Tal como manda la tradición, el día antes de la celebración de la Diada de Sant Joan, la llama del Canigó llega al Parlamento de Catalunya. Este año, sin embargo, la llama ha llegado en medio de un clima de preocupación por la amenaza a la lengua catalana que se vive en el País Valencià y en las Illes Balears a raíz de los pactos entre PP y Vox fruto de las municipales y autonómicas del 28 de mayo.

Ante esta ofensiva contra el catalán, el presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, ha pedido "fortalecer la lengua y la cultura catalana" ante la ofensiva del nacionalismo español y la ultraderecha. "Las primeras decisiones de los nuevos gobiernos muestran un claro mensaje de hostilidad hacia la cultura y la lengua que compartimos", ha indicado en el acto institucional de la Diada de Sant Joan, celebrado este viernes en el Palau. Así, Aragonès ha reivindicado la lengua como "un activo que amamos y queremos compartir" y ha lamentado "la ofensiva reforzada" contra la escuela catalana y el uso social de la lengua.


A su vez, la presidenta del Parlament, Anna Erra, ha señalado que la lengua catalana está amenazada por todos los Països Catalans, y por eso ha alargado la mano al País Valencià, las Illes Balears y la Catalunya Nord para "salvaguardar los derechos lingüísticos". Este ha sido el primer acto institucional de Erra como presidenta del Parlament. "Nos tendréis a nuestro lado", ha asegurado.

Erra también ha exigido el "fin de la judicialización" y el "retorno de los exiliados". Y ha reivindicado el Parlament como "sede de la soberanía de nuestro pueblo" y la llama del Canigó como "símbolo de perpetuidad de nuestro país", especialmente del catalán. "Este fuego representa la lengua que compartimos, que ha sido cohibida y reprimida a lo largo de nuestra historia, y que hoy sigue siendo amenazada", ha afirmado. Y ha concluido su intervención, haciendo un llamamiento a "salvaguardar los derechos lingüísticos, también en el País Valencià, las Illes Baleas y la Catalunya Nord".


La consellera de Cultura, Natàlia Garriga, ha remarcado que la revetlla de Sant Joan es la demostración de una comunidad cultural catalana "activa, viva y con mucho futuro". Garriga también ha destacado "el gran placer" de sentir las múltiples voces y acentos del territorio. "La cultura no se hace sola, la hacemos entre todos y todas, y somos nosotros en cada canción que bailamos y en los artistas que aplaudimos", ha aseverado. "Donde hay raíces hay historia propia, y donde hay personas hay diversidad, que es siempre una riqueza", ha insistido.


Al acto institucional también ha intervenido el presidente de Òmnium Cultural, Xavier Antich, y el diputado y exconseller de Cultura, Lluís Puig, que ha leído el mensaje de la Flama del 2023 en un vídeo grabado desde el exilio. Antich, como Erra y Aragonès, ha alertado de los "tiempos oscuros que parece que vienen", con unos Estados español y francés "implacables atacando la lengua que nos cohesiona en la escuela y los ayuntamientos". Y ha puesto el foco en "la amenaza de la extrema derecha, que ya ataca directamente los derechos humanos desde los gobiernos e instituciones de los Països Catalans". Por eso ha reivindicado la "responsabilidad de la sociedad civil" para hacer de "dique de contención contra la extrema derecha". Antich ha concluido con un llamamiento a las entidades y la ciudadanía a movilizarse "en cada rincón del país" para hacer frente a la extrema derecha.

La llama se ha encendido esta madrugada en la cima del Canigó, a partir del fuego permanente que se guarda en el castellet de Perpinyà, y que representa la catalanidad.