A las 01.49 h de este viernes 3 de abril, hora peninsular española (las 19.49 horas de la costa este de Estados Unidos), en el segundo día del vuelo de la misión Artemis II hacia la Luna, la nave Orion ejecutó con éxito la maniobra más importante de toda la misión: la llamada inyección translunar (TLI), el encendido de motores que permite dejar atrás la órbita circular alrededor de la Tierra e iniciar una órbita ovalada para llegar a la Luna. O, lo que es lo mismo, la maniobra que permitía abandonar la tracción gravitacional de la Tierra y comenzar el viaje hacia la cara oculta del único satélite natural de nuestro planeta. Durante 5 minutos y 50 segundos, el motor principal del Módulo de Servicio Europeo generó un impulso de aproximadamente 2.700 kilogramos de empuje, equivalente a acelerar un coche de 0 a 96,5 km/h en solo 2,7 segundos, impulsando la cápsula fuera de la órbita circular terrestre. La tripulación, formada por cuatro astronautas que viajan en la nave bautizada como Integrity, se encuentra ahora en una trayectoria de retorno libre: un amplio arco que los llevará el 4 de abril alrededor de la cara oculta de la Luna, a más de 7.400 km de altitud, antes de que la gravedad terrestre los haga regresar automáticamente en un viaje de unos cuatro días más. 

La NASA ha calificado la maniobra como el “último encendido significativo de motores de la misión” y aseguró que había sido un “éxito”. El director del programa Orión, Howard Hu, admitió que “nos hemos encontrado con varias cosas en el camino, pero ahora mismo no estamos rastreando nada que sea preocupante”. El comandante de la misión, Reid Wiseman, dio la maniobra de la inyección translunar por completada y celebró que “la tripulación del Artemis II está oficialmente en camino a la Luna”. Tres horas más tarde, se emitió una rueda de prensa por videollamada desde el Orión, en la que Wiseman reconoció que el momento de la maniobra fue “tenso”, pero “la tripulación se encuentra bastante bien aquí arriba, de camino hacia la Luna”, afirmó el astronauta Jeremy Hansen en la transmisión en directo de la NASA. “La humanidad ha demostrado una vez más de qué es capaz”, añadió Hansen. “Son sus esperanzas sobre el futuro las que nos impulsan ahora en este viaje alrededor de la Luna”. La tripulación se mostró de muy buen humor durante la retransmisión en directo, y la tripulante Christina Koch, la única mujer del Orión, bromeó sobre el incidente con el inodoro después del lanzamiento, que pudo solucionar. “Soy la fontanera espacial. Estoy orgullosa de llamarme así”, dijo. Y añadió: “Diría que probablemente es el equipo más importante a bordo. Todos respiramos aliviados cuando vimos que todo funcionaba correctamente”.

Las tareas del ‘vuelo día 1’

Durante las primeras 25 horas de la misión, período conocido como vuelo día 1, durante el cual la nave Orion ha dado dos vueltas a la órbita terrestre antes de emprender el viaje hacia la luna, los astronautas de la NASA Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y el astronauta de la CSA (Agencia Espacial Canadiense) Jeremy Hansen, han cumplido diversas tareas. Lo primero que hicieron fue verificar exhaustivamente todos los sistemas esenciales de la cápsula: el dispensador de agua potable, el inodoro, el sistema de eliminación de dióxido de carbono, las comunicaciones y todo lo relacionado con el soporte vital para la supervivencia en el espacio profundo. Una de las operaciones más destacadas fue la prueba de operaciones de proximidad, una maniobra de 70 minutos en la que la Orion se acercó de manera controlada a unos 10 metros de la etapa superior ICPS ya agotada del cohete SLS. Esta maniobra, realizada con el astronauta Victor Glover al mando, simulaba las futuras operaciones de acoplamiento que serán necesarias en misiones lunares más complejas con la estación Gateway. Los astronautas también realizaron una inspección visual detallada de la cúpula de la Orion para verificar que no hubiera daños estructurales después del intenso lanzamiento.

Además, llevaron a cabo una prueba de comunicaciones de emergencia con la Red del Espacio Profundo (DSN) de la NASA, para asegurarse de que los sistemas funcionarían correctamente una vez abandonaran la órbita terrestre y se adentraran en el espacio profundo. La tripulación también ha comprobado con éxito la carga útil científica del experimento AVATAR (siglas en inglés de Advanced Validation of Autonomous Tissue Analog Research / Validación avanzada de investigación de análogos de tejido autónomo). Este experimento pionero de la NASA permite estudiar cómo la radiación del espacio profundo y la microgravedad afectan el cuerpo humano. También llevaron a cabo una prueba de comunicaciones de emergencia con la Red del Espacio Profundo (DSN) de la NASA, asegurándose de que los sistemas de comunicación funcionarían correctamente cuando abandonaran la órbita terrestre y se alejaran del planeta hacia el espacio profundo. La NASA informó que sus ingenieros determinaron que la breve interrupción de las comunicaciones bidireccionales entre la Tierra y la tripulación, producida poco después de alcanzar la órbita, se debió a un problema de configuración en tierra relacionado con el sistema de satélites de seguimiento y retransmisión de datos. El problema se solucionó rápidamente sin afectar las operaciones de la misión.

Los miembros de la tripulación también dedican tiempo a ejercitarse con el dispositivo de ejercicio con volante de inercia de la nave. Durante estas sesiones, los equipos en tierra supervisaron el sistema de revitalización del aire, que mantiene un ambiente de cabina respirable y confortable para la tripulación, y evaluaron cómo el ejercicio afecta el movimiento de la nave. Entre las actividades, los astronautas también durmieron dos períodos de 4 horas cada uno, para descansar y mantenerse alerta antes de la maniobra más crítica de toda la misión: la inyección translunar del día 2, que los enviaría definitivamente hacia la Luna.

Preparación para el sobrevuelo lunar

Después de la maniobra TLI que situó al Orión en trayectoria hacia la Luna, el equipo científico lunar comenzó a elaborar un Plan de Objetivos Lunares, una guía sobre la cual la tripulación observará la superficie lunar durante las aproximadamente seis horas de observación previstas para el lunes 6 de abril. El plan de investigación incluirá la documentación de características que pueden ayudar a los científicos a entender cómo se formaron la Luna y el sistema solar, como cráteres, antiguos flujos de lava y grietas y crestas creadas a medida que la capa exterior de la Luna se desplazaba lentamente con el paso del tiempo.

Una de las novedades que se añadirán al plan es un eclipse solar, que durará casi una hora hacia el final del sobrevuelo. Durante el eclipse, el Sol quedará oculto al pasar por detrás de la Luna desde la perspectiva de Orión. En ese momento, la tripulación observará una Luna prácticamente oscura, lo que les ofrecerá la oportunidad de detectar destellos de luz provenientes de meteoroides que impactan la superficie lunar, polvo que se eleva sobre el límite de la Luna y objetos del espacio profundo, incluidos planetas. Mientras el Sol se esconde detrás de la Luna, la tripulación también observará la corona solar, la atmósfera más externa del Sol, mientras sea visible.