Dan por controlado el incendio de la Catalunya Nord, que ha quemado 5.000 hectáreas

Los bomberos del departamento de los Pirineos Orientales han dado por controlado el incendio de la Catalunya Nord, que se declaró el pasado 4 de julio en el municipio de Trevillac y que ha arrasado unas 5.000 hectáreas. El prefecto de los Pirineos Orientales, Pierre Regnault de la Mothe, ha informado de que el incendio está contenido dentro de su perímetro y ya no se puede propagar. También ha destacado que, gracias a los esfuerzos de los bomberos, se ha impedido que el fuego llegue al macizo de Aspres, hecho que más preocupaba a las autoridades norcatalanas. "Su compromiso, a menudo en la sombra, ha contribuido a ofrecer a los equipos operativos las mejores condiciones posibles de reposo y recuperación, indispensables para la eficacia de las intervenciones", ha dicho.

Desde este viernes, además, los vecinos de los últimos seis municipios afectados por el incendio ya pudieron volver a casa. En total, durante el fin de semana se tuvo que evacuar a más de 12.000 personas de 27 municipios de los alrededores de Perpiñán por un incendio, que ha sido el más grande de la región en los últimos cincuenta años y que ha dejado un total de once personas heridas de carácter leve, entre las que se incluyen siete bomberos.

Todos los vecinos evacuados ya han vuelto a casa

Después de cinco días quemando sin control, la situación del incendio pudo estabilizarse el jueves y desde entonces evolucionaba favorablemente. Esto permitió que, a partir de ese mismo jueves, los habitantes de los municipios de Illa, Bulaternera, Rodès, Vinçà, Camella, Castellnou, Queixàs, Cameles y Jóc pudieran volver ya a casa. A pesar de ello, las autoridades pedían no bajar la guardia a causa del bajo nivel de humedad y las rachas de viento, que continuaban dificultando las tareas de extinción. Por eso, los habitantes de Bula d'Amunt, Casafabre, Glorianes, Prunet y Bellpuig, Rigardà y Sant Miquel de Lotes tuvieron que esperar al viernes para efectuar el regreso a sus domicilios. En paralelo, a causa de la mejora de las condiciones meteorológicas en la zona por el descenso de las temperaturas y a un ligero aumento de la humedad que facilitaba las tareas de extinción, se reabrieron las carreteras departamentales que continuaban cerradas.

Aparte de la decena de personas heridas y las 12.000 evacuadas, también ha habido daños materiales. En la población de Rodès, una de las más afectadas por las llamas, se quemaron una veintena de casas, y según el alcalde, Marc Bianchini, parecía que "hubiera caído una bomba atómica; es catastrófico", lamentó. Aparte de las llamas, a las autoridades también les preocupaba la contaminación del aire, ya que la ceniza y el humo pueden provocar complicaciones respiratorias. Por eso, pedían que las mujeres embarazadas, la gente mayor y cualquier persona que tenga alguna patología cardiovascular o que sean asmáticas, limitaran los desplazamientos al exterior, manteniendo puertas y ventanas cerradas y apagaran los aires acondicionados en la medida de lo posible.