Las elecciones ya no se ganan solo con mítines; ahora se ganan en internet, en las redes sociales, donde el contacto con el electorado es más directo e inmediato. Todos los partidos políticos son conscientes de que las redes son la clave para llegar a los votantes más jóvenes, y han redoblado esfuerzos para impulsar sus perfiles digitales. Esta tendencia, iniciada hace más de una década por Barack Obama en EE. UU., ha arraigado con fuerza en el Estado español, donde la política ha recibido finalmente la llamada de las redes sociales después de llegar a ellas un poco tarde.
En este nuevo terreno, es la extrema derecha quien ha entrado con mayor agresividad y eficacia. Hoy en día, quien lidera este espacio digital es VOX, tanto en presencia de partido como a nivel de figuras individuales. Su discurso directo, el dominio del formato vídeo y el ataque constante al establishment les ha permitido destacar muy por encima de los partidos tradicionales como PSOE y PP en cuanto a seguidores y actividad. Y no solo en el Estado español, también en Catalunya, donde Aliança Catalana ha sabido utilizar el altavoz digital para superar su invisibilidad mediática.
Los números evidencian esta hegemonía digital de la extrema derecha. Mientras que PSOE y PP juntos suman unos 2,3 millones de seguidores entre TikTok, Instagram y Twitter, VOX en solitario los supera y se acerca a los 2,5 millones. En otras palabras, un único partido emergente de la derecha radical acumula más audiencia en redes que la suma de los dos grandes partidos históricos. La clave de este éxito radica en haber sabido explotar el potencial de las redes para conectar con segmentos jóvenes desencantados con los canales tradicionales. De hecho, los analistas vinculan directamente la fuerza de Vox en internet con su apoyo creciente entre el voto juvenil: uno de cada cuatro jóvenes afirma que votaría Vox, un porcentaje similar al de la suma de jóvenes que votarían PP o PSOE. No es de extrañar, pues, que Santiago Abascal sea el político con más seguidores sumando todas las redes, especialmente en TikTok e Instagram.
La batalla por conquistar las redes sociales
En la carrera por conquistar las redes sociales, los principales líderes políticos españoles parten de posiciones y estrategias muy diferentes. Santiago Abascal ha sabido consolidarse como el referente de la derecha radical en TikTok e Instagram, con cerca de 900.000 y 1,3 millones de seguidores, un dominio que ha activado todas las alertas dentro del PP, cada vez más preocupado por su dificultad para competir en el ámbito digital y por la pérdida de conexión con el público joven.
Por su parte, Pedro Sánchez, mantiene el liderazgo en X con más de 2 millones de seguidores y, a pesar de su entrada tardía a TikTok, ha conseguido un crecimiento acelerado gracias a una estrategia adaptada a los códigos de la plataforma.
Alberto Núñez Feijóo, a pesar de ser el jefe de la oposición, presenta una presencia muy limitada en TikTok y un impacto moderado en Instagram y X, una debilidad que el PP ha intentado revertir con estrategias de comunicación altamente producidas que no solo no han conseguido conectar con las audiencias digitales, sino que incluso han provocado burlas y reacciones irónicas en las redes, evidenciando el desajuste entre el formato y el lenguaje de las plataformas.
buen momento para recordar esta llorera de vídeo que hicieron posible los recién salidos de la facultad de comunicación de la urjc pic.twitter.com/ppkJlJmqNQ
— Pablo (@pablomurrrr) November 11, 2025
Entre los grandes liderazgos políticos del Estado, Gabriel Rufián ocupa una posición absolutamente central. Es el tercer político con más seguidores del conjunto del Estado y el segundo con más audiencia en X, solo por detrás de Pedro Sánchez, un hito especialmente relevante. Más allá de las cifras, destaca por una comunidad muy numerosa y extraordinariamente activa, con niveles de engagement muy elevados, y por un dominio del lenguaje de la plataforma que le permite marcar agenda de manera recurrente en la conversación política digital.
En cambio, Yolanda Díaz destaca menos por las cifras absolutas que por la calidad de la interacción. Su consultorio digital y un tono cercano y pedagógico le han permitido generar un nivel de engagement notable.
