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Alberto Núñez Feijóo ha retomado este sábado la campaña electoral con un discurso especialmente duro contra el Gobierno de Pedro Sánchez, al que ha calificado de "gobierno de las orgías", y ha situado la tragedia ferroviaria de Urda en el centro de su ofensiva política. Desde Valladolid, ciudad natal de Óscar Puente y de la que el exministro de Transportes fue alcalde, el candidato popular ha advertido que "si el dinero de la seguridad de los trenes ha acabado en el PSOE, tendrán que salir del poder para entrar en la cárcel". Una declaración que llega después de conocerse la investigación de la Fiscalía Europea sobre un posible fraude en los fondos destinados a la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla, donde el pasado 28 de octubre se produjo el accidente que causó 69 muertos.

Feijóo ha asegurado que, si llega a la Moncloa después de las elecciones del 29 de noviembre, impulsará una auditoría exhaustiva del sistema ferroviario español. "Auditaremos el transporte ferroviario, los sistemas de seguridad y hasta la última traviesa", ha prometido. También se ha comprometido a poner fin a lo que considera una política de "amiguismo" en Renfe y Adif, donde, según ha afirmado, solo deberían ocupar puestos de responsabilidad las personas "más preparadas y capacitadas". El dirigente popular ha insistido en que, si se demuestran irregularidades delictivas, no bastará con las dimisiones: "Tendrán que responder ante la justicia". La investigación de la Fiscalía Europea se centra en posibles irregularidades en la utilización de fondos comunitarios destinados a mejorar los sistemas de seguridad, señalización y comunicaciones ferroviarias. Por ahora, no se ha acreditado ningún desvío de dinero hacia el PSOE ni ninguna relación entre el presunto fraude y las causas del accidente de Urda. En cualquier caso, la determinación de eventuales responsabilidades penales corresponde a los tribunales.

Puente, el gran protagonista ausente

El mitin de Valladolid ha tenido un destinatario político destacado: Óscar Puente. Feijóo ha criticado los elogios que el exministro ha recibido después de su dimisión, el 3 de noviembre, y ha ironizado que parecía que los socialistas lo tuvieran que "canonizar". "Han abrazado más al ministro dimitido que a las víctimas", ha reprochado, en una intervención marcada por las consecuencias de la catástrofe ferroviaria.

El líder popular ha comenzado el discurso con un recuerdo para los muertos y sus familias, con una mención especial a la exministra del PP Fátima Báñez, muerta en el accidente. "No es fácil subir a un escenario después de lo que ha pasado", ha reconocido, antes de afirmar que "España está triste y España está harta".

Feijóo también ha explicado que hace pocos días recibió en su despacho a un superviviente de Urda que todavía tenía grapas en la frente. Según su relato, el hombre le pidió que situara a personas competentes en los cargos de responsabilidad, porque de estas decisiones depende la seguridad de los ciudadanos. "¿En qué país nos hemos convertido para que un ciudadano tenga que pedir una cosa tan elemental?", se ha preguntado.

Del "gobierno de las orgías" a Ceuta y las pensiones

Pero Feijóo no se ha limitado a la crisis ferroviaria. También ha cargado contra lo que ha calificado de "gobierno de las orgías", en una crítica a los escándalos y a los casos de presunta corrupción y machismo que han salpicado al PSOE. "Las mujeres que levantan este país merecen que el gobierno de las orgías se vaya, que se las respete y que no se las utilice", ha afirmado. El candidato popular ha denunciado los fallos de las pulseras telemáticas de control de los agresores machistas, pero no ha concretado nuevas medidas para combatir la desigualdad o la violencia de género.

En su repaso de prioridades, Feijóo también ha puesto el foco en Ceuta, ha criticado la actitud del Gobierno ante Marruecos después de la crisis migratoria y ha denunciado las dificultades de los jóvenes para acceder a una vivienda. En cuanto a las pensiones, ha garantizado que se seguirán revalorizando de acuerdo con el IPC, en un intento de disipar las dudas generadas por las declaraciones de la portavoz popular Ester Muñoz sobre la sostenibilidad del sistema.

El presidente del PP ha acabado apelando al descontento ciudadano y ha pedido el voto, incluso, a los antiguos electores socialistas que ahora se sienten avergonzados de su partido. "El cansancio no puede convertirse en resignación", ha defendido, antes de presentar las elecciones del 29 de noviembre como la oportunidad para poner fin a lo que ha definido como el "tormento" de los años de Gobierno de Sánchez. "Hay esperanza, claro que la hay, y tiene fecha: el 29 de noviembre", ha concluido.