"Durante años nos dijeron que había dos Españas. Curioso. Porque, a la hora de repartirse los cargos, nunca parecen tan diferentes". Así empieza el manifiesto de Democracia 21, el nuevo partido con el que la abogada Miriam González Durántez quiere hacerse un hueco en la política española en las elecciones generales del 29 de noviembre. Su propuesta es superar el enfrentamiento entre izquierdas y derechas, regenerar las instituciones y modernizar el Estado. Pero, detrás de este discurso que promete "otra política", hay una pregunta inevitable: ¿estamos ante un nuevo Ciudadanos? El proyecto se presentó el 10 de octubre en Madrid y solo cinco días después ya ha hecho un movimiento significativo: una alianza electoral con Ciudadanos y Unión de Ciudadanos Independientes (UCIN), que concurrirá bajo la denominación Democracia para el Siglo 21. Una operación que sitúa al nuevo partido en el espacio liberal y de centro que intentó ocupar la formación de Albert Rivera, a pesar de que González rechaza que su iniciativa sea una simple reconstrucción de Ciudadanos.
Los desencantados de la política
Democracia 21 ha nacido sobre una premisa que marca la contienda electoral del 29N y que atormenta a muchos electores: ¿a quién voto? La nueva formación busca especialmente seducir a los electores que no se sienten representados por los partidos tradicionales. "Hacemos un llamamiento a toda esa gente que no sabe a quién votar y que ha perdido la ilusión", explica la presidenta de la formación, Miriam González Durántez. Su objetivo es conectar con los ciudadanos cansados de la polarización y de votar, según afirmó durante la presentación, "con la nariz tapada".
En una España cada vez más polarizada, donde parece que los ciudadanos deben escoger obligatoriamente entre dos bloques irreconciliables, Miriam González quiere convencer a los que no se sienten cómodos en ninguno de ellos. Los que no saben a quién votar, los que han dejado de creer en las promesas de los partidos tradicionales o los que se plantean quedarse en casa el 29 de noviembre. Es este electorado desencantado, difícil de cuantificar y políticamente heterogéneo, el que Democracia 21 aspira a movilizar con su discurso de regeneración y modernización.
Entre sus potenciales votantes podría haber antiguos electores de Ciudadanos que no han encontrado una alternativa después del hundimiento del partido naranja. Pero también votantes moderados del PP que no ven en la figura de Alberto Núñez Feijóo el liderazgo que querrían o que rechazan la posibilidad de que los populares deban gobernar con Vox, una formación que cuestiona derechos y políticas de igualdad que consideran conquistas sociales irrenunciables. Y, en el otro lado, socialistas decepcionados con Pedro Sánchez por los escándalos de corrupción, la gestión de la crisis de Ceuta o la incapacidad de dar una respuesta satisfactoria al problema de la vivienda después de ocho años en la Moncloa. Electores progresistas que tampoco se sienten representados por las formaciones situadas a la izquierda del PSOE.
La gran pregunta es si todos estos malestares, de procedencias ideológicas tan diferentes, pueden confluir en una misma opción política. Estar decepcionado con los partidos existentes no significa necesariamente querer votar a un partido de centro. De hecho, varios politólogos han advertido que, aunque una parte importante de los españoles se define ideológicamente como centrista, esto no se traduce automáticamente en una demanda de nuevas formaciones moderadas. Es la paradoja que deberá afrontar Democracia 21: intentar abrirse paso entre dos bloques que, precisamente gracias a la polarización que denuncia, han conseguido fidelizar a buena parte de sus votantes. Y aquí aparece otra incógnita: ¿puede un partido que quiere superar la división entre izquierdas y derechas conseguir que el votante decepcionado del PSOE y el del PP compartan una misma papeleta? Esta es la ambición política de Miriam González, pero también uno de los principales interrogantes que acompañan su proyecto.
¿Quién es Miriam González y quién forma parte del proyecto?
Miriam González Durántez, nacida en 1968 en Valladolid y vinculada familiarmente a Olmedo, es una abogada especializada en comercio internacional y regulación europea. Ha desarrollado buena parte de su carrera profesional en el extranjero, ha impartido docencia en la Universidad de Stanford y ha participado en organismos internacionales. También es fundadora de Inspiring Girls, una organización dedicada a promover referentes profesionales femeninos.
