Mariano Rajoy ya es oficialmente presidente del Gobierno de España después de haber jurado ante de el rey Felipe VI el cargo este lunes. Es la primera vez que el sucesor de Juan Carlos I oficia un acto de estas características en el Palacio de la Zarzuela. Pero más allá de la anécdota, se confirma que el Estado ha salido de facto de los más de 300 días de interinato en que había vivido desde la convocatoria de elecciones el 20 de diciembre del 2015. Ahora Rajoy tendrá por delante el reto de alcanzar la estabilidad en el Congreso y encontrar una salida para el proceso independentista en Catalunya, como dijo durante la sesión de investidura.

"Juro guardar y hacer guardar la Constitución y mantener el respeto hacia los secretos del Consejo de Ministros", ha dicho como fórmula de juramento ante la Carta Magna y la Biblia, en el salón de audiencias de la Casa del Rey, rodeado de personalidades como el ministro en funciones de Justicia, Rafael Catalá; la presidenta del Congreso, Ana Pastor; o el el Senado, Pío García-Escudero. Lejos de lanzar ningún mensaje en clave, las palabras han sido sencillas. No por casualidad, Rajoy es conocido por su institucionalidad, necesaria tras haber validado en el cargo con la abstención del PSOE y el sí de Ciudadanos y Coalición Canaria.

De esa manera, el primer objetivo del nuevo presidente en plenas funciones es rodearse de un equipo de gobierno que se hará público jueves. Algunas voces consideraban que la ceremonia de anuncio sería el propio lunes por la noche, pero la situación política ha llevado a Rajoy a reflexionar unos días más cuáles serán los titulares ministeriales. Continuidad o renovación es el dilema que vive Moncloa, consciente de que de la geometría variable, del acuerdo y del diálogo, dependerá ahora la abertura del resto de grupos para sacar adelante las leyes. Es decir, habrá que pensar en ministros estratégicos y fieles hacia él.

Pero sobre los retos que le inquietan, Rajoy se muestra confiado. Explicaba la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría después del último Consejo de Ministros en funciones que su jefe les había enviado un mensaje de tranquilidad. "En 2011 decían que era difícil y lo logramos, ahora tenemos que trabajar y ir adelante", había dicho el presidente a los suyos. Entonces España se debatía entre el rescate o no rescate de la Unión Europea y el Ejecutivo popular hizo lo imposible para introducir una serie de reformas que ellos creían que ayudarían a recuperar la economía, pero que resultaron impopulares a ojos de la calle.

La economía de la Administración española también será una de sus prioridades en adelante. Santamaría hace semanas pone el acento en los presupuestos generales del Estado, los cuales exigen un proceso de presentación que pasa por aprobar los objetivos de déficit, previamente. Es en las partidas a gastar donde el Partido Popular quiere alcanzar consensos con el PSOE, aunque los socialistas ya han avisado de que no aprobarán nada con lo que no estén de acuerdo. Así y todo, a Rajoy siempre le queda una carta como presidente que ya es: disolver las Cortes y convocar nuevas elecciones si la aventura que hoy emprende se complica.

Consulta el BOE con el nombramiento de Mariano Rajoy Brey