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El PP ha suplantado con inteligencia artificial la identidad de gente del PSOE para que admita delitos, sacudiendo la precampaña electoral del 29N. Los populares han difundido un vídeo en las redes sociales en respuesta a uno anterior de los socialistas, en el que Pedro Sánchez se reivindicaba como zurdo con motivo de la visita del presidente argentino, Javier Milei. Con el mismo formato, aparecen diversas personalidades vinculadas al PSOE reconociendo delitos que siempre han negado públicamente y otras prácticas cuestionables. "Sí, soy zurdo", añaden.

Las figuras que salen son la esposa del presidente del Gobierno, Begoña Gómez; el exministro José Luis Ábalos; el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero; la exmilitante Leire Díez; la exportavoz en el Congreso Montse Mínguez, que tenía que ser cabeza de lista del PSC por Lleida el 29N; y el exsecretario de Organización del partido Santos Cerdán. Cada uno aparece admitiendo actuaciones irregulares con un alto nivel de detalle y exactitud en las facciones y la voz, lo que puede inducir a confusión entre la ciudadanía. "Si tener una cátedra gracias a que mi marido es el presidente es de zurdos... Pues sí, soy zurda", dice, por ejemplo, la Begoña Gómez hecha con IA. El formato es el mismo para el resto, con el delito o mala praxis que se le asocia: "irse de putas y cobrar comisiones ilegales" para Ábalos; "esconder joyas en una caja fuerte" para Zapatero; "contratar a unos matones para quitar de en medio a una jueza" para Díez; "usar la vivienda como arma política mientras oculto que mi novio tiene más de treinta pisos" para Mínguez; y "cobrar mordidas y pertenecer a una banda criminal" para Cerdán.

Mientras el vídeo original del PSOE concluye con el lema "Zurdos y orgullosos", la réplica de los populares culmina con un insulto directo: "Lerdos y orgullosos". Además, ante la gravedad que podría suponer la suplantación de personas reales para hacer creer que admiten delitos, el vídeo incluye un aviso en la parte inferior de la pantalla: "Contenido generado por IA". Nada más, y con unas letras minúsculas y prácticamente transparentes. 

La publicación ha generado un gran impacto en las redes sociales. A las 11 de la mañana acumulaba más de 900.000 visualizaciones y miles de retuits, en poco más de doce horas. Sin embargo, son unas cifras que están lejos del vídeo original, con casi dos millones y medio de visualizaciones. En cualquier caso, lo más importante es que esta maniobra abre un debate intenso sobre los límites de la comunicación política: por un lado, sobre la legalidad de usar la IA para fabricar hiperfalsificaciones para que adversarios políticos admitan delitos; por otro, sobre la ética a la hora de usar este tipo de herramientas para ensuciar el debate público y sembrar la confusión en plena carrera electoral.