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Pedro Sánchez ha situado la crisis migratoria de Ceuta en el centro de su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas y ha defendido que España afrontará la situación sin convertir a los migrantes en enemigos, vulnerar la legalidad ni renunciar a los derechos humanos. El presidente del Gobierno ha reivindicado la respuesta de la ciudad autónoma ante una de las crisis de migración irregular más importantes de los últimos años y ha aprovechado la tribuna de la ONU para cargar contra las "fuerzas reaccionarias" que, según ha denunciado, cuestionan el multilateralismo y las reglas internacionales.

Ceuta, ante la crisis sin "elegir el atajo"

Sánchez ha atribuido la situación vivida en Ceuta a una combinación de desigualdad, desesperación y desinformación y ha advertido del riesgo de responder a una crisis de esta magnitud desde el miedo. "En momentos así, la tentación es elegir el atajo; ceder al miedo, convertir al migrante en enemigo y vulnerar la legalidad. Pero España no lo hará, y tampoco Ceuta", ha afirmado. El presidente español ha defendido que la ciudadanía ceutí está demostrando que es posible gestionar la situación "sin renunciar a la decencia, manteniendo la legalidad y respetando los derechos humanos". "Saldremos más fuertes precisamente por eso", ha asegurado.

La crisis se desencadenó tras la entrada masiva de migrantes procedentes de Marruecos a finales de julio. En su intervención ante la ONU, Sánchez no ha hecho referencias directas al país vecino, a pesar de que previamente había destacado su colaboración y había reconocido un fallo en los controles fronterizos durante la entrada masiva de personas. La situación de Ceuta ha servido al presidente del Estado para reforzar una de las ideas centrales del discurso: la defensa de una determinada respuesta ante las crisis. "España no elige el camino más fácil. Elige el camino más justo", ha afirmado antes de asegurar que el país no renunciará a los principios que defiende.

El aviso a las "fuerzas reaccionarias"

Buena parte de la intervención de Sánchez ha estado dedicada a denunciar el avance de gobiernos y actores políticos que ha calificado de "reaccionarios". Sin citar a Donald Trump directamente, el presidente ha censurado políticas y actuaciones vinculadas a gobiernos que, según ha sostenido, cuestionan las reglas internacionales, reducen sus aportaciones a los organismos multilaterales y bloquean su capacidad de actuación. Sánchez ha descrito esta dinámica como un intento de desmantelamiento del orden multilateral construido alrededor de tres elementos que ha identificado como el egoísmo, la ignorancia y la crueldad.

El presidente español ha recordado sus ocho años participando en este foro internacional y ha asegurado que ha visto crecer estas fuerzas. "Las he visto lanzar guerras ilegales y masacrar a civiles inocentes. Las he visto tratar a millones de seres humanos como si fueran ganado y retirar su ayuda a quienes más sufren la pobreza y la enfermedad", ha afirmado. A pesar de este diagnóstico, Sánchez ha querido contraponer un mensaje de esperanza. Ha recordado las movilizaciones en defensa de la naturaleza, la paz y los derechos civiles, el trabajo de activistas y servidores públicos y los avances científicos logrados durante los últimos años.

"Las fuerzas reaccionarias que quieren destruir este orden multilateral no paran de atacarnos", ha afirmado. Ante esto, ha asegurado que España no piensa modificar su rumbo: "No callaremos. Los españoles no daremos un paso atrás".

Reforma de la ONU y defensa de la política exterior española

Sánchez también ha reclamado cambios profundos en el funcionamiento de las Naciones Unidas. Entre las reformas planteadas está poner fin al derecho de veto de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad para que, según ha defendido, ningún país pueda ser a la vez juez y parte, independientemente de su poder. El presidente ha reclamado igualmente reforzar organismos como la Corte Penal Internacional, reconstruir la arquitectura internacional de desarme nuclear y establecer una regulación estricta sobre el funcionamiento de las redes sociales y el desarrollo de la inteligencia artificial. También ha reiterado el apoyo de España para que, después del mandato de António Guterres, una mujer latinoamericana ocupe por primera vez la Secretaría General de la ONU.

En el ámbito de la política exterior, Sánchez ha reivindicado que España se ha opuesto a las guerras de agresión en Ucrania, el Líbano e Irán, se ha negado a elevar el gasto militar hasta el 5% del PIB y ha aplicado sanciones contra Rusia. También ha recordado el embargo de armas a Israel y ha reiterado la condena del Gobierno español a lo que ha calificado de "genocidio" perpetrado por Benjamin Netanyahu en Gaza. El presidente español ha cerrado el discurso mirando hacia las generaciones futuras y el juicio que, según ha planteado, harán sobre las decisiones adoptadas en estos años. "Queremos poder decirles que no dejamos de luchar", ha afirmado, antes de expresar el compromiso de trabajar para dejar "un mundo más pacífico, más sostenible y más justo".