El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, ha aceptado someterse a la investidura para intentar ser el próximo presidente del Gobierno, después de que el presidente del Congreso, Patxi López, haya anunciado que ha sido el candidato elegido por el Rey. "Asumo la responsabilidad", ha afirmado.
Esta tarde, el líder de los populares, Mariano Rajoy, ya había adelantado que el monarca no le había propuesto de nuevo que intentara formar un ejecutivo. Desde entonces, sólo había que esperar si Felipe VI decidía apostar por Sánchez o si, en cambio, prefería dar un tiempo muerto para hacer correr los plazos.
En la rueda de prensa, el socialista, que ha cargado duramente contra los populares, víctimas del "inmovilismo", ha agradecido "la confianza" del monarca "depositada en el PSOE y en mí mismo", para intentar formar un gobierno "de cambio y progresista" y ha advertido que se debatirán "políticas y no butacas".
Las propuestas socialistas
Si de algo ha servido la comparecencia es para fijar cuáles serán las líneas de diálogo del PSOE con las diferentes formaciones políticas. Sánchez ha anunciado que "a partir de mañana" ya abrirán conversaciones con una primera y principal prioridad de "crear empleo a través de un nuevo estatuto de los trabajadores". Eso sí, augura que al menos costará un mes para llegar a un entendimiento."No es la primera vez que nos encontramos en una encrucijada", ha avisado Sánchez, añadiendo que "lo que nos une es más de lo que nos separa". El líder socialista dice ser consciente del "reto", pero ha recordado las palabras Cervantes "a cualquier daño, buen ánimo repara".
Podemos y C 's, incompatibles
Tanto desde Ciudadanos como desde Podemos han remarcado durante los últimos días que un gobierno que los incluyera a ambos era "imposible". "Pactar con C 's es pactar con el PP", decía esta tarde Iglesias desde el Congreso, ante la opción planteada por el PSOE de establecer consensos tripartitos.Albert Rivera también se ha expresado en este sentido, diciendo que "nunca podremos estar de acuerdo con Podemos en el artículo 1 de la Constitución" ni en el modelo económico. "Queremos una economía abierta, y cosas como éstas son fundamentales para un modelo de sociedad", ha subrayado.
En manos del soberanismo
Ante la negativa a un acuerdo de estas características, la única alternativa aritmética que queda sobre la mesa es una investidura que cuente con el apoyo de los soberanistas catalanes y vascos. Aunque los podemitas ya se han movido en este sentido —Iglesias ya se ha reunido con PNV y ERC— desde las filas socialistas se han mostrado rotundamente en contra. El secretario de organización del partido, César Luena, decía el pasado viernes que no buscará el apoyo de estos grupos, y el presidente de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, en unas conversaciones en el comité federal desveladas por la Cadena Ser, aseguraba que si esto ocurre "en Extremadura nos matan".En Democràcia i Llibertat tampoco están dispuestos a investir a Sánchez a cualquier precio. Aunque hasta ahora se habían mostrado prudentes sobre cuáles eran los puntos fundamentales para plantearse facilitar la presidencia del socialista, hoy, tanto el portavoz de la confluencia, Francesc Homs, como el convergent Lluís Corominas, enfatizaban que, si se ponía sobre la mesa un referéndum para los catalanes, estarían dispuestos a pensárselo.