La CUP no se presentará, definitivamente, a las elecciones generales del 29 de noviembre. Así lo ha decidido la militancia del partido, a través de una votación en línea, después de que el sábado la Mesa Nacional —máximo órgano de la formación— optara por no impulsar una candidatura porque "no se dan las condiciones políticas para hacerlo". El resultado de la votación ha sido del 68,9% de los votos a favor de no presentarse, frente a un 27,1% de contrarios a la decisión del partido y un 1,6% de abstención. La formación ha defendido que su prioridad ahora es "construir una fuerza nacional y popular" y canalizarla hacia una "ruptura" con el Estado español.
En la rueda de prensa este lunes para comunicar el resultado de la votación, el secretario general de la CUP, Ramon Casadevall, ha remarcado que este objetivo "no se puede traducir hoy en una candidatura electoral" para los comicios del 29 de noviembre. Casadevall ha argumentado que esta fuerza "requiere generosidad, organización, articulación y tiempo" y un "vínculo constante" con un movimiento social movilizado. A su parecer, ahora mismo no se encuentra "en el punto de madurez" que permitiría convertirla en una candidatura para las elecciones españolas. El secretario general también ha criticado que los comicios se convoquen "bajo una dicotomía entre PSOE y extrema derecha", y ha asegurado que la CUP no quiere que su "horizonte político quede determinado por este marco".
Precisamente, este fin de semana ya ha comenzado una encarnizada precampaña entre Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo, con la noticia de que el Supremo mantiene bloqueado el voto de los nacionalizados por la ley de nietos de cara a las elecciones. Una noticia que ha lamentado el Gobierno, asegurando que "parece que el derecho al voto no es tan relevante para algunos", según ha dicho el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, en una conversación informal con periodistas durante la recepción oficial por el acto oficial del 12 de octubre.
Apuesta por la huelga general
En la misma línea, la portavoz, Susanna Moreno, ha defendido que, para romper este marco, es necesaria "una fuerza social organizada que lo enmiende por completo desde la lucha". Además, Moreno ha hecho un "llamamiento a la movilización", ha pedido que "todo el mundo participe activamente" y ha reclamado "movilización en las calles, construcción de poder político y articulación de luchas", en una "apuesta clara" por convertir la huelga general en "un punto de inflexión". La portavoz ha afirmado que el país se encuentra "a las puertas de un cambio de ciclo político".
Ni consigna de voto ni llamada a la abstención
Preguntada por el resto de candidaturas, Moreno ha evitado valorarlas y ha aclarado que la CUP no emitirá "una consigna de voto" de las listas que se están configurando, aunque tampoco hace "una llamada a la abstención". Aun así, sí que ha insistido en que las condiciones actuales "requieren una gran movilización" y una "activación en el ámbito popular desde todos los frentes posibles".