La consellera de Interior, Núria Parlon, ha admitido que los Mossos d'Esquadra no esperaban el grado de violencia de los disturbios y los saqueos que se produjeron el pasado sábado en el centro de Barcelona en el marco de la convocatoria anónima de Blocus, a pesar de que la movilización no les cogió por sorpresa. "Sabíamos de la convocatoria. El dispositivo estaba preparado. Reconozco que no nos esperábamos el grado de violencia por parte de los participantes", ha afirmado el director general de la Policía, Ferran López, durante la comparecencia en el Parlament, en la que también han intervenido Parlon y la comisaria jefa de los Mossos, Sílvia Catà.
Los tres responsables han defendido la actuación policial y han coincidido en describir los incidentes como un fenómeno nuevo, diferente de las protestas convencionales, en el que grupos de jóvenes protagonizaron actos de vandalismo, agresiones a los agentes y saqueos de comercios. La comparecencia ha servido para reconstruir cómo se gestó la convocatoria, qué información tenía la policía y cómo se desarrolló el dispositivo, que acabó con 133 personas detenidas, 85 de las cuales menores de edad, según los datos detallados por Catà. En cuanto a la procedencia de los detenidos, López ha detallado que el 64,8% tienen nacionalidad española, el 32% son extranjeros y del 3,1% no se dispone de datos. Además, el 74,2% no tenían antecedentes policiales, según las cifras expuestas por el director general.
Parlon ha condenado rotundamente los hechos del 24 de octubre y ha insistido en que no se pueden confundir con una movilización para reivindicar mejoras sociales. La consellera ha recordado que en 2024 se registraron unas 4.500 manifestaciones en Catalunya y que solo 83 acabaron con incidentes, y ha remarcado que la convocatoria del sábado se difundió a través de aplicaciones de mensajería con instrucciones para saquear, robar y vandalizar establecimientos. La titular de Interior ha detallado que, durante los disturbios, 14 mossos resultaron heridos, cuatro de ellos con lesiones de mayor gravedad. También ha explicado que el Govern se ha reunido con los comerciantes afectados para darles apoyo y estudiar cómo ayudarles en los casos en que los seguros no cubran los daños. La Generalitat, además, se ha personado en los procedimientos judiciales.
Una convocatoria detectada cuatro días antes
La comisaria jefa de los Mossos, Sílvia Catà, ha reconstruido el origen de la movilización a partir del martes 20 de octubre, cuando se crearon los primeros grupos de WhatsApp. Al día siguiente, miércoles 21, la Comisaría General de Información detectó un perfil con 102 seguidores que difundía un cartel con el nombre de Blocus y convocaba un encuentro en la plaza de Catalunya para el sábado 24 a las cinco de la tarde. Ese mismo día, los Mossos localizaron un segundo grupo de WhatsApp con 164 seguidores que enlazaba con una comunidad de seis grupos más. Inicialmente, la convocatoria se presentaba como una protesta para reclamar más calidad educativa, recursos y profesores. El término Blocus, ha explicado Catà, proviene de Francia.
La comisaria ha admitido que los primeros indicios no permitían anticipar la dimensión que acabarían tomando los incidentes. Los perfiles eran anónimos, no había una organización visible y no se detectaron vínculos con los grupos extremistas y violentos que habitualmente sigue la Comisaría General de Información. Aunque ya había comentarios que animaban a robar, la actividad era inicialmente baja. Catà ha explicado que los Mossos analizan diversos indicadores para determinar si una convocatoria representa una amenaza real: quién la promueve, si concreta día, hora y lugar, la evolución del número de seguidores, la posible confrontación con otras convocatorias y, sobre todo, si hay llamamientos explícitos a la violencia. Este último factor es el más determinante, porque el paso de una convocatoria aparentemente inofensiva a una amenaza real puede producirse en pocas horas.
La comisaria ha señalado que los llamamientos se difunden a través de TikTok, Instagram y Telegram, y ha defendido que el análisis policial sigue siendo necesario para distinguir las convocatorias que no tienen recorrido de las que pueden acabar provocando incidentes. En este caso, ha admitido, la situación evolucionó muy rápidamente. También ha explicado que los Mossos han hecho 1.600 requerimientos a plataformas digitales durante este año para pedir actuaciones como el cierre de canales. Aunque las empresas han respondido a las peticiones, la respuesta no es inmediata y varía según la plataforma. Catà ha advertido que la identificación de los responsables también puede ser laboriosa, pero ha asegurado que el anonimato en las redes no garantiza impunidad. "Los responsables serán identificados y deberán responder por sus actos", ha afirmado.
