Quince días después de calificar a Pedro Sánchez de "impresentable dictador", "delincuente" y "ladrón", el presidente argentino, Javier Milei, se ha encontrado cara a cara con el jefe del ejecutivo español en la XXX Cumbre Iberoamericana que se celebra en Madrid. Era una de las imágenes más esperadas del encuentro internacional, después de meses de enfrentamientos públicos entre ambos dirigentes. Y el saludo no ha sido precisamente efusivo. Milei ha saludado con calidez al rey Felipe VI, pero ha reservado para Sánchez un saludo mucho más breve y frío. Una diferencia de trato que ha evidenciado la distancia política y personal entre los dos presidentes. La escena se ha producido este jueves por la mañana en la Galería de las Colecciones Reales de Madrid, donde los monarcas españoles han presidido la sesión plenaria de la cumbre. Milei ha llegado después de haberse ausentado de los actos inaugurales del miércoles, tanto de la ceremonia celebrada en el Teatro Real como de la cena de gala que los reyes ofrecieron en el Palacio Real. El presidente argentino sí ha participado, en cambio, en la jornada de trabajo de este jueves, en la que era inevitable que coincidiera con Sánchez.
A diferencia de Milei, Sánchez clava su mirada en el argentino (no te temo). No hay apretón de mano (implica sacudir el brazo), se la rozan (obligación). Acaba el saludo, mirada de desprecio de Sánchez y verbaliza algo (“ya?” “Venga?”) https://t.co/oDEOGyyKYA
— Patrycia Centeno (@PoliticayModa) November 5, 2026
Los insultos de Milei del 21 de octubre
El reencuentro llega después del último episodio de una relación diplomática marcada por los reproches y las faltas de respeto institucional que protagonizó el presidente argentino. El pasado 21 de octubre, durante un desayuno informativo en el Casino de Madrid, Milei cargó duramente contra el presidente del gobierno español, a quien definió como un "impresentable dictador", un "delincuente" y un "ladrón". Incluso aseguró que era mejor no reunirse con él porque, en caso de hacerlo, habría que ir "con los bolsillos cosidos", en una clara insinuación de corrupción. El dirigente argentino no se limitó a descalificar a Sánchez. También defendió que había que "echar a los socialistas a patadas" y acusó las políticas socialistas de estar guiadas únicamente por las ansias de poder. Las declaraciones, pronunciadas entre las risas y los aplausos de algunos asistentes, tuvieron lugar en plena precampaña de las elecciones generales españolas del 29 de noviembre.
En aquella visita, Milei no se reunió con Sánchez, ni con Alberto Núñez Feijóo, pero sí con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, con quien escenificó un afectuoso y efusivo abrazo. El presidente argentino confraternizó con quien considera una aliada ideológica, igual que el líder de Vox, Santiago Abascal, con quien tampoco se pudo reunir. Milei había dejado clara su voluntad de apoyar a estos sectores de la derecha española, todo ello en el marco de la cita electoral del 29 de noviembre.
Milei planta a los reyes, pero se reúne con Abascal
La nueva visita de Milei a Madrid también ha estado rodeada de gestos políticos. El presidente argentino llegó el miércoles a la capital española, pero decidió no asistir ni a la inauguración oficial de la cumbre ni a la cena ofrecida por los reyes. En cambio, sí que encontró tiempo para reunirse con Santiago Abascal, que publicó una fotografía del encuentro en las redes sociales. "Esta noche me he reunido con mi amigo y aliado Javier Milei", escribió el dirigente de Vox, que también le agradeció la presencia en la cumbre. El encuentro contrastaba con la visita del 21 de octubre, cuando Abascal no había coincidido presencialmente con el mandatario argentino.
Esta noche me he reunido con mi amigo y aliado Javier Milei, presidente de la República Argentina, a quien he agradecido su presencia en la Cumbre Iberoamericana.
— Santiago Abascal 🇪🇸 (@Santi_ABASCAL) November 4, 2026
Según ha informado El País citando fuentes diplomáticas, Milei había solicitado una audiencia privada con Felipe VI, pero el Ministerio de Asuntos Exteriores no tramitó la petición porque consideraba inconveniente que el presidente argentino se reuniera con el monarca antes de hacerlo con Sánchez. Esta circunstancia explicaría, según las mismas fuentes, su ausencia de los actos del miércoles.
Sánchez reivindica el diálogo ante las diferencias
La tensión entre los dos presidentes también ha encontrado un contrapunto en el discurso que Sánchez ha pronunciado ante los mandatarios iberoamericanos. Sin referirse directamente a Milei, el presidente español ha advertido de un mundo en el que "la desconfianza amenaza con imponerse a la colaboración" y ha reivindicado la necesidad de mantener abiertas las vías de diálogo. "Lo más fácil sería no estar aquí, resignarnos a no entendernos", ha afirmado Sánchez, antes de defender la cooperación, el diálogo y la paz. También ha abogado por la "cooperación ante quienes defienden el unilateralismo, el diálogo ante la imposición y la paz ante la violencia".
La XXX Cumbre Iberoamericana, que se celebra en Madrid los días 4 y 5 de noviembre, reúne a representantes de 22 países de Europa y América Latina, aunque solo diez han enviado a sus máximos dirigentes. Entre los asistentes destacan, además de Pedro Sánchez y Javier Milei, el presidente chileno, José Antonio Kast; el de Bolivia, Rodrigo Paz; el de Guatemala, Bernardo Arévalo, y el de la República Dominicana, Luis Abinader. También participan el secretario general de la ONU, António Guterres, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa. Las ausencias más significativas son las del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, y la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, dos de los principales referentes de la izquierda latinoamericana. El encuentro, presidido por Felipe VI, pretende reforzar la cooperación política y económica entre los países iberoamericanos, con cuestiones como la inteligencia artificial, la movilidad académica, el medio ambiente y la respuesta a los desastres naturales sobre la mesa. Todo ello, en una cumbre marcada por las diferencias ideológicas entre algunos de sus protagonistas y por una asistencia de jefes de Estado y de Gobierno inferior a las expectativas iniciales.