Una vez que se aceptó que la Tierra era muy antigua y que los fósiles eran restos de organismos del pasado y que, además, permitían ordenar e interpretar los estratos geológicos, todavía quedaban algunos interrogantes importantes por resolver. Por ejemplo, ¿por qué una determinada especie o grupo biológico podía ser muy abundante en un estrato concreto y desaparecer de manera repentina en el siguiente? ¿Cuál era el mecanismo que provocaba estos cambios tan marcados entre unas épocas geológicas y las otras?
Georges Cuvier, que como Buffon trabajó en el Jardin du Roi de París, rebautizado como Muséum National d'Histoire Naturelle después de la Revolución Francesa, lo tenía claro. Para Cuvier, la historia geológica era una historia de extinciones abruptas provocadas por grandes catástrofes: terremotos, erupciones, huracanes, inundaciones, tsunamis… El Diluvio bíblico encajaría en la narrativa de Cuvier, pero sería solo la última de una serie cíclica de catástrofes que definirían la historia de la Tierra. Cuvier ponía las bases del "catastrofismo": las catástrofes eran el motor del cambio geológico.
Para el uniformitarismo o actualismo el cambio geológico existe, pero es muy lento, se trata de un cambio constante y uniforme
En Inglaterra, primero James Hutton y después Charles Lyell fueron los abanderados del uniformitarismo: los procesos geológicos que observamos en el presente son los mismos que han actuado en el pasado, los fenómenos que vemos hoy en día, son los mismos que han actuado en el pasado, y contrariamente a lo que defendía Cuvier, con la misma intensidad. Para el uniformitarismo (también llamado actualismo) el cambio geológico existe, pero es muy lento, se trata de un cambio constante y uniforme. Esta visión de la historia de la Tierra necesita una cronología aún más larga, para Hutton casi infinita, sin principios ni finales. Un auténtico desafío a las creencias religiosas del momento.
Ahora bien, las ideas de Hutton también estuvieron influenciadas por sus propias creencias religiosas. Hutton, como otros intelectuales del siglo XVIII, era deísta. Los deístas creían en un Dios racional que había creado un universo perfectamente diseñado que no necesitaba ninguna intervención sobrenatural, y que, por lo tanto, se podía estudiar desde la investigación científica. Es a partir de esta creencia que Hutton desarrolla la idea de que la Tierra cambia siguiendo las mismas leyes naturales que el Dios creador y racional había establecido.
Lyell, por su parte, perfeccionó la teoría de Hutton, por ejemplo, explicando los cambios abruptos en la fauna fósil mediante los vacíos en el registro geológico, y, sobre todo, popularizó el uniformitarismo a través de los tres volúmenes del Principles of Geology. Being an Attempt to Explain the Former Changes of the Earth's Surface, by Reference to Causes Now in Operation. Este libro se convirtió en enormemente popular entre los gentelmans con intereses científicos de la Inglaterra del siglo XIX. Uno de ellos lo leyó durante un largo viaje en barco alrededor del mundo. La larga cronología de la Tierra que proponía el libro de Lyell fue pues uno de los factores que permitió que un tal Charles Darwin comenzara a pensar en una nueva teoría de la vida, y de la que hablaremos en otra ocasión.
Dr. Miquel CarandellBaruzzi, historiador de la ciencia