Una Catalunya que “ha dejado atrás los tiempos de la parálisis, la indecisión, la confrontación y la división” para dar paso al tiempo “de las soluciones para transformar el país”. Esta es la radiografía que ha hecho Salvador Illa del contexto actual de Catalunya en su discurso institucional para celebrar la diada de Sant Jordi. Unas palabras que no han gustado nada a uno de sus predecesores, Carles Puigdemont, ahora presidente de Junts, el principal partido de la oposición del país, que ha criticado el contenido de este discurso grabado en el Palau de la Generalitat: “El "¡que se jodan!” que nos habéis dedicado es todo un mensaje de conciliación, por supuesto. Las agresiones lingüísticas a los catalanohablantes son pura fraternidad. Como debe serlo la alianza con Vox y PP en el Parlament para detener todo lo que suponga un avance nacional”, ha escrito Puigdemont en una publicación en las redes donde ha negado la mayor: “Hay conflicto: social, nacional, económico, medioambiental, lingüístico, cultural, residencial... ante el cual puedes asumir la responsabilidad de confrontarte para resolverlo, o puedes decidir callar para que nadie se dé cuenta”. 

Dos visiones opuestas 

En su discurso, Illa ha aprovechado la Diada para presumir de una fiesta admirada en todas partes, donde “todo el mundo es bienvenido y donde todo el mundo participa”. “Mostramos al mundo entero un ejemplo de fraternidad. Una Catalunya comprometida con Europa y abierta al mundo, no cerrada”. Un elemento que ha utilizado como paralelismo con la regularización extraordinaria de migrantes que se puso en marcha hace una semana, a raíz de la propuesta del Gobierno. “Nos guía una moral irrenunciable: todas las personas que viven y trabajan en nuestra casa se merecen los mismos derechos y deberes”, afirmando que este procedimiento, que está tensando la administración pública y que algunos expertos denuncian que se ha hecho a toda prisa, afecta a “vecinos, trabajadores, padres y madres” de niños que ya viven en Catalunya. Con el objetivo, ha añadido, de que estas personas puedan contribuir con plenitud a la “prosperidad”. Además, el president de la Generalitat también ha sacado pecho de unas buenas cifras económicas y de la “altura moral” de la ciudadanía del país en un contexto de guerra en el Próximo Oriente. 

Esta visión es radicalmente diferente a la de Carles Puigdemont.  En un larguísimo tuit, el líder de Junts ha criticado los silencios de Illa y los socialistas “ante las injusticias, ante el expolio o la falta de inversiones”, hecho que no implica, según él, “superar ninguna confrontación”. “La paz de los cementerios que queréis para Catalunya no es convivencia: es taxidermia (y nunca mejor dicho, si recordamos dónde renació el lerrouxismo); la convivencia se gana cada día y se hace fuerte resolviendo los conflictos que tiene la sociedad, porque felizmente no todos pensamos igual que el PSC ni sus aliados del 155, y, obviamente, hay conflictos a los que nos debemos confrontar. El racismo, la violencia, el machismo... son conflictos presentes en nuestra sociedad que nos dividen y a los que nos debemos confrontar”, ha lamentado Puigdemont.