La comparecencia de Alberto Núñez Feijóo ante el empresariado catalán reunido en el Cercle d'Economia no ha servido para conocer novedades sobre los planes del PP ante la crisis que sufre el gobierno de Pedro Sánchez. Aunque ha comenzado su intervención instando "a ver si alguien se atreve a hablar del elefante", ni él mismo ha aportado novedades ni la presidenta del Cercle, Teresa Garcia-Milà, le ha pedido concreciones. No obstante, antes de abandonar el Palau de Congressos de Barcelona, donde se celebra la reunión, y ante el enjambre de preguntas sobre si está dispuesto a acudir a Waterloo a hablar con el presidente de Junts, Carles Puigdemont, sobre una moción de censura contra Sánchez, Feijóo se ha sacudido la cuestión con un displicente "vamos a hablar de cosas serias".
Poco antes de que Feijóo aterrizara en la reunión del Cercle, el secretario general de Junts, Jordi Turull, ha desafiado al líder popular a reunirse con Puigdemont en Waterloo, si quiere abordar una eventual moción de censura contra Pedro Sánchez. En una entrevista en El matí de Catalunya Ràdio, Turull ha advertido que su partido no atenderá "ofertas por los medios de comunicación" y ha reclamado "seriedad" en cualquier propuesta. "Si tiene una oferta, nos lo debe proponer y reunirnos en Waterloo, porque hay una anormalidad democrática con gente en el exilio", ha afirmado Turull, pese a insistir en que Junts no hará de muleta ni del PP ni del PSOE.
Decadencia
Pese a la negativa a hablar con Puigdemont sobre la moción de censura, ante el auditorio esencialmente económico reunido por el Cercle, Feijóo ha advertido que la necesidad de una salida a la situación que vive la política española "flota en el ambiente" y que cuanto más tarde en llegar la "más crecerá" la crisis.
Ante los llamamientos que la presidenta del Cercle ha planteado para construir consensos en el ámbito político, Feijóo ha advertido que ninguno de los presentes llegaría a ningún acuerdo empresarial con una empresa investigada por innumerables casos de corrupción, con ejecutivos en prisión e insolventes. "Si esta lógica es válida para cualquier organización, más lo es para un país", ha remachado el político popular, quien ha alertado que "en España ya no se habla de una crisis política al uso, sino de una profunda decadencia".
Feijóo ha advirtido que la corrupción ya no es excepción, sino norma; ha alertado sobre la "desactivación de mecanismos de control de una democracia solvente", como son los jueces independientes, periodistas libres y oposición al gobierno; y ha reprochado que todo el debate político gira en torno a los escándalos y que ya no hay una agenda económica, sino una agenda de tribunales.
En este punto, ha insistido en que hay 184 diputados que exigen elecciones inmediatas y ha reiterado que "de este colapso solo se sale devolviendo la voz a la gente". Sin embargo, ha advertido que todo esto no tiene valor si no se traduce en hechos y decisiones. "No sé qué van a hacer los demás. No busco remover conciencias ni vengo a pedir favores. Lo que vengo es a defender la necesidad de un proyecto limpio y garantizar devolver la decencia a mi país, con ayuda o sin ella", ha advertido, al tiempo que emplazado sobre la necesidad de salir de una vez del "día de la marmota".
