Cargando...

La amnistía no resuelve el problema político y el conflicto entre Catalunya y España se mantiene vigente. Este ha sido uno de los mensajes que ha querido dejar claro el president en el exilio, Carles Puigdemont, en la comparecencia desde Bruselas en la que ha valorado la decisión del Tribunal Constitucional de avalar aplicar la amnistía al delito de malversación. En su intervención, Puigdemont ha reiterado que mantienen la defensa del "carácter irrenunciable del derecho a la autodeterminación y de las acciones unilaterales de carácter democrático y pacífico que se den cuando se hayan agotado los intentos de encontrar una solución negociada".

Después de que el Tribunal Constitucional ha avalado aplicar la amnistía al delito de malversación, el juez instructor Pablo Llarena ha anunciado que dejaba sin efecto la orden de detención contra Puigdemont. No obstante, el magistrado advierte que la decisión es de carácter transitorio y provisional hasta que disponga del texto íntegro de la decisión del Constitucional.

Aznar y Sánchez

En su declaración, Puigdemont ha subrayado que el pronunciamiento del TC representa la derrota de los diversos poderes públicos españoles que han obstaculizado la aplicación de la amnistía por razones políticas. En este punto se ha referido al "quien pueda hacer que haga" de José María Aznar, pero más adelante también ha incluido a Pedro Sánchez, cuando se ha referido a la derrota de los poderes públicos españoles que les han intentado llevar ante los tribunales, "incluido el todavía primer ministro, Pedro Sánchez, que se comprometió".

El líder independentista, que ha citado a Toni Comín y Lluís Puig, pero no a Clara Ponsatí, ha asegurado que han conseguido mantener una posición basada en cuatro principios básicos: la defensa de las instituciones y la legitimidad de sus decisiones ante la represión; la construcción de un marco jurídico que defienda los derechos fundamentales mejor que en 2017, gracias a las diferentes sentencias del TJUE; el carácter irrenunciable del derecho a la autodeterminación y las acciones unilaterales de carácter democrático y pacífico que se den cuando se hayan agotado intentos de solución negociada; y el mantenimiento político del exilio y el rechazo de ningún itinerario personal para resolver la situación de cada uno.

 

Puigdemont ha asegurado que fueron al exilio para hacer política y se ha asegurado de que tuviera un sentido político, no para defender los partidos políticos de cada uno, sino las instituciones y los derechos del pueblo catalán, "gravemente amenazados por los partidos del 155 y la represión policial y judicial". "Y volveremos de la misma manera, no al servicio de nuestro partido sino de nuestro país", ha remachado.

La mentira de la normalización

Ha admitido, no obstante, que la represión ha tenido un impacto en el ámbito personal y social, i que también ha perjudicado sus proyectos políticos. Ha denunciado que los han tenido que defender con una mano atada a la espalda, como lo demuestra que Toni Comín todavía no haya podido asumir su escaño en el Parlamento Europeo o que ni él ni Lluís Puig puedan estar en el Parlament después de protagonizar campañas electorales en situación de desigualdad.

Tras este reproche ha dedicado un mensaje implícito al presidente, Salvador Illa, que ha hecho bandera del discurso de la normalización política. "Negar y pretender que vivimos en normalidad, reencuentro y concordia es mentir. Es insultar a tantas personas que de cerca o lejos sufren las consecuencias de la represión", ha remachado Puigdemont, que ha acabado dedicando la victoria de la amnistía a todos aquellos que les han apoyado durante 9 años.

Recupera el vídeo de la declaración: