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ERC y Gabriel Rufián llegaron a un acuerdo para que el de Santa Coloma de Gramenet fuera el cabeza de lista del partido en las elecciones al Congreso, tal como siempre había defendido en abierto la dirección republicana, pero con actos conjuntos con Irene Montero, la líder de Podemos. Todo ello, a la espera de que los morados acaben de resolver si pasan a formar parte del Frente Amplio que, a estas alturas, encabezará Ada Colau desde Barcelona. En medio de todo este guirigay, la candidatura de Rufián no convence a todo el mundo dentro del entorno de Esquerra, donde hay quien cuestiona la figura del portavoz en Madrid. Es el caso de Ernest Maragall, que rompió el carnet de militante a raíz de la crisis por el caso de los carteles y la gestión que se hizo. Desde entonces, el exconseller y exconcejal en el Ayuntamiento de Barcelona ha sido muy crítico con Oriol Junqueras, a pesar de que las conclusiones de la investigación interna apuntan directamente a dos exjefes de comunicación. Así, Maragall no forma parte ya de Esquerra Republicana pero, preguntado por la situación del partido, ha optado por recurrir a la ironía: "¿El señor Rufián? ¿Aquel líder de Podemos que tiene la generosidad de venir a encabezar las listas de ERC?", se ha preguntado en el programa Bon dia, Barcelona de Betevé. 

Las heridas abiertas 

"Tenemos un espectáculo un poco lamentable. Solo hablamos del "quién", no hay manera de hablar del "qué" en este país. Todavía no he oído ni un solo debate real. ¿Alguien entiende la diferencia entre el Frente Amplio, Podemos e, incluso, Esquerra? ERC ha quedado prisionera de la situación, del mismo Gabriel Rufián; no puede prescindir de él", ha continuado lamentando Maragall. El nombre del ganador de las elecciones de 2019 en la capital del país se ha vuelto a oír estos días como una de las heridas abiertas entre los Comuns y Esquerra. Mientras el portavoz de los republicanos asegura que el partido se presentará por libre y con sus siglas, Rufián ha pedido que las dos formaciones se entiendan, pero se acumulan años de reproches sin resolver. Aunque Maragall ganó aquellas elecciones, un triunfo histórico para el partido, Ada Colau volvió a ser investida alcaldesa con los votos del PSC y del partido de Manuel Valls, evitando que la alcaldía del país quedara en manos del independentismo. Cinco años más tarde, los Comuns votaron en contra de los presupuestos de Pere Aragonès y el entonces presidente de la Generalitat acabó adelantando elecciones. 

Mientras Maragall recurre a la ironía para analizar el panorama político, los partidos de izquierdas continúan con sus negociaciones contra reloj. Este jueves, Ada Colau ha explicado que en las últimas horas ha intentado reabrir las negociaciones con ERC, sin éxito: "La respuesta fue que no quieren ni sentarse a hablar".