@_diaz_yolanda Me llega esta pregunta y soy tajante: una multa a la empresa nunca puede pagarla los trabajadores y trabajadoras.
♬ sonido original - Yolanda_Diaz_
Sánchez la rompe en TikTok y Feijóo no encuentra la tecla
Un caso paradigmático es el giro hacia TikTok, la red preferida de los más jóvenes. Pedro Sánchez se ha lanzado de lleno este 2025 y lo está petando, alcanzando más de 300.000 seguidores en los primeros meses. Tanto él como Alberto Núñez Feijóo abrieron sus cuentas en septiembre con el objetivo de dirigirse al público juvenil —solo en el Estado español hay más de 23 millones de usuarios de TikTok—, pero la diferencia es que Sánchez y su equipo de comunicación han encontrado claramente la tecla adecuada.
Cada semana, el presidente español publica recomendaciones culturales como un libro o un disco en breves vídeos informales, donde aparece sin corbata y en clave personal, comentando, por ejemplo, el último álbum de Rosalía o un cómic que le ha gustado. Esta estrategia de booktoker le ha funcionado especialmente bien, ya que en pocos meses, Sánchez se ha situado como el octavo líder europeo con más seguidores en TikTok, a pesar de su incorporación reciente. Además, muchos de sus vídeos acumulan cifras de visualizaciones muy elevadas, con varios clips que superan ampliamente los 3 millones de reproducciones.
Uno de los contenidos más virales ha sido el famoso house tour por el Palacio de la Moncloa, donde el presidente ofrece un recorrido inédito por el edificio gubernamental. El vídeo supera las 2 millones de visualizaciones y destaca por su tono desenfadado con Sánchez bromeando con el público, utiliza expresiones propias del lenguaje digital como googlear y se presenta como un creador de contenido más. Además, apela directamente a sus seguidores preguntando si quieren más vídeos de este estilo, fomentando la interacción y el feedback. El clip no solo triunfó en TikTok, sino que fue recogido por diversos medios tradicionales, llegando incluso a ser portada de algunos diarios, como fue el caso de La Razón.
@sanchezcastejon Lo pedisteis y aquí lo tenéis 😉 #HouseTour #Historia ♬ sonido original - Pedro Sánchez
Otro momento clave fue su Spotify Wrapped, que arrasó en TikTok con 4,5 millones de visualizaciones. En este vídeo, Sánchez compartía de manera distendida sus canciones más escuchadas del año, los artistas destacados e incluso su “edad musical” según Spotify. El contenido conectó especialmente con el público joven, combinando una tendencia global muy reconocible con una exposición personal poco habitual en un líder político.
@sanchezcastejon Comentando mi Wrapped 2025 🎧 🎼
♬ sonido original - Pedro Sánchez
Para muchos analistas, este conjunto de vídeos simboliza hasta qué punto Sánchez ha entendido las reglas del juego digital, donde ya no se trata de reutilizar discursos institucionales, sino de crear contenido pensado específicamente para las redes sociales, adaptado a sus códigos, ritmos y lenguajes. Con un ritmo de casi una publicación diaria, TikTok se ha consolidado como una herramienta central de su estrategia comunicativa, capaz de amplificar su mensaje mucho más allá de los canales políticos convencionales y de redefinir la relación entre liderazgo político y cultura digital.
Por el contrario, Feijóo no ha conseguido ni de lejos la misma repercusión, ya que el líder del PP opta por vídeos editados con efectos especiales para mostrar su lado más cotidiano, pero su seguimiento en TikTok es todavía testimonial. Este contraste ilustra cómo la naturaleza de TikTok premia el contenido fresco, personal y entretenido por encima de la mera presencia institucional.
La batalla digital de la política catalana
La política catalana lleva años jugándose mucho más allá del Parlament o de los medios tradicionales. Las redes sociales se han consolidado como un espacio clave de confrontación, movilización y construcción de liderazgos. Twitter (X), Instagram, TikTok y YouTube no solo reflejan el debate político, sino que a menudo lo condicionan y lo amplifican. Este ecosistema digital tiene en Catalunya rasgos propios: la lengua, el conflicto territorial, la identidad nacional y una militancia especialmente movilizada hacen que la conversación política sea más intensa, emocional y polarizada que en otros contextos.
