El sistema sanitario de Ceuta afronta una fuerte presión asistencial después de la llegada masiva de migrantes a la ciudad autónoma. El Colegio de Enfermería denuncia que las profesionales tienen que atender más de 200 casos diarios con una plantilla que considera insuficiente, una situación que las obliga a doblar turnos y acumular horas. Entre los problemas detectados hay más de 200 casos de gastroenteritis aguda, una veintena de sarna, 21 de impétigo y cuatro de tuberculosis.
Durante los primeros 15 días de la crisis, 5.800 migrantes han sido atendidos por el sistema sanitario ceutí: 3.500 en la atención primaria y 2.300 en el hospital. Según Sanidad, la presión ha ido disminuyendo desde el máximo de 1.149 asistencias de la primera jornada hasta situarse en torno a las 300 diarias los días posteriores. La ministra de Sanidad, Mónica García, ha reconocido que el sistema está "tensionado", pero ha negado que se encuentre colapsado.
Las enfermeras reclaman más recursos
El Colegio de Enfermería asegura que las profesionales están "exhaustas tanto física como psicológicamente". Su presidenta en Ceuta, Rosa Fuentes, afirma que "no existen medios suficientes para abordar la crisis" y ha pedido al Gobierno que decrete el estado de alarma. El presidente del Consejo General de Enfermería, Florentino Pérez Raya, también reclama "un mando único en Ceuta que lidere estas operaciones" y más medios para afrontar la emergencia.
Los profesionales también alertan de las dificultades para hacer seguimiento de los pacientes que viven en asentamientos o se encuentran dispersos por la ciudad. Alejandro Artero, enfermero y doctor en Ciencias de la Salud, explica en declaraciones a El País que primero se atendieron traumatismos y heridas y que posteriormente aparecieron infecciones cutáneas, sarna, enfermedades respiratorias y problemas gastrointestinales. "Están bebiendo agua de regadío. Era obvio que las infecciones tenían que aparecer", señala.
Llamada a no vincular inmigración y enfermedad
La Sociedad Española de Epidemiología ha pedido que no se estigmatice a los migrantes. Su presidenta, Maria João Forjaz, ha advertido que "pensar que traen enfermedades es sanitariamente erróneo y, además, peligroso". La entidad pone el foco en las condiciones de vida: el hacinamiento puede favorecer la transmisión de enfermedades cutáneas y respiratorias, mientras que la falta de acceso a alimentos y agua potable puede provocar problemas gastrointestinales.
La sarna también ha afectado a los militares desplegados en Ceuta. Defensa ha confirmado al menos 24 casos entre soldados, dos de los cuales eran anteriores a la entrada masiva de migrantes, y sostiene que el brote no está relacionado con su intervención en la crisis humanitaria. El ministerio asegura que todos los afectados reciben tratamiento y que se han adoptado medidas para higienizar las instalaciones.