Cuando una central térmica se convierte en naturaleza: el nuevo paisaje que nace en la costa de Cubelles

Durante casi cuatro décadas, la central térmica de Foix, en Cubelles, fue una de las grandes infraestructuras energéticas del litoral catalán. Construida en el año 1975 y operativa desde 1979 hasta su cierre definitivo en 2015, la instalación —de 520 MW de potencia— ocupó una parcela de 16 hectáreas entre la carretera C-31, la línea ferroviaria y el mar, en Cubelles. Un espacio estratégico, a solo 400 metros de la playa y a poco más de un kilómetro del núcleo urbano, que hoy vive una de las transformaciones ambientales más singulares del litoral mediterráneo.

Lo que durante años fue una infraestructura industrial compleja, con circuitos de refrigeración, canalizaciones subterráneas y estructuras marítimas, se encuentra ahora en plena fase de reversión ambiental. Un proceso largo, gradual y planificado que Endesa inició con el desmantelamiento terrestre en 2017 y que culminará, previsiblemente, el segundo semestre de 2027 con la renaturalización completa de la zona marítima.

Fotomuntatge dàrsena
Así se prevé el litoral con las obras acabadas

Un proceso de desmantelamiento largo y meticuloso

El camino hasta aquí ha sido extenso y técnicamente exigente. Después del cierre de la central, en 2015, se inició una primera fase de demolición que eliminó todos los elementos industriales por encima de la cota cero: naves, caldera, turbinas, almacenes, edificios de oficinas e incluso la chimenea de 175 metros, uno de los elementos más emblemáticos del complejo.

Entre 2017 y 2023 se completó el desmantelamiento terrestre y la remediación del suelo, con una gestión de cerca de 27.000 toneladas de residuos y una tasa de valorización del 93 %. El terreno fue catalogado como "suelos inalterados" después de los estudios ambientales, que confirmaron el buen estado del subsuelo y la necesidad solo de intervenciones selectivas. Ahora, el proyecto se encuentra en su fase más delicada: la reversión de los terrenos marítimos y la retirada de las instalaciones de toma y descarga de agua de mar del sistema de refrigeración.

El retorno del mar y la creación de una nueva playa

El resultado final de esta intervención será especialmente significativo para el territorio: la creación de una nueva playa de un kilómetro de longitud, conectada con el paseo marítimo y equipada con un carril bici que dará continuidad a todo el frente litoral.

Para conseguirlo, se ha llevado a cabo un estudio morfológico exhaustivo del sistema litoral, analizando corrientes, oleaje, vientos y dinámicas de sedimentos. El proyecto incluye el derribo parcial del dique existente, la aportación de arena y la construcción de diques externos para estabilizar la línea de costa, siempre con la premisa de no afectar a las playas adyacentes.

Este diseño también responde a un reto estructural del territorio: la regresión del litoral entre el puerto de Segur de Calafell y la dársena de Cubelles. La nueva configuración pretende no solo recuperar arena, sino también estabilizar la dinámica costera.

Un nuevo hábitat para la biodiversidad

Más allá de la obra civil, el proyecto incorpora una dimensión ambiental clave: la creación de un nuevo hábitat dunar. Este espacio permitirá la recuperación de flora y fauna autóctona y protegida, con especial atención al chorlitejo patinegro (Charadrius alexandrinus), una especie vulnerable que ya se detectó en zonas cercanas al dique durante los trabajos.

Corriol Camanegre
Chorlitejo Patinegro

El proyecto prevé la retirada de especies invasoras, la limpieza de residuos y una revegetación con especies propias de ambientes dunares. Según los responsables ambientales, este nuevo entorno puede favorecer la nidificación y reproducción del chorlitejo, consolidando un ecosistema estable en un espacio antes industrial.

Voces del territorio: entre la transformación y la oportunidad

Durante la visita institucional a las obras, la alcaldesa de Cubelles, Rosa M. Fonoll, destacó el cambio “trascendental” que supone este proyecto para el municipio. Según explicó, la recuperación del litoral permitirá “volver a disponer de un patrimonio natural que se había perdido”, con un incremento significativo de la playa y la conexión con el paseo marítimo.

L'alcaldesa de Cubelles visitant les obres
La alcaldesa de Cubelles visitando las obras

Por su parte, el concejal de Medio Ambiente, Àlex Noheda —biólogo marino— remarcó la complejidad técnica del proyecto y la necesidad de una coordinación estricta para garantizar la protección de las especies y del sistema litoral. También reivindicó que se trata de una intervención “excepcional en un momento en que muchas playas retroceden”.

Economía circular y segunda vida de los materiales

Uno de los elementos destacados del proyecto es la gestión de los materiales resultantes del desmantelamiento. Se calcula la generación de 63.000 m² de escollera, que se reutilizarán en obras en Barcelona, Tarragona y Salou, integrando el proyecto dentro de una lógica de economía circular.

Además, Endesa ha impulsado la recuperación de patrimonio histórico y técnico de la central: más de 900 elementos han sido catalogados e incorporados al Fondo Histórico de la Fundación Endesa, mientras que material técnico y bibliográfico se ha cedido a instituciones locales, como el Ajuntament de Cubelles, institutos del municipio y la UPC de Vilanova i la Geltrú. También se han trasplantado árboles y especies vegetales, incluyendo olivos y palmitos, y se han cedido casetas de control ambiental al CSIC y al consistorio.

La central de Foix abans de ser desmantellada
La central de Foix antes de ser desmantelada

Un proyecto que mira al futuro

Cuando finalicen los trabajos, se hará un seguimiento continuado de la calidad del agua, la dinámica sedimentaria y la evolución de las especies autóctonas. El objetivo es garantizar que el nuevo ecosistema se consolide de manera estable y sostenible.

La transformación de la central de Foix no es solo una operación urbanística o ambiental. Es también un cambio de paradigma: la reconversión de un espacio industrial en un entorno natural abierto a la ciudadanía, con playa, biodiversidad y movilidad sostenible.

En un contexto global donde la costa mediterránea sufre regresión y presión ambiental, Cubelles se convierte en escenario de un experimento a gran escala: el retorno del mar a un espacio que, durante décadas, había estado dominado por la industria.