Su vínculo con la política no es nuevo. Su padre, José Antonio González Caviedes, fue alcalde de Olmedo durante el franquismo y posteriormente senador del PP. Además, está casada desde el 2000 con Nick Clegg, antiguo líder de los liberales británicos y viceprimer ministro del Reino Unido entre 2010 y 2015, que después ocupó un alto cargo directivo en Facebook, posteriormente Meta. La pareja se conoció cuando estudiaba en el Colegio de Europa, en Brujas, y ha compartido una vida familiar marcada por las responsabilidades políticas y profesionales a ambos lados del Atlántico. El matrimonio tiene tres hijos, Antonio, Alberto y Miguel, y uno de los momentos más difíciles que ha vivido la familia llegó cuando su hijo mayor, Antonio, fue diagnosticado de un linfoma de Hodgkin, un tipo de cáncer que afecta el sistema linfático, cuando era adolescente. Según explicaron en la televisión británica ITV en septiembre del 2017, Antonio había sido diagnosticado un año antes, cuando tenía 14 años. Después de meses de tratamiento, la enfermedad había remitido. González explicó que habían intentado mantener la normalidad familiar y que habían decidido hacer pública la experiencia para concienciar sobre la necesidad de investigar tratamientos menos agresivos contra el cáncer infantil.
El origen y las caras del nuevo partido
La semilla de Democracia 21 es España Mejor, una plataforma cívica que González impulsó en 2023 para promover reformas institucionales. Ahora ha dado el salto de la sociedad civil a la competición electoral. Entre las caras del nuevo partido hay también perfiles procedentes de la empresa, la diplomacia y la tecnología. Destacan Manel Rodríguez, arquitecto catalán vinculado al sector de la vivienda asequible y director general de Democracia 21; Maricé Sánchez-Macián, especialista en inteligencia artificial y vicepresidenta; y Juan González-Barba, diplomático y ex secretario de Estado para la Unión Europea, también vicepresidente. El proyecto incorpora igualmente a Javier Torres, expresidente de la Sareb.
¡Hay equipo! No estamos solos y desde hoy os iremos presentando por aquí a los tremendos profesionales que nos acompañan. https://t.co/lpSfVO5Rrt
— democracia21 (@democracia21_) October 14, 2026
¿Un Ciudadanos con otra cara?
Las semejanzas son evidentes, especialmente en el discurso contra el bipartidismo, la defensa de la regeneración institucional y la voluntad de construir un espacio político transversal. También en los nombres que rodean el proyecto. Miriam González ha conseguido el apoyo de antiguos dirigentes de Ciudadanos, como Ignacio Aguado, que fue vicepresidente de la Comunidad de Madrid, y de personalidades como Fernando Maura, Beatriz Becerra y Rafael Calduch, vinculadas a Unión, Progreso y Democracia (UPyD), el partido político español fundado en septiembre de 2007 por Rosa Díez. El nuevo partido recupera, por lo tanto, parte del capital político y humano de las formaciones centristas que han ido perdiendo protagonismo en los últimos años.
Pero la diferencia principal es que, esta vez, Ciudadanos no dirige la operación. Según las informaciones publicadas sobre el acuerdo, las candidaturas las integrarán miembros de Democracia 21, mientras que sus aliados aportarán apoyo político y organizativo. La formación naranja, que no se presentó a las generales de 2023, conserva una estructura que Miriam González considera que puede ser útil para un proyecto recién nacido.
‼️Ciudadanos 🍊 y UCIN 🥝 se suman al partido Democracia 21 🍋🟩 de Miriam González Solo presentarán listas por Madrid y Barcelona el #29N. González agradece a los afiliados de Cs, aunque remarca que "en el pasado su dirección les defraudó". 👇 https://t.co/oaiu1WBnwz https://t.co/trLrv1Epyz
— electomanía (@electo_mania) October 14, 2026
La coalición solo presentará candidaturas en Madrid y Barcelona, dos circunscripciones donde espera concentrar sus esfuerzos. González ha agradecido el apoyo de los afiliados de Ciudadanos, pero ha aprovechado el anuncio para marcar distancias con la herencia de la formación naranja. "Sé que en el pasado os decepcionaron, que la dirección de aquel momento acabó reproduciendo una serie de comportamientos que vosotros, precisamente, habíais venido a cambiar", les ha dicho. Es una manera de aprovechar la estructura y la experiencia de Ciudadanos sin asumir íntegramente el legado político. La nueva coalición recupera parte del espacio liberal que había quedado huérfano de representación, pero se presenta con una nueva marca, un nuevo liderazgo y la promesa de no repetir los errores del pasado.
