Antes de Copérnico, Oresme

La historia de la ciencia tradicional ha tendido a destacar unas pocas figuras eminentes y ciertos periodos como fundamentales para su desarrollo. Inevitablemente, esta preferencia tiende a dejar de lado otras figuras que también han contribuido a esta historia, pero que, por diversas circunstancias, han acabado siendo mucho menos conocidas por el gran público. Un buen ejemplo de este fenómeno es el caso de Nicolás de Oresme.

Como explicamos hace unos meses, cuando los tratados griegos y árabes llegaron a Europa mediante traductores como Gerardo de Cremona. Así, la astronomía recibió, en poco tiempo, una enorme cantidad de información y teorías. En este momento, diferentes pensadores como Nicolás de Oresme probaron de dar sentido y ligar con el cristianismo las ideas cosmológicas de Aristóteles, el Almagesto de Ptolomeo, así como otras obras de astrónomos árabes. Nacido en el siglo XIV en Normandía, Oresme estudió Artes y Teología en París antes de establecerse en Ruan para ocupar un alto cargo eclesiástico. Allí, tradujo libros de Aristóteles y desarrolló diversos estudios propios en temáticas variadas. Uno de los más conocidos: "Sobre el Cielo y el Mundo".

Nicolás de Oresme probó de dar sentido y ligar con el cristianismo las ideas cosmológicas de Aristóteles

En este tratado, Oresme afrontaba el dilema de si la Tierra se movía de forma filosófica, a diferencia de Ptolomeo y los otros astrónomos, que lo habían hecho de forma matemática. La primera conclusión de Oresme fue que no había ningún argumento filosófico que impidiera determinar la imposibilidad del movimiento de la Tierra. Decía Oresme que, mirando el cielo, veríamos lo mismo si la Tierra se mueve y las estrellas son fijas, que si las estrellas se mueven y la Tierra es fija. Por lo tanto, a partir de esta observación empírica, pues, no podemos demostrar, ni podemos determinar cuál de las dos opciones es la buena, pero tampoco podemos descartar ninguna de las dos.

De hecho, Oresme llegó a una conclusión aplicando el principio metodológico conocido como la "navaja de Occam". Atribuido al fraile franciscano Guillermo de Occam, coetáneo de Oresme en el siglo XIV, este método viene a decir que en las mismas condiciones, la explicación más simple suele ser la más probable. Así, Oresme concluyó que era más sencillo —y, por lo tanto, posiblemente más probable— que todo el Universo, incluyendo el Sol y las estrellas, permaneciera fijo mientras la Tierra giraba, en lugar de asumir que la Tierra era estática y fuera necesario estudiar el movimiento de todas las estrellas y del Sol.

Ahora bien, al final, Oresme rectificaba y advertía que la filosofía podía conducir a defender argumentos falsos, y consideraba que este era un caso, ya que la Biblia y la fe revelada —es decir, la verdad— afirmaban lo contrario.

A pesar de este paso atrás final, Oresme escribió un tratado claro y detallado sobre el movimiento de la Tierra, exponiendo las posibles razones y argumentos que podían sustentar esta idea. Algunos de estos razonamientos serían recuperados, años más tarde, por Nicolás Copérnico.

Dr. Miquel CarandellBaruzzi,historiador de la ciencia