¿Quién está (realmente) en las redes?: el electorado conectado
Los datos del Centre d’Estudis d’Opinió muestran diferencias muy claras entre electorados en cuanto al uso de redes sociales. Vox y Aliança Catalana concentran los votantes más conectados: alrededor del 60% de sus simpatizantes declaran pasar más de una hora diaria en las redes sociales, el porcentaje más alto de todo el arco parlamentario. La CUP también presenta un perfil claramente digitalizado, especialmente entre el votante joven y militante.
En el extremo opuesto, PSC y PP tienen electorados más envejecidos y menos presentes en las plataformas sociales. Una parte significativa de sus votantes declara no utilizar redes, lo que explica por qué estos partidos continúan priorizando la televisión y la prensa escrita como canales principales de comunicación política.
ERC, Junts y los Comuns se sitúan en una posición intermedia, sus simpatizantes combinan medios tradicionales y redes sociales, con un uso más moderado pero constante.
Partidos y redes: audiencia acumulada y presencia institucional
Los partidos catalanes tienen presencias muy desiguales en las diferentes plataformas. Algunos acumulan grandes volúmenes de seguidores gracias a la antigüedad de las cuentas o a la fuerza de marca, mientras que otros tienen comunidades más pequeñas pero altamente movilizadas.
La comparativa entre partidos muestra que las fuerzas mayoritarias acumulan el volumen más alto de seguidores en las principales redes sociales, pero a menudo con niveles de interacción relativamente bajos en proporción al tamaño de su audiencia. Se trata de comunidades amplias pero, en muchos casos, poco activas, que consumen contenido sin generar mucha respuesta visible.
En cambio, partidos con electorados especialmente conectados, como Vox Catalunya y Aliança Catalana, presentan comunidades digitales más reducidas pero mucho más movilizadas. Sus publicaciones tienden a generar más comentarios, comparticiones y reacciones en relación con el número de seguidores, lo que apunta a una base militante más activa e implicada
Uno de los datos más sorprendentes aparece en Instagram. Aliança Catalana lidera la plataforma con unos 107.000 seguidores, superando a todas las demás formaciones catalanas, a pesar de ser un partido de creación reciente y con una representación institucional limitada. Este liderazgo evidencia hasta qué punto Instagram se ha convertido en un espacio clave para la construcción de comunidad e identidad política, y cómo Aliança Catalana ha sabido explotar este canal para ganar visibilidad y consolidar una base digital muy activa en poco tiempo.
Finalmente, la presencia en plataformas como TikTok y YouTube continúa siendo desigual dentro del arco parlamentario. Mientras algunos partidos han comenzado a desarrollar estrategias propias, otros mantienen una actividad irregular o poco adaptada a los códigos de cada plataforma, lo que limita su capacidad de conectar con audiencias más jóvenes o menos politizadas.
Liderazgos personales: audiencia, viralidad y agenda
La política catalana en las redes se juega sobre todo a través de los liderazgos personales. En este terreno, hay que distinguir claramente entre número de seguidores, capacidad de viralización e impacto relativo.
La gráfica pone de manifiesto una diferencia muy clara entre la política catalana y la española: TikTok sigue siendo una plataforma poco explotada por los principales líderes catalanes. Con la excepción de Gabriel Rufián, que supera el medio millón de seguidores, y de Ignacio Garriga, que ronda los 100.000, el resto de dirigentes presentan cifras muy modestas. Carles Puigdemont, a pesar de su peso político y simbólico, no llega a los 25.000 seguidores en TikTok, mientras que la mayoría de líderes catalanes no superan ni siquiera los 5.000. Este contraste evidencia que, a diferencia de lo que ocurre en la política española, TikTok todavía no se ha consolidado como un canal central en la estrategia digital catalana, especialmente entre los liderazgos institucionales y de gobierno.
En X, en cambio, el panorama es muy diferente y mucho más concentrado. Solo tres dirigentes acumulan una audiencia realmente masiva: Gabriel Rufián, Oriol Junqueras y Carles Puigdemont. Estos tres perfiles concentran la gran mayoría de seguidores y de interacciones dentro del espacio político catalán, muy por encima del resto de líderes.