De las identificaciones a los saqueos
Según la reconstrucción policial, a partir de las cuatro de la tarde del sábado empezaron a aparecer pequeños grupos de jóvenes, de entre 12 y 20 años, dispersos y separados unos de otros. Cuando detectaban presencia policial, a menudo se marchaban de la zona. La concentración prevista en la plaza de Catalunya, ha explicado Catà, no se llegó a producir como tal. El dispositivo se desplegó de forma gradual. Entre las cuatro de la tarde y las seis y media, los agentes controlaron el perímetro de la plaza y sus entornos, identificaron personas y retiraron material que podía ser utilizado en los incidentes. En esta primera fase, los Mossos identificaron a unas 300 personas y levantaron 68 actas de denuncia por la posesión de material como pirotecnia, pasamontañas, piedras y espráis.
La situación empeoró a partir de las seis y media, cuando empezaron las barricadas en llamas y el lanzamiento de objetos contra los agentes. A partir de las siete de la tarde se iniciaron los saqueos en los comercios, y entre las ocho y las once y media de la noche se concentraron las detenciones. Catà ha calculado que, en el momento de mayor intensidad, había entre 300 y 400 personas implicadas en los disturbios. El dispositivo contó con 295 efectivos de los Mossos d'Esquadra y aproximadamente un centenar de guardias urbanos, coordinados desde un centro de mando constituido a las cuatro de la tarde. Cuando empezaron los desórdenes, se retiraron patrullas de seguridad ciudadana y de la Guardia Urbana e intervinieron unidades de orden público, como la Brigada Móvil y el Área Regional de Recursos Operativos. También se autorizó el uso puntual de lanzadoras de proyectiles de foam, según Catà, de forma proporcionada a las agresiones que recibían los agentes.
El balance final fue de 133 detenidos —126 hombres y siete mujeres—, de los cuales 48 eran mayores de edad y 85 menores. En total, la policía identificó a 450 personas. Catà ha comparado los hechos con los disturbios que se produjeron hace cinco años durante las protestas contra el encarcelamiento de Pablo Hasél, pero ha remarcado que el pasado sábado se detuvo a un número de menores cinco veces superior. La comisaria ha lamentado que, a pesar de las identificaciones y la retirada de material potencialmente peligroso, muchos jóvenes continuaran en la zona en lugar de marcharse. También ha alertado de una falta de respeto hacia la autoridad policial.
López admite que faltaba un precedente histórico
El director general de la Policía, Ferran López, ha defendido que los disturbios respondieron a un fenómeno sin precedentes claros en la experiencia reciente de los Mossos. Ha recordado episodios como el procés independentista, el 15-M, las protestas por la sentencia del procés, los disturbios por Pablo Hasél, las celebraciones de los títulos del Barça o el encierro en el Parlament, pero ha remarcado que nunca se había producido una convocatoria con este grado de violencia sin un lema, una bandera o una reivindicación concreta. "Es la primera vez que no ha necesitado un lema o una bandera o argumento para manifestar un grado de violencia", ha afirmado. Según López, aunque la Comisaría General de Información hizo un análisis correcto de la convocatoria, faltaba un histórico que permitiera entender mejor el fenómeno y que condicionó el planteamiento del dispositivo.
El director general ha señalado tres elementos que dificultan la tarea policial: el anonimato de los promotores, la difusión viral a través de los algoritmos de las redes sociales y el traslado de los participantes en canales privados de mensajería. También ha alertado de la participación de menores, con una media de edad de los detenidos de 19 años, y ha considerado que los jóvenes son un público especialmente vulnerable a la manipulación a través de estas plataformas. López ha insistido que los disturbios no cogieron a la policía por sorpresa y ha explicado que el Ayuntamiento de Barcelona retiró mobiliario urbano antes de los incidentes. También ha admitido que algunos comercios tenían información previa, pero no todos. "Aquí deberíamos afinar un poco", ha reconocido.
Parlon apela a las familias ante las nuevas convocatorias
La consellera de Interior ha insistido que los hechos del sábado responden a una dinámica diferente de los disturbios que pueden producirse después de una manifestación legítima. Según Parlon, hay una operativa que incita a los jóvenes a ejercer la violencia, motivo por el cual el Govern trabaja con la Fiscalía para impulsar medidas preventivas. La consellera ha destacado el trabajo del fiscal jefe y del fiscal de menores, especialmente por la adopción de medidas cautelares como la prohibición de acudir a determinadas concentraciones. Según ha defendido, estas decisiones pueden ser clave para evitar que los incidentes se repitan.
Parlon ha hecho un llamamiento directo a las familias para que supervisen los contenidos que reciben sus hijos a través de las redes sociales y ha reclamado más compromiso a las plataformas digitales para cerrar los canales que incitan a la violencia. "No pararemos de desmontar los grupos de Telegram", ha asegurado. La principal preocupación de los Mossos ahora es la convocatoria prevista para el sábado 31 de octubre en Barcelona. Catà ha explicado que dos canales de Telegram que la dinamizaban han sido cerrados y que en estos espacios se hablaba de barricadas, disturbios y agresiones a los agentes. La comisaria ha asegurado que el dispositivo policial continúa activo para monitorizar los nuevos llamamientos y prevenir que se repitan los saqueos.
