Josep Costa había encendido la mecha instantes después de conocerse la decisión del TSJC de suspender provisionalmente el aplazamiento electoral, pero JxCat ha dejado que se apague. Su jefa de filas, Laura Borràs, ha comparecido para valorar el revés judicial y, lejos de abonarse al dardo envenenado de su compañero de partido contra Pere Aragonès, ha focalizado a las críticas contra el gobierno del Estado.

"Es momento de cerrar filas y defender a la Generalitat", explican fuentes de la formación a ElNacional.cat. De aquí el tono de Borràs durante la comparecencia. "Hay una mano larga que vulnera la mayoría independentista", ha denunciado, a la vez que se ha quejado de la "judicialización permanente preventiva" a la cual están sometidas las instituciones catalanas. La candidata de JxCat ha constatado que "desde 2017 no hay normalidad democrática". Por eso ha señalado que es imprescindible que "la política catalana deje de estar en este callejón sin salida".

Desde su punto de vista, la revocación del decreto de desconvocatoria de las elecciones que firmó Pere Aragonès el viernes pasado es el colofón de un "conjunto de injerencias" que se han ido acumulando a lo largo de los últimos tres años. Y las ha enumerado: las investiduras abortadas de Puigdemont, Sànchez y Turull, el no nombramiento de los consellers encarcelados, la suspensión de los diputados y la censura permanente de resoluciones del Parlamento a través del Tribunal Constitucional. Un reproche velado a los socios de ERC, discreto y que no es nuevo.

Borràs ha reconocido que "la ciudadanía está perpleja y agotada", pero ha aprovechado para recordar que "las elecciones no son un capricho, son una necesidad", resultando de la inhabilitación del presidente Quim Torra a finales de septiembre.