La diferencia es notable. Mientras estos tres tótems digitales superan ampliamente el medio millón de seguidores, el resto de dirigentes políticos catalanes quedan muy por debajo, con audiencias fragmentadas y una capacidad de incidencia mucho más limitada. Esto confirma que X continúa siendo una red fuertemente jerarquizada, donde pocos actores concentran la mayor parte de la visibilidad y del debate político.
Gabriel Rufián es hoy el dirigente catalán con más peso en las redes sociales. En X acumula alrededor de 1.060.000 seguidores, una cifra que lo sitúa claramente al frente de los líderes políticos de Catalunya y entre los perfiles con más seguimiento de todo el Estado. Más allá del volumen, Rufián destaca especialmente por ser el dirigente que genera más interacciones y sus mensajes acumulan de manera recurrente un número muy elevado de respuestas, retuits y me gusta, lo que lo convierte en uno de los actores con mayor capacidad de viralización y de incidencia en la conversación política, tanto en Catalunya como en el conjunto del Estado.
Carles Puigdemont mantiene también una presencia digital muy relevante. Con cerca de 760.000 seguidores en X, su perfil continúa siendo uno de los más seguidos e influyentes del panorama político catalán. Sus publicaciones generan niveles de interacción elevados y sostenidos, y las redes han sido una herramienta clave para preservar su liderazgo político desde el exilio. Más allá de las cifras, Puigdemont simboliza una comunicación directa con su base y una proyección internacional que difícilmente sería posible sin las plataformas digitales.
Oriol Junqueras completa este trío de grandes referentes digitales en X. Con más de medio millón de seguidores, el líder de ERC mantiene una presencia sólida y constante, basada en un tono más reflexivo e institucional que el de Rufián, pero con una audiencia fiel y estable. A pesar de generar menos viralidad puntual, su perfil continúa siendo uno de los principales polos de influencia dentro del espacio político catalán en la red.
En un registro muy diferente se sitúa Salvador Illa. El presidente de la Generalitat cuenta con unos 120.000 seguidores en X, una cifra muy inferior a la de Gabriel Rufián y Carles Puigdemont, y presenta también un nivel de engagement claramente más bajo. A pesar de ocupar el cargo institucional más relevante de Catalunya, sus cifras en redes son modestas y queda superado por buena parte de los principales líderes políticos catalanes. Su perfil responde a una estrategia más institucional y moderada, coherente con un electorado menos conectado y con una apuesta comunicativa que continúa priorizando los canales tradicionales por encima del ecosistema digital.
El caso Sílvia Orriols: comunidad, engagement e influencia digital
Uno de los fenómenos más relevantes de la política digital catalana es el de Sílvia Orriols. Aunque no es la dirigente con más seguidores en el conjunto de las plataformas, y que en algunas redes su presencia es todavía limitada, sus publicaciones muestran de manera recurrente niveles de interacción muy elevados en relación con el tamaño de su comunidad. En Instagram, de hecho, Aliança Catalana lidera claramente en número de seguidores, un dato especialmente significativo teniendo en cuenta la juventud del proyecto político.
Este alto engagement se explica, en buena parte, por el perfil de su electorado, ya que los votantes de Aliança Catalana son de los más conectados y activos en redes sociales, especialmente en Instagram. Se trata de una comunidad relativamente más pequeña que la de los grandes partidos en términos globales, pero muy fiel, cohesionada y predispuesta a interactuar intensamente con cada publicación.
Este caso ilustra una idea clave, y es que la influencia digital no depende solo del volumen, sino de la intensidad. Una comunidad muy movilizada puede generar más impacto que una audiencia grande pero pasiva.
En conclusión, la política catalana en las redes muestra un escenario fragmentado, con grandes audiencias con poca interacción, liderazgos personales muy desiguales y comunidades pequeñas pero extremadamente activas. Las redes son ya una pieza estructural del juego político, especialmente para movilizar bases y llegar a los votantes más jóvenes, pero continúan sin garantizar, por sí solas, el éxito electoral.