuidades entre períodos que son más que reales. Como hemos visto, la época medieval no fue tan oscura como nos la han dibujado hasta ahora, y trabajos como los del inglés Roger Bacon en el siglo XIII o el francés Nicolás Oresme en el XIV, fueron fundamentales para los estudiosos que "revolucionaron" la ciencia.

Finalmente, Shapin indicaba que el uso de la palabra "científica" para caracterizar este período era también más que problemático. Lo que hacían Copérnico, Descartes o Galileo era filosofía natural, astronomía o matemáticas, pero todavía no se había agrupado en un conjunto que englobara todo lo que hoy llamamos ciencia. Además, como hemos visto en otras ocasiones, el conocimiento que hoy conocemos como científico no se ha desarrollado siempre en las universidades donde trabajaban Vesalio o Newton, sino también en otros espacios menos formales, donde, además, nos aparecen otros protagonistas de la ciencia que van más allá de los grandes nombres por todos conocidos.

Pero, como decíamos, Shapin, a pesar de formular estas críticas, también pone de relieve la importancia de estudiar este período, ya que es un momento en que aumenta de manera notable el número de personas con acceso al conocimiento científico. Según él, más que ver esta época como una simple etapa de cambios de ideas o de transformaciones conceptuales, hay que entenderla como un proceso de evolución en las prácticas de producción del conocimiento.
Esto quiere decir analizar qué hacían realmente los estudiosos del momento, cómo trabajaban y en qué contextos sociales y culturales lo hacían, teniendo en cuenta que sus actividades respondían a objetivos concretos y a necesidades de su tiempo.

Dr. Miquel CarandellBaruzzi,historiador de la ciencia