Los bomberos del departamento de los Pirineos Orientales han dado por controlado el incendio de la Catalunya Nord, que se declaró el pasado 4 de julio en el municipio de Trevillac y que ha arrasado unas 5.000 hectáreas. El prefecto de los Pirineos Orientales, Pierre Regnault de la Mothe, ha informado de que el incendio está contenido dentro de su perímetro y ya no se puede propagar. También ha destacado que, gracias a los esfuerzos de los bomberos, se ha impedido que el fuego llegue al macizo de Aspres, hecho que más preocupaba a las autoridades norcatalanas. "Su compromiso, a menudo en la sombra, ha contribuido a ofrecer a los equipos operativos las mejores condiciones posibles de reposo y recuperación, indispensables para la eficacia de las intervenciones", ha dicho.
Feu de Trévillach :
— Préfet des Pyrénées-Orientales (@Prefet66) July 11, 2026
Le commandant des opérations de secours vient de déclarer que le feu de Trévillach est fixé, c'est-à-dire qu'il est contenu dans son périmètre et qu'il ne peut plus progresser. Nous sommes donc maîtres du feu.
Je voudrais féliciter les sapeurs-pompiers du… pic.twitter.com/EQ6DhJaYF8
Desde este viernes, además, los vecinos de los últimos seis municipios afectados por el incendio ya pudieron volver a casa. En total, durante el fin de semana se tuvo que evacuar a más de 12.000 personas de 27 municipios de los alrededores de Perpiñán por un incendio, que ha sido el más grande de la región en los últimos cincuenta años y que ha dejado un total de once personas heridas de carácter leve, entre las que se incluyen siete bomberos.
Todos los vecinos evacuados ya han vuelto a casa
Después de cinco días quemando sin control, la situación del incendio pudo estabilizarse el jueves y desde entonces evolucionaba favorablemente. Esto permitió que, a partir de ese mismo jueves, los habitantes de los municipios de Illa, Bulaternera, Rodès, Vinçà, Camella, Castellnou, Queixàs, Cameles y Jóc pudieran volver ya a casa. A pesar de ello, las autoridades pedían no bajar la guardia a causa del bajo nivel de humedad y las rachas de viento, que continuaban dificultando las tareas de extinción. Por eso, los habitantes de Bula d'Amunt, Casafabre, Glorianes, Prunet y Bellpuig, Rigardà y Sant Miquel de Lotes tuvieron que esperar al viernes para efectuar el regreso a sus domicilios. En paralelo, a causa de la mejora de las condiciones meteorológicas en la zona por el descenso de las temperaturas y a un ligero aumento de la humedad que facilitaba las tareas de extinción, se reabrieron las carreteras departamentales que continuaban cerradas.
Aparte de la decena de personas heridas y las 12.000 evacuadas, también ha habido daños materiales. En la población de Rodès, una de las más afectadas por las llamas, se quemaron una veintena de casas, y según el alcalde, Marc Bianchini, parecía que "hubiera caído una bomba atómica; es catastrófico", lamentó. Aparte de las llamas, a las autoridades también les preocupaba la contaminación del aire, ya que la ceniza y el humo pueden provocar complicaciones respiratorias. Por eso, pedían que las mujeres embarazadas, la gente mayor y cualquier persona que tenga alguna patología cardiovascular o que sean asmáticas, limitaran los desplazamientos al exterior, manteniendo puertas y ventanas cerradas y apagaran los aires acondicionados en la medida de lo posible.