En los tiempos en que el fondo es el mensaje, la política busca elementos contextuales con que dotar de significado sus hazañas ante la ciudadanía. El caso más reciente es el cuadro de Juan Genovés, de El Abrazo, ante el cual el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, y el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, sellaron su acuerdo de gobierno ya hace dos meses, aunque no tuvieron éxito en la investidura de Sánchez. Sin embargo, los mensajes pueden emerger también, en los lugares más inesperados de la capital española, a través de las casualidades en el fondo, y las formas catalanas.

Es el caso de la consellera de presidencia, Neus Munté, quien ha viajado a Madrid este miércoles para encontrarse con el nuevo líder de la UGT, José Maria Álvarez. Repitiendo las mismas frases en catalán y en castellano para la prensa catalana y madrileña, han hablado durante más de 15 minutos delante de la estatua de hierro del fundador de la UGT y del PSOE, Pablo Iglesias. "Eso de la traducción parece que se le da mejor a Neus" ha dicho Álvarez, con el aspecto tranquilo y callado que emana cuando está fuera de los congresos sindicales, donde la tendencia contrastada es a apasionarse. 

El gesto sorprende al observador externo. Pepe Álvarez no suele hablar en catalán habitualmente, como tampoco lo hace el ministro de Interior en funciones, Jorge Fernández Díaz, cuando está en el ejercicio de su cargo. Diferente es, dicen, cuándo asiste a un mitin, en tanto que cabeza de lista del Partit Popular (PP) en Catalunya.

De esa tendencia se desmarca el secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, José Luís Ayllón, que cuando sabe de algún periodista que habla catalán, no duda en dirigirse a él con algunas palabras en dicha lengua, como signo que lo identifica con sus raíces barcelonesas, circunscripción por la cual ha militado durante años, aunque ahora ya lo hace por las listas del PP por Madrid.

La catalanofobia no funciona

Pero para Álvarez, quien espetó la frase de "es la primera vez que la catalanofobia no triunfa en una organización de ámbito estatal", cuando ganó las elecciones sindicales hace dos meses, recibir una miembro del gobierno en la sede de la Calle Hortaleza 88 en un idioma que ambos conocen, traduciendo indistintamente su mensaje a los medios, es también un gesto.

En la campaña ugetista no habían faltado las acusaciones hacia él, quien fue tachado de ser independentista por parte de sus opositores, para restarle apoyos. El jefe sindical defiende el derecho a decidir, aunque no está a favor del Estado propio o la hoja de ruta, y afirma que la UGT no cambiarà en ningún caso su posicionamiento oficial.

De hecho, Munté, militante de UGT, ha asistido a la capital del Estado a la clausura del congreso Constituyente de la Federación de Trabajadores de los Servicios Públicos de la UGT. Es decir, la fusión de la Federación de Servicios Públicos (FSP) y la Federación de Trabajadores de la Enseñanza (FETE) de la UGT, la primera de las cuales que la vio crecer en la lucha social, antes de adentrarse en la política activa. El viaje le ha permitido el reencuentro con Álvarez, quien había sido su compañero en Catalunya. Ahora, ella le llama "el secretario general" cuando se dirige a él y la complicidad entre ambos es palpable.

Al segundo, el cargo no le ha cambiado, pero "general" ha tomado para Álvarez un cariz diferente. Ahora es el jefe del sindicato en España, y comparte con Munté la voluntad de hacer políticas para garantizar el empleo y los servicios básicos.

El IRPF catalán

Sobre el tema de la disputa del gobierno catalán este martes sobre la subida, o no, del IRPF, la consellera ha explicado que la cuestión había sido "zanjada" por el presidente Carles Puigdemont, y que el programa del Govern se basaba en aligerar la presión fiscal a las rendas más bajas. También ha reafirmado que Francesc Homs era "el mejor" candidato para las listas del partido en Madrid y que las encuestas que dan unos resultados a la baja a Convergència eran eso, "encuestas".

Sánchez, pionero

La primera de las personalidades con a quien se encontró el sindicalista, en la misma sala donde ha recibido Munté fue con Pedro Sánchez. En aquella ocasión hablaron de la investidura. Álvarez le hizo llegar el deseo de un gobierno de izquierdas, con el que poner en marcha políticas sociales. Su objetivo no es politizar al sindicato, pero sí adoptar una línea mucho más social, donde los ugetistas tengan voz sobre los problemas de interés ciudadano, de los que asegura quieren estar cerca. E

llo pasa por la democracia interna, o la reducción del aparato sindical, como ha podido observar Munté con la fusión de las dos federaciones en el congreso al que ha asistido, algo que estaba en el programa de Álvarez.