Arranca el juicio contra Meta: "Entre la seguridad de los menores o los beneficios, eligieron los beneficios"

Este martes se ha celebrado en Oakland, California, la primera jornada del juicio contra Meta, la gran tecnológica fundada por Mark Zuckerberg y dueña de Facebook, Instagram o WhatsApp. La compañía está acusada por una treintena de estados norteamericanos de propiciar una epidemia de problemas de salud mental entre los jóvenes por el diseño deliberadamente adictivo de sus redes sociales, con elementos como el scroll infinito, el contenido ofrecido vía algoritmos o el botón de Me gusta. Los fiscales de California, Colorado, Kentucky y Nueva Jersey, que encabezan la acusación, han denunciado que Meta "explota" deliberadamente la vulnerabilidad de los jóvenes para "aumentar las ganancias", cosa que ven "no solo moralmente reprobable, sino ilegal". Mientras se celebraba el juicio, activistas y media docena de madres que han perdido a sus hijos y lo atribuyen a las redes se han manifestado a las puertas de la corte Ronald V. Dellums.

La encargada de abrir el juicio ha sido la fiscal general adjunta de California, Megan O'Neill, quien en su intervención ha acusado a Meta de utilizar intencionadamente a los menores para lucrarse sin importar el daño que causa en su salud mental. O'Neill ha denunciado que el modelo de negocio de Facebook e Instagram consiste en "enganchar al usuario, retenerlo el mayor tiempo posible, recopilar sus datos y luego ocultar la verdad". Ante el jurado y la jueza federal Yvonne González, la fiscal californiana ha afirmado que los jóvenes son los más vulnerables a este modelo, puesto que son más propensos a engancharse a las redes sociales por falta de madurez y menos capacidad para controlar sus impulsos.

Es más, la fiscal ha aseverado que la compañía ha investigado expresamente la mente de los menores para diseñar plataformas que fomenten su adicción y ha aportado documentos internos de Meta en los que queda patente que la empresa era consciente de los riesgos para la salud de los niños. "Meta sabía mucho sobre el cerebro de los jóvenes: cómo buscan constantemente recompensas, su gran sensibilidad a la retroalimentación social y a la opinión de los demás (…) Cuando llegó el momento de tomar una decisión —elegir lo que es seguro para los niños o elegir lo que es seguro para sus beneficios—, una y otra vez ganaron los beneficios", ha resumido O'Neill. También ha precisado que el caso no va contra los contenidos que haya publicados en estas redes sociales o contra estas en sí, admitiendo que tienen algunos beneficios, sino contra el diseño intencionalmente adictivo de estas plataformas.

La fiscal de California también ha presentado diversos estudios científicos que demuestran los efectos negativos de las redes sociales en los jóvenes: afectan a la capacidad para hacer los deberes o dormir bien, fomentan comparaciones sociales dañinas sobre su apariencia e imagen y propician que se sientan mal con ellos mismos. También ha aportado informes médicos que apuntan a que el uso intenso de las redes sociales ha contribuido a aumentar los casos de depresión y otros problemas de salud mental entre adolescentes.

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Protesta contra Meta a las puertas de los juzgados / EFE

Un exempleado declara que alertó a los altos cargos del daño hecho

El fiscal general de California, Ron Bonta, ha defendido este martes en una comparecencia que Meta ha diseñado sus redes sociales para mantener enganchados a los menores durante sesiones cada vez más largas hasta el punto de causarles "daño físico y mental". "Explotar a nuestros vecinos más vulnerables para aumentar las ganancias corporativas no solo es moralmente reprobable, sino también ilegal", ha denunciado. Este martes también ha dado su testimonio en el juicio Arturo Bejar, exempleado de Meta, que ha asegurado que alertó a altos cargos de la compañía sobre "los daños que sufrían las personas debido a la forma en que se había diseñado" Instagram y que se podían evitar.

Meta rechaza las acusaciones y cita los esfuerzos de la compañía

La defensa de Meta ha rechazado las acusaciones. El abogado de la compañía, Paul Schmidt, ha dicho que "discrepa rotundamente" sobre las acusaciones que enfrenta la tecnológica y ha pedido al jurado mantener "la mente abierta". Además, defendió el trabajo que ha realizado la compañía para ayudar a mejorar el bienestar del 20% de los adolescentes que, según cifras de una encuesta de la tecnológica aportada, aseguran sentirse peor cuando usan Instagram. También ha destacado los esfuerzos que hace la compañía para bloquear a usuarios menores de 13 años: en los últimos tres meses, la empresa eliminó 600.000 cuentas creadas relacionadas con usuarios no permitidos.

Este nuevo juicio se celebra tan solo una semana después de que un tribunal de Nuevo México condenara a Meta a pagar 567 millones de dólares a un fondo para la salud mental de los jóvenes y le ordenara cambiar el funcionamiento de sus redes sociales al considerar que les perjudica y les deja expuestos a la explotación sexual. Y es que en Estados Unidos se está librando en estos momentos toda una cruzada legal contra las grandes tecnológicas, como Alphabet (Google), Snap o TikTok.

El juicio durará al menos seis semanas y están citados a declarar el propio Mark Zuckerberg y altos cargos de Instagram, así como empleados y exempleados de Meta, expertos en tecnología y psicólogos. Meta ha calculado que una condena podría llegar a suponerles hasta 1,4 billones de dólares en multas e indemnizaciones, lo que equivale a su valor bursátil y podría poner en serio peligro la viabilidad de la empresa, que es una de las compañías tecnológicas más grandes del mundo. Diversos analistas han señalado en los medios americanos estos días que, si bien puede haber una sentencia condenatoria como ya ha habido otras tantas en casos más pequeños o como hubo con las tabacaleras en los años 90, es probable que la multa impuesta sea mucho menor.