Mercè Gironès, exmujer de Jordi Pujol Ferrusola, ha declarado este martes en el juicio en la Audiencia Nacional que ella constaba como administradora de las tres sociedades que compartían, y cobraba un sueldo por este cargo, pero que no se encargaba de los negocios de su exmarido, que ha definido como un “hiperactivo”. La Fiscalía Anticorrupción pide para Gironès 17 años de prisión por los delitos de asociación ilícita, blanqueo de capitales, falsificación documental, un delito fiscal y uno de frustración de la ejecución. Para Pujol Júnior pide 29 años de prisión, la pena más alta por los mismos delitos. “Lo firmaba sin leer porque pensaba que estaba bien hecho”, ha respondido Gironès al interrogatorio de su abogado, Oriol Rusca, y acogiéndose a no contestar a las preguntas del fiscal anticorrupción y del abogado del Estado.

Antes de Gironès, ha declarado Jordi Pujol Ferrusola, que ha insistido en separar sus negocios (tema central del juicio) de la gestión de la herencia del abuelo Florenci. Gestionó la herencia del abuelo paterno hasta 1992, cuando cada uno de los siete hermanos y la madre, Marta Ferrusola, gestionaron su legado de “forma individual” en la Banca Reig (después Andbank), donde les ingresaba los beneficios de las láminas financieras de la herencia. El último fue unos 60.000 euros repartidos en 2004, ha precisado. Al final, cada uno obtuvo unos 800.000 euros.

Cuentas en Andorra

De la herencia del abuelo Florenci, Gironès ha asegurado que no sabía nada, pero que Jordi Pujol Ferrusola le abrió una cuenta en la Banca Reig a su nombre, donde le dejó unos 186.000 dólares en productos, fruto de su separación en 2011, que se formaliza en 2014. Ha asegurado que desconocía que era apoderada de otra cuenta con su marido y Zorzano, como se descubrió en la investigación de la Audiencia Nacional. “Era todo muy opaco. Te hacían firmar un documento en blanco, y la firma era el número de la cuenta”, ha manifestado Gironès.

El piso para la hija

También ha detallado que el piso que dieron a su hija Núria en la calle Ganduxer era un acuerdo que se había hablado antes de ser investigados, a pesar de que se formalizó en 2014. Gironès y Jordi Pujol Ferrusola son acusados del delito de frustración de ejecución por ocultar dinero y propiedades en esta investigación, y la Fiscalía les pide dos años de prisión a cada uno.

En el interrogatorio, Gironès ha contestado que no tenía la agenda de contactos de su exmarido, ni lideró inversiones o hizo propuestas en los negocios de México, Gabón o Puerto Rosario, pero su nombre salía como administradora. “No he hecho ninguna factura. Pero para mí eran correctas si las hacía mi exmarido”, ha declarado Gironès.

“Hacienda me tendrá que devolver dinero”

Finalmente, ha explicado la pesadilla vivida en 2013, cuando aparecen las declaraciones de la amante de Pujol Júnior, Vicky Álvarez, las inspecciones de Hacienda, que se mezclan con situaciones familiares dolorosas, como la muerte de su cuñado.

Con todo, Mercè Gironès ha detallado que para separarse siguió las recomendaciones de la fiscalista y creó una sociedad para obtener la mitad de las participaciones de las sociedades compartidas. “Al final, me hicieron pagar 2 millones de euros; y sí, Hacienda me tendrá que devolver dinero”, ha contestado Gironès al ser preguntada si la Fiscalía y la Abogacía del Estado le piden por este procedimiento menos dinero del abonado.

Antes de Gironès ha declarado Josep Pujol Ferrusola, para quien la Fiscalía pide 14 años de prisión. El juicio continúa este miércoles con el interrogatorio de los otros cinco hermanos Pujol Ferrusola y los nueve empresarios procesados por hacer negocios con Pujol Júnior.