Los 'influencers' entran en política: de Ibai Llanos a Jordi Wild, una nueva manera de hacer campaña

La política ha descubierto un nuevo territorio para hacer campaña electoral: el de los influencers, los streamers y los grandes creadores de contenido. Los candidatos a las elecciones generales del 29 de noviembre ya no se conforman con aparecer en los informativos, conceder entrevistas a los diarios o participar en los debates televisivos tradicionales. Ahora también quieren entrar en los canales que consumen millones de jóvenes, con formatos más informales, conversaciones distendidas y un lenguaje alejado de la rigidez e incomodidad periodística. Ibai Llanos ha anunciado que organizará un debate electoral con cuatro candidatos en su canal de YouTube; Jordi Wild ya ha conseguido el compromiso de Pedro Sánchez, Alberto Núñez Feijóo, Santiago Abascal y Ada Colau para entrevistarlos en The Wild Project, y el pódcast de Celopan también ha confirmado las conversaciones con Irene Montero, Ada Colau, Gabriel Rufián y está a la espera de la respuesta de Sánchez. Son iniciativas que coinciden con el extraordinario éxito de audiencia del presidente del Gobierno y candidato del PSOE en La Resistencia, el programa de David Broncano, y que evidencian una transformación de la comunicación política. Los candidatos buscan llegar a nuevos electores, especialmente a los más jóvenes, pero estos escenarios también les pueden ofrecer la oportunidad de presentar una imagen más amable, lejos de las repreguntas y de las cuestiones incómodas que caracterizan las entrevistas periodísticas más exigentes. 

Ibai Llanos quiere organizar su propio debate electoral

El último en sumarse a esta nueva manera de entender la campaña ha sido Ibai Llanos, uno de los creadores de contenido más populares de España, que ha anunciado su intención de organizar un debate electoral con cuatro aspirantes a la presidencia del gobierno español durante el mes de noviembre, coincidiendo con la campaña del 29N. "Aprovecho este hilo para anunciar que haré el debate electoral el próximo mes en mi canal de YouTube con los cuatro candidatos a la presidencia de este país", ha escrito en la red social X.

El anuncio, hecho el jueves 22 de octubre, ha abierto la puerta a una iniciativa inédita para el creador vasco, acostumbrado a organizar grandes eventos de entretenimiento, pero no debates entre candidatos a la Moncloa. Sin embargo, Ibai todavía no ha concretado quiénes serán los cuatro participantes, si sus equipos han aceptado la invitación, ni tampoco la fecha y el formato del debate. De momento, pues, se trata de una propuesta que todavía tiene que materializarse.

Jordi Wild ya tiene el sí de Sánchez, Feijóo, Abascal y Colau

El creador de The Wild Project, uno de los pódcasts más seguidos en castellano, sí que ha conseguido que los cuatro principales candidatos acepten pasar por su programa. Feijóo y Abascal fueron los primeros en dar el visto bueno, seguidos de Colau. El último en confirmar la participación ha sido Pedro Sánchez, que este viernes 23 de octubre ha respondido públicamente a la invitación: "Gracias por la invitación, Jordi. Estaré". Wild ha celebrado la noticia con un mensaje contundente: "4/4". Las entrevistas está previsto que se publiquen el 13 de noviembre, el primer día oficial de campaña, con una hora de diferencia entre cada una. A diferencia de la propuesta de Ibai, no se tratará de un debate entre los cuatro candidatos, sino de entrevistas individuales, un formato que permitirá conversaciones más largas y con menos limitaciones de tiempo.

