Pedro Sánchez ha querido aprovechar su comparecencia en el Congreso de los Diputados para reiterar su invitación: unos nuevos "pactos de la Moncloa" como los de hace cuarenta años. Por eso, ha convocado formalmente todos los partidos a una reunión la semana que viene. El objetivo, hacer "un gran acuerdo nacional para la reconstrucción económica y social" después del coronavirus. Todavía está por ver si en este encuentro se quedará solo. De momento, la propuesta ha naufragado en el parlamento. Ni sus socios, ni tampoco los principales partidos de la derecha, han comprado el marco mental. Prácticamente sólo los diez diputados de Ciudadanos han subido al carro, consumando el viraje de la formación con Inés Arrimadas.

Justo después de la invitación, ha llegado el turno de palabra del líder de la oposición, Pablo Casado, que ha tildado de "cortina de humo" la oferta de Sánchez. El líder del PP ha acusado al presidente español de querer "fagocitar" los Pactos de la Moncloa de 1977 para "tapar fracasos presentes". El dirigente conservador ha ironizado que "difícilmente pueda aspirar a reescribir la Transición quien no es capaz de negociar un decreto". Ha recordado cómo estos meses su partido ha ofrecido "hasta 11 pactos de estado". El ultraderechista Santiago Abascal directamente ha reclamado la dimisión de Sánchez. Concretamente el líder de Vox le ha reclamado que "pague las nóminas y se vaya".

Los mismos recelos, por motivos diferentes han expresado sus socios hasta ahora, empezando por el independentismo. El portavoz de ERC, Gabriel Rufián, lo ha encontrado absurdo: "La respuesta no puede ser reeditar lo que ya se hizo mal". El jefe de filas de los republicanos en Madrid ha advertido Sánchez que "no habrá pacto que valga" sin un pacto previo en la Unión Europea y sin pactar también con la Generalitat y el gobierno de País Vasco. Por su parte, la cupera Mireia Vehí ha alertado de que aquellos pactos supusieron "bajada de salarios, paz sin justicia ni memoria, consensos sin derechos laborales y la puerta abierta al neoliberalismo". Con ellos que tampoco cuenten.

De la misma manera, Oskar Matute (EH Bildu) ha advertido que no cuenten con ellos con unos "pactos de la Moncloa que lo único que busquen es camuflar más recentralización" como el 77. El PNV se ha movido en un terreno más ambiguo. Si bien Aitor Esteban ha dicho que "hoy no estamos en 1977", también ha señalado que su formación está "siempre dispuesta a acuerdos". En todo caso, ha reclamado "cooperación" y no "imposiciones".

Sólo Ciudadanos ha comprado y aplaudido la propuesta del presidente español. El diputado Edmundo Bal ha avalado la reunión convocada por Sánchez y le ha reclamado "buena fe" y que los acuerdos de la Moncloa 2.0 sean "de verdad". En este contexto, la formación de Inés Arrimadas ha extendido la "mano" en el Gobierno y le garantiza una "oposición unida y leal".

Es la gran obsesión del Gobierno desde hace una semana: reeditar unos acuerdos como los de hace cuarenta años para la salida de la pandemia. Y así se ha plasmado en su intervención en el Congreso de los Diputados, donde ha pedido la segunda prórroga del estado de alarma. "Lo que propongo es un gran acuerdo nacional para cuya reconstrucción económica y social participen todas las fuerzas dispuestas a poