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Todo el mundo reclama unidad, pero nadie parece dispuesto a aceptar las condiciones de los demás. Las izquierdas alternativas al PSOE afrontan las últimas horas para cerrar las alianzas electorales, inmersas en una sucesión de reproches, negociaciones cruzadas y disputas por el liderazgo. Ada Colau presiona a Gabriel Rufián para que convenza a ERC de sumarse al Frente Amplio, mientras Ione Belarra reprocha a la exalcaldesa de Barcelona que no quiera someterse a unas primarias. Al mismo tiempo, Podemos da casi por descartado un acuerdo en Madrid y Barcelona e intenta pactar con Izquierda Unida en el resto del Estado. Pero IU tampoco acepta sus condiciones. Todo ello cuando solo queda un día para que, este viernes 16 de octubre, se acabe el plazo para registrar las coaliciones que concurrirán a las elecciones generales del 29 de noviembre. Las listas de candidatos se podrán presentar hasta el 26 de octubre. Todas las formaciones reivindican la necesidad de evitar la fragmentación del voto de izquierdas ante el PP y Vox, pero discrepan sobre cómo construir esta unidad y quién la debe liderar. Con el reloj electoral a punto de agotarse, las negociaciones continúan abiertas, las condiciones se mantienen y los reproches ya se hacen públicos. El viernes a medianoche se acaba el tiempo para registrar las coaliciones. Entonces se sabrá hasta dónde ha llegado la unidad que todos proclaman.

Colau apela a la fuerza de Rufián

El último episodio de este embrollo lo ha protagonizado este jueves Ada Colau, que ha revelado en El matí de Catalunya Ràdio que el miércoles intentó reabrir las negociaciones con Esquerra Republicana, sin éxito. Después de hablar personalmente con Rufián, pidió a la dirección de los Comuns que contactara con la cúpula republicana para explorar una candidatura conjunta. Pero la respuesta, según ha asegurado, fue contundente: "La respuesta fue que no quieren ni sentarse a hablar".

Ante esta negativa, Colau ha apelado directamente al candidato republicano para que haga valer su influencia dentro de ERC y consiga modificar la posición de la dirección del partido. "Quiero animar mucho a Gabriel Rufián a que dé la batalla dentro de su partido, porque creo que él tiene la ascendencia ahora, tiene la fuerza del apoyo popular, para plantear esta candidatura antifascista", ha afirmado. La exalcaldesa, sin embargo, también ha dejado claros sus límites. Preguntada sobre la posibilidad de que los Comuns renuncien a presentarse en Catalunya para concentrar el voto en ERC, lo ha descartado: "No tenemos que hacer lo que sería premiar a aquellos que no quieren acuerdos". Tampoco considera, por ahora, retirar su candidatura si Podemos no se incorpora al Frente Amplio. A pesar de todo, ha asegurado que seguirá defendiendo una candidatura unitaria "hasta el último minuto del viernes".

La situación se ha complicado especialmente después del acuerdo electoral entre ERC y Podemos, que prevé la participación de la formación morada en las candidaturas republicanas en Catalunya y el apoyo de Rufián a Irene Montero en el resto del Estado. Un pacto que ha dejado a los Comuns fuera del entendimiento y que ha abierto una nueva competencia dentro del espacio de la izquierda catalana.

Belarra dispara contra Colau por las primarias

Pero mientras Colau reclama un esfuerzo a Rufián, también recibe presiones de Podemos. La secretaria general de la formación, Ione Belarra, ha cuestionado directamente que la exalcaldesa no haya aceptado competir en unas primarias para decidir el liderazgo del espacio electoral: "No puedo entender por qué una persona con compromiso democrático no ha aceptado presentarse a unas primarias".

Podemos defiende que el liderazgo de la candidatura unitaria debería decidirse mediante una votación de las bases y mantiene su apuesta por Irene Montero. El Frente Amplio, integrado por los Comuns, Izquierda Unida, Más Madrid y Movimiento Sumar, ya ha designado a Colau como candidata. Así, el desacuerdo no afecta solo a las siglas de la coalición, sino también a quién debería asumir el protagonismo.

Podemos da casi por perdidos Madrid y Barcelona

Belarra ha ido aún más allá este jueves en una entrevista en RNE, en la que ha admitido que un acuerdo con el Frente Amplio en Madrid y Barcelona es "muy difícil". Por ello, ha propuesto concentrar los esfuerzos en otras circunscripciones, donde la división electoral puede comportar la pérdida de representación. La dirigente morada ha explicado que mantiene conversaciones con numerosas organizaciones y que ha ofrecido a IU pactos en territorios como Andalucía, Cantabria y Asturias. Según fuentes de Podemos citadas por EFE, la propuesta también se extiende a Galicia, Euskadi, Navarra, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Murcia y Extremadura. "Esto está en manos de IU", ha advertido Belarra, que considera que en Madrid y Barcelona la dimensión de las circunscripciones permite que las diferentes candidaturas puedan obtener representación aunque concurran por separado. Una circunstancia que no se da en muchas provincias más pequeñas. A pesar de las dificultades, Belarra ha insistido en que trabaja para que Irene Montero y Gabriel Rufián hagan equipo durante la campaña electoral. Considera que son las dos figuras que "pueden devolver la esperanza a la izquierda".

IU tampoco acepta las condiciones de Podemos

Pero la nueva oferta de Podemos ha topado con otra negativa. El coordinador federal de Izquierda Unida, Antonio Maíllo, ha advertido que IU no negociará pactos bilaterales con Podemos al margen del Frente Amplio. Su formación mantiene el compromiso con la coalición de cuatro partidos e insiste en que cualquier acuerdo se debe negociar con el conjunto de sus integrantes. Maíllo defiende que el Frente Amplio se presentará en todas las circunscripciones, aunque mantiene las puertas abiertas a incorporar otras organizaciones. Una posición que dificulta la estrategia de Belarra de separar las negociaciones territoriales de los desacuerdos sobre las grandes candidaturas de Madrid y Barcelona.