Wild se ha comprometido a no pactar las preguntas con los equipos de los candidatos y a publicar íntegramente las conversaciones, sin recortar el contenido. Además, ha anunciado que contará con dos periodistas independientes que verificarán los datos aportados por los entrevistados. Es un detalle relevante, porque introduce mecanismos de contraste periodístico en un espacio que, en principio, no forma parte de los medios informativos tradicionales. La iniciativa también ilustra hasta qué punto los partidos están dispuestos a adaptarse a las reglas de los nuevos canales. Los cuatro candidatos, con estrategias políticas y perfiles muy diferentes, han coincidido en aceptar una invitación que les permitirá llegar a una audiencia que no necesariamente sigue los debates del Congreso o las entrevistas de los programas informativos.

El éxito de Sánchez en 'La Revuelta' confirma el potencial de los nuevos formatos 

El ejemplo más reciente de la capacidad de atracción de los formatos de entretenimiento lo ha protagonizado el propio Pedro Sánchez. Su visita a La Revuelta, el pasado jueves, se convirtió en un fenómeno televisivo: 4.387.000 espectadores de media, un 33,9% de cuota de pantalla y más de 7,1 millones de personas que vieron al menos un minuto del programa. La entrevista con David Broncano batió todos los récords históricos del espacio y se convirtió en la emisión de entretenimiento más vista del año y la emisión no deportiva más vista de los últimos dos años. El fenómeno no es completamente nuevo. 

Pero las cifras más significativas son las que corresponden a los espectadores jóvenes. La participación del presidente español consiguió una cuota del 48,7% entre los 13 y los 24 años y del 51,1% entre los adultos de 25 a 44 años. Es decir, aproximadamente la mitad de las personas de estas franjas que miraban la televisión en ese momento siguieron la entrevista. Un resultado difícilmente comparable con el de una entrevista política convencional y que explica por qué los equipos electorales han puesto el foco en estos espacios. Sánchez pudo conversar con Broncano en un ambiente más distendido, combinando cuestiones políticas con momentos personales y de humor. Es precisamente esta mezcla la que hace atractivos estos formatos para los políticos: permiten humanizar al candidato, transmitir proximidad y llegar a espectadores que difícilmente buscarían por iniciativa propia una entrevista política.

El Hormiguero, de Pablo Motos, lleva años invitando a líderes políticos, especialmente en periodos electorales. Pero la irrupción de los grandes creadores digitales amplía considerablemente el fenómeno y traslada una parte del protagonismo a plataformas que funcionan al margen de la programación televisiva tradicional.

'La Pija y la Quinqui', el precedente electoral de Sánchez en 2023

Pedro Sánchez, de hecho, ya había experimentado el potencial electoral de estos formatos durante la campaña de las elecciones generales del 23 de julio de 2023. Entonces sorprendió aceptando una invitación de La Pija y la Quinqui, el popular pódcast de Carlos Peguer y Mariang Maturana, dos jóvenes creadores de contenido que habían conseguido conectar con la generación Z a través de conversaciones desenvueltas, humor y referencias a la cultura popular. El presidente español se sentó a conversar con ellos sobre música, series, gustos personales y cuestiones cotidianas, en un ambiente muy alejado de las entrevistas políticas convencionales. Habló de Taylor Swift, Rosalía y Lana del Rey, y jugó con el sobrenombre de "Perro Sanxe", que se había popularizado en las redes sociales. La entrevista se convirtió en un fenómeno viral y consiguió una notable repercusión entre el público joven, precisamente el segmento electoral al que el PSOE quería acercarse. Un estudio académico posterior sobre el uso de TikTok durante las elecciones de 2023 constató que un solo vídeo publicado por el partido a raíz de aquella entrevista había conseguido 93.700 me gusta. El éxito comunicativo demostró el potencial de estos canales para multiplicar el alcance de los mensajes políticos, aunque no permite establecer hasta qué punto aquella aparición se tradujo en nuevos votos o en una movilización electoral efectiva.

¿Más audiencia, pero menos preguntas incómodas?

