Durante 85 días el año 2021, ahora hace cinco años, la isla de La Palma fue el escenario de la erupción volcánica más larga de la historia reciente de Canarias y el Estado, con las columnas de humo y de lava, y la ceniza, poniendo en jaque la vida de sus habitantes. Desde el 19 de septiembre de 2021, cuando el volcán de Cumbre Vieja, o Tajogaite, empezó su erupción, la vida de miles de palmeros no es la misma y no lo volverá a ser nunca, a pesar de los esfuerzos de reconstrucción que están haciendo los diferentes niveles de la administración en las localidades de El Paso y Los Llanos de Aridane, las más afectadas por la destrucción. 1.241 hectáreas de terreno quedaron sepultadas por la lava, que hizo ganar a la isla unos dos kilómetros cuadrados de terreno al mar, con una afectación a más de 3.000 estructuras, entre ellas miles de viviendas, y más de 70 kilómetros de carreteras.
La reconstrucción de la isla es la principal prioridad de las autoridades, pero la burocracia y la situación financiera ralentizan los trabajos. Prueba de ello es que todavía quedan casi una cuarentena de familias alojadas en las casas prefabricadas que se levantaron en un parking de Los Llanos, mientras que hay otras en las casas de madera de El Paso. Algunas de estas no han podido acceder a las ayudas que el gobierno español y el canario han dado a los propietarios de las miles de viviendas sepultadas bajo la lava, mientras que otras las han recibido, pero no han sido suficientes para construir o comparar una nueva vivienda con los precios de la construcción y de los terrenos disparados en la isla.

Vista de las casas modulares habilitadas en Los Llanos de Aridane. Foto: Kike Rincón / Europa Press
Para solucionarlo, los diferentes gobiernos tienen en marcha la construcción de decenas de viviendas de protección oficial en la isla. En Los Llanos de Aridane se ultima la puesta a disposición de un edificio con 53 viviendas y ya se ha licitado la construcción de otro con 120 viviendas. En El Paso, dos viviendas en construcción suman 43 viviendas y se está redactando el proyecto de otro de 33 viviendas más. Por otra parte, en Tazacorte hay 34 viviendas en construcción y se han licitado otras 100, y también se están redactando los proyectos para habilitar 10 viviendas en Mazo y 30 más en Breña Alta.
La vivienda, el problema más grave
Bajo las columnas de lava quedaron sepultadas más de 2.000 viviendas y quedaron completamente arrasados los barrios de Todoque y El Paraíso, mientras que otros barrios como La Laguna, Las Manchas o Tajuya se vieron afectados en diversas magnitudes. Muchos vecinos de estas localidades construyeron sus casas a partir de construcciones rústicas, fuera de la legalidad urbanística, y una vez sepultadas bajo el volcán, esta falta de registro les ha dejado fuera de las ayudas. El Gobierno español concedió 60.000 euros por vivienda afectada, el Gobierno de Canarias otros 30.000 y el Cabildo de La Palma, 10.000 más. Además, el consorcio de seguros ha devuelto el valor de la casa, pero, sobre el papel, muchos afectados no tenían casa.
Las ayudas se han materializado con lentitud y los precios disparados tanto en el mercado de la vivienda como en los materiales y con la construcción han hecho que las evaluaciones iniciales que se hicieron ya no estén de acuerdo con los precios del mercado. Las ayudas fueron llegando con cuentagotas, en pagos parciales o en cantidades insuficientes que dejaron a la población en fuera de juego. El parlament canario ha individualizado las evaluaciones de daños y las tasaciones por las ayudas con su ley de volcanes, la primera norma de este tipo en España, que permite que las ayudas lleguen "de una forma mucho más justa", según algunos afectados.
La reconstrucción, al 60 %
Según Juan Fernando Pérez Martín, presidente de la Plataforma de Afectados por la Erupción del Volcán Cumbre Vieja 2021, el porcentaje de reconstrucción global ronda actualmente el 60 %, por lo que todavía queda mucho trabajo por hacer. Marcelino Rodríguez, presidente de la asociación de vecinos de La Laguna, salvó su casa, pero perdió un barrio, porque quedó partido en dos y su deseo es que se pueda "volver a unir algún día", aunque reconoce que "emocionalmente", especialmente entre la gente mayor, "es muy complicado".
Valora que las ayudas "están llegando" y que muchos tratan de "rehacer su vida" y lamenta, con cierta nostalgia, que todos se han ido "acomodando" a una normalidad en la que la lucha es cada vez más individual y no colectiva, como fue en un primer momento. "Es normal, cada uno tiene que ir buscando su camino, la manera de defenderse y la manera de buscar futuro", añade. Marcelino afirma que toda La Palma se vio afectada por la erupción, pero "el Valle [de Aridane] sufrió mucho"; algunos incluso "perdieron el sueño" durante los 85 días que duró.

En cuanto a las fincas agrícolas, mayoritariamente de plataneras en esta zona muy fértil de la isla, cerca de un 30 % se han podido recuperar, mientras que el resto continúan sepultadas bajo la ceniza o afectadas por los restos del volcán. Bajo la lava también hay kilómetros de carreteras. A finales de 2025 comenzaron las obras para recuperar la LP-2, una de las vías principales de la zona entre San Simón y Tajuya, con más de dos kilómetros sepultados. Las administraciones van avanzando trabajo, y los palmeros lo reconocen, pero las crisis de vivienda, en el mercado de la construcción y en el turismo o la agricultura, todavía planean sobre los habitantes de la isla bonita cinco años después.