Después de dos años de investigación, el juez Manuel García-Castellón, que investiga el caso José Manuel Villarejo, ha decidido este lunes levantar el secreto de sumario de la llamada Operación Kitchen, la supuesta trama que pondría en evidencia que el extesorer del PP, Luis Bárcenas, fue espiado por sus compañeros de partido. En el auto, García-Catellón califica de espionaje las escuchas que, según el magistrado, forman parte de una operación parapolicial que habrían ordenado "los órganos superiores" del Estado que, en aquel momento, estaba liderado por el Gobierno del presidente popular, Mariano Rajoy.

Estas escuchas en Bárcenas, ha apuntado al juez, estarían orientadas recuperar "información comprometedora para los cargos de los dirigentes del Partido Popular".

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El expresidente Mariano Rajoy y el exministro de Interior de su gobierno, Jorge Fernández Díaz / EFE

Sin un consentimiento judicial

Según la legislación española el levantamiento del secreto de las comunicaciones sólo las puede decretar un juez. Ahora bien, en este caso, las escuchas se habrían hecho de espaldas de la autoridad judicial y, por lo tanto, no se habría informado al magistrado que llevaba a cabo la investigación sobre la financiación irregular del Partido Popular.

"Se trataría de ejecutar un operativo parapolicial de que serían responsables órganos superiores y / o directivos de la Administración General del Estado y la ejecución material se encomienda a los ya investigados en la presente causa Enrique García Castaño, entonces ninguno de la UCAO, y José Manuel Villarejo Pérez", el principal investigado en la causa Tándem, especifica el juez García-Castellón en el auto, según eldiario.es.

En concreto, se captó como colaborador-confidente del Cuerpo Nacional de Policía de Sergio Javier Ríos Esgueva, que era el xófer de Rosalía Iglesias Villar, esposa de Bárcenas. Por estas tareas habría cobrado en torno a 2.000 euros mensuales durante dos años.

La finalidad de este servicio, ha señalado al juez, "podría ser, aparentemente, la obtención por medio de este colaborador, en tanto que persona de máxima confianza del matrimonio, de información concreta sobre el lugar en el cual Luis Bárcenas y su mujer ocultarían material documental comprometedor para altos dirigentes del Partido Popular".

Precisamente hoy, también ha salido a la luz que en julio de 2013, el entonces ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, intercambió varios mensajes con su número dos, Francisco Martínez, que demostrarían que el ministerio se vio implicado en el espionaje a Luis Bárcenas, tesorero del PP, con la intención de proteger el partido que en ese momento ostentaba el Gobierno. 

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