El president de la Generalitat, Salvador Illa, ha cerrado filas con la consellera de Educació, Esther Niubó, ante el fiasco de las pruebas PISA 2025 y ha atribuido las irregularidades detectadas a una "cuestión técnica". Desde la ciudad vietnamita de Da Nang, primera parada de su gira institucional por el sudeste asiático, Illa ha roto el silencio que mantenía sobre esta cuestión, y que había sido criticado por la oposición, y ha querido transmitir un mensaje de apoyo a la titular de Educación pocas horas antes de que comparezca este lunes en el Parlament para dar explicaciones. "Es una cuestión técnica", ha insistido el president ante los medios, antes de asegurar que Niubó "dejará las cosas claras" durante su comparecencia programada para este lunes en comisión en el Parlament. "La consellera tiene todo mi apoyo", ha sentenciado, intentando cortar las críticas de la oposición y las peticiones de responsabilidades políticas.
La polémica estalló después de que el Departament d'Educació admitiera que los resultados de las pruebas PISA 2025 no podrán compararse ni con los de ediciones anteriores ni con los de otras comunidades autónomas y países. El motivo es que se excluyó al 23,2% de los 2.545 alumnos seleccionados para formar parte de la muestra porque presentaban necesidades educativas especiales, muy por encima del límite máximo del 5% que fija la OCDE. Las calificaciones se publicarán igualmente, pero quedarán desprovistas de su principal valor: permitir medir si el nivel académico de los alumnos catalanes ha mejorado o empeorado respecto a las anteriores ediciones.
Un error especialmente sensible
El error llega en un momento especialmente delicado para el sistema educativo catalán. Los últimos resultados de las pruebas PISA, publicados en 2023, provocaron un auténtico terremoto político después de que Catalunya registrase una caída de entre 30 y 40 puntos en comprensión lectora, matemáticas y ciencias, los peores resultados de su historia. Precisamente por eso, las pruebas de este año debían servir para comprobar si las medidas impulsadas pel Govern empezaban a dar frutos. Ahora, sin embargo, esta comparación será imposible.
La Generalitat defiende que el problema no es la muestra en sí misma, sino los criterios seguidos para eximir a determinados alumnos de participar en la evaluación. El secretario de Mejora Educativa, Ignasi Giménez, apuntó esta semana que la coincidencia con otras pruebas durante el periodo de evaluación podría haber provocado una "confusión" a la hora de aplicar los criterios establecidos por la OCDE.
Presión sobre Educación
La comparecencia de Niubó llega después de varios días de críticas tanto de la oposición como del conjunto de la comunidad educativa. Junts exigió explicaciones inmediatas y reprochó el silencio de Illa, y su presidente, Carles Puigdemont, lo tildó "de un gran fracaso nacional", mientras que sindicatos y directores de centros han cuestionado la gestión del Departamento. Los equipos directivos rechazan haber sido los únicos responsables de decidir qué alumnos hacían las pruebas y aseguran que Educación no facilitó instrucciones lo suficientemente claras sobre los criterios de exención. También critican que el Govern haya hecho pública la incidencia ahora, en pleno periodo de vacaciones escolares, a pesar de que la Generalitat reconoce que ya tenía constancia desde el mes de marzo, coincidiendo con las movilizaciones docentes. El ejecutivo sostiene, sin embargo, que la confirmación definitiva no se recibió hasta hace pocas semanas.
Para aclarar qué falló, el Govern ha abierto unas diligencias informativas y ha anunciado la creación de una comisión de coordinación de pruebas y estudios de evaluación con el objetivo de evitar que una situación similar se repita.
Debate sobre la AP-7 y nuevas delegaciones
Aprovechando la comparecencia desde Vietnam, Illa también se ha pronunciado sobre la propuesta del presidente de ERC, Oriol Junqueras, para que la Generalitat asuma la ejecución de las obras de la AP-7. El presidente la ha calificado de "bienvenida", pero ha reclamado un debate "sereno" y "sin prisas" sobre el futuro de las infraestructuras.
En cuanto a los últimos incidentes en obras públicas, como el socavón de las obras de la L9 o la fuga de gas en la plaza de Sants, ha asegurado que estos episodios se producen "porque hay obras", a pesar de admitir que es necesario "extremar las medidas" ante el "boom" de inversión pública.
Finalmente, Illa ha reiterado que la Generalitat confía poder abrir la delegación en China antes de que acabe el año y no ha descartado impulsar otra en Vietnam en el futuro, al considerar que la actividad económica catalana en el país asiático lo hace "aconsejable".