Esta nueva manera de hacer campaña también plantea interrogantes sobre el papel del periodismo. Para los candidatos, los formatos informales ofrecen ventajas evidentes: permiten mostrar una imagen más humana, hablar de cuestiones personales, conectar emocionalmente con los espectadores y transmitir los mensajes políticos en un entorno menos rígido. Pero la comodidad que pueden proporcionar estos espacios también puede convertirse en un instrumento para evitar las preguntas más comprometidas. Un político puede sentirse más cómodo conversando con un creador de contenido que con un periodista especializado en información política, acostumbrado a contrastar declaraciones, detectar contradicciones e insistir cuando una respuesta no resulta satisfactoria.

Pero estos formatos también ofrecen otra ventaja a los candidatos: la posibilidad de evitar las preguntas incómodas y, sobre todo, las repreguntas de los periodistas. En una entrevista política convencional, el periodista puede confrontar las afirmaciones del entrevistado con datos, recordarle sus contradicciones, exigirle concreciones e insistir cuando intenta esquivar una respuesta. No es lo mismo responder a una pregunta que tener que afrontar la segunda, la tercera o la cuarta cuando la primera respuesta no convence.

Sin embargo, el cambio de canales puede tener consecuencias en la manera en que se construye el relato electoral. En los nuevos formatos, los candidatos pueden llegar a millones de personas sin pasar necesariamente por el filtro de los medios informativos. Y los creadores de contenido, que hasta ahora habían centrado su actividad en el entretenimiento, pueden convertirse también en intermediarios de la comunicación política. Además, el debate ya no se limita a la emisión original. Las entrevistas se fragmentan en vídeos cortos que circulan por TikTok, Instagram o X, donde una frase ingeniosa, una anécdota o un momento divertido pueden obtener más repercusión que una explicación sobre un programa electoral.

Los 'influencers' disputan a los periodistas el protagonismo electoral

La consecuencia de esta transformación es que los medios tradicionales han dejado de tener la exclusividad de la interlocución con los líderes políticos. Los creadores de contenido pueden conseguir entrevistas con los principales candidatos, organizar debates y generar titulares que después son reproducidos por los diarios, las radios y las televisiones. Es una inversión de papeles significativa. Durante décadas, los grandes medios marcaban la agenda informativa y las declaraciones de los políticos acababan circulando por otros canales. Ahora también puede pasar al revés: una conversación con un influencer se convierte en noticia y acaba ocupando las portadas de los medios convencionales. Esta nueva realidad ofrece oportunidades, pero también riesgos. Por un lado, puede contribuir a acercar la política a ciudadanos que se sienten alejados de las instituciones y de los formatos informativos tradicionales. Por otro, puede favorecer una comunicación cada vez más personalizada, en la que el candidato importa más que sus propuestas y la capacidad de generar momentos virales pesa más que el debate de fondo.

Los deportistas abrieron el camino

Los primeros en descubrir las ventajas de esta nueva manera de comunicar fueron los deportistas, especialmente los futbolistas, que empezaron a conceder entrevistas a los influencers con quienes mantenían una relación de proximidad, en lugar de recurrir exclusivamente a los medios deportivos convencionales. La fórmula les permitía llegar directamente a millones de seguidores en un ambiente mucho más cómodo, casi como una conversación entre amigos, sin tener que afrontar las preguntas comprometidas o las repreguntas de los periodistas deportivos. Ibai Llanos fue uno de los grandes protagonistas de esta transformación, con entrevistas a Gerard Piqué, Sergio Ramos o el Kun Agüero. Pero el punto de inflexión llegó en agosto de 2021, cuando consiguió entrevistar a Leo Messi durante su presentación como nuevo jugador del París Saint-Germain, después de dejar el Barça. Mientras los grandes medios deportivos competían por conseguir unas declaraciones del astro argentino, Ibai conversaba con él en directo en Twitch. Aquella imagen simbolizaba un cambio de paradigma: los deportistas ya no necesitaban pasar necesariamente por el filtro de los periodistas para llegar a sus aficionados. Cinco años después, los políticos parecen dispuestos a seguir el mismo camino.