La puesta de largo de Democracia 21 se celebró el sábado 10 de octubre en el espacio Domo 360 de Madrid, ante más de 350 asistentes. Entre el público había una nutrida representación del antiguo espacio liberal y centrista español, con nombres como Rafael Calduch, Fernando Maura y Beatriz Becerra, procedentes de UPyD, y Juan Trinidad, antiguo dirigente de Ciudadanos. Tampoco faltó Nick Clegg, exviceprimer ministro británico y marido de González. Otros antiguos dirigentes de Ciudadanos, como Ignacio Aguado, apoyaron públicamente el proyecto, aunque no asistieron al acto. Una presentación que, por las caras conocidas que reunió, ya dejaba entrever la voluntad de reconstruir el espacio político que habían ocupado Ciudadanos y UPyD, aunque su impulsora insista en que no pretende resucitar ninguno de los dos partidos.
¿Qué defiende?
"Venimos a limpiar España y a modernizarla", proclamó González durante la presentación del partido. La nueva formación se declara liberal, europeísta y reformista, pero intenta huir de las etiquetas tradicionales. Su programa todavía se está desarrollando, aunque ya ha presentado propuestas concretas. Una de las más contundentes es eliminar el 90% de los asesores políticos, así como suprimir los aforamientos de los políticos, crear juzgados especializados contra la corrupción y reformar los mecanismos de designación de los órganos judiciales. También defiende reducir las subvenciones a los partidos, profesionalizar la Administración y obligar a los parlamentarios a rendir cuentas periódicamente ante los electores.
En vivienda, una de las grandes preocupaciones sociales, González propone un plan nacional de construcción de barrios con seguridad jurídica durante diez años, eliminar los impuestos vinculados a la vivienda para los menores de 35 años y destinar 10.000 millones de euros de fondos europeos pendientes de ejecutar a un fondo de vivienda protegida y asequible. En economía, defiende menos burocracia, facilitar la actividad de pymes y autónomos y mejorar los salarios mediante incrementos sostenibles.
En inmigración, considera que los recién llegados pueden ser un activo económico y social, pero defiende una política de entrada regulada. González ha reclamado rechazar los discursos xenófobos, a la vez que determinar quién entra en el país y en qué condiciones.
Otro elemento distintivo es el liderazgo femenino. González es una de las mujeres que aspiran a tener protagonismo en las generales del 29N, pero no es la única que encabeza una formación o una candidatura. Ione Belarra lidera Podemos, que ha situado a Irene Montero al frente de su candidatura por Madrid, mientras que Ada Colau ha asumido un papel de referencia en el proyecto del Frente Amplio, todavía pendiente de cerrar varios acuerdos electorales.
¿Quién financia el partido?
Otra pregunta es quién paga la operación. En su web, Democracia 21 asegura que actualmente no recibe subvenciones públicas y que se financia con las cuotas de los afiliados y donaciones de personas físicas, con un límite de 50.000 euros anuales por donante. También reconoce que el equipo impulsor ha aportado recursos para poner en marcha el proyecto. Esta es la información declarada por la misma formación, que publica sus estatutos y un código ético, pero todavía no dispone de una trayectoria de cuentas electorales fiscalizadas que permita analizar su evolución.
El primer obstáculo: conseguir los avales
Democracia 21 tiene una ambición estatal, pero de momento solo prevé presentarse por Madrid y Barcelona, dos de las circunscripciones que reparten más escaños en el Congreso. Antes, sin embargo, deberá superar un primer requisito: reunir los avales exigidos por la legislación electoral, equivalentes al 0,1% del censo de cada circunscripción. Así, el primer reto de Miriam González es conseguir reunir cerca de 10.000 firmas: unas 5.537 en Madrid y 4.399 en Barcelona. La formación tiene hasta el 26 de octubre para superar este primer obstáculo, y ya ha habilitado un sistema de recogida de avales por internet mediante certificado digital. Un primer examen de la capacidad de movilización de un partido que acaba de nacer y que aspira a captar a los electores desencantados con las formaciones tradicionales, pero que plantea una incógnita: ¿hasta qué punto existe un espacio para una alternativa de centro al margen de los grandes bloques? El manifiesto de Democracia 21 acaba con una declaración de intenciones: "No venimos a salvar España. Venimos a modernizarla. Y, sinceramente, ya tocaba". El reto de Miriam González será demostrar que esta promesa de renovación puede convertirse en una alternativa política diferenciada, y no quedarse en un nuevo intento de recuperar el espacio que dejaron Ciudadanos y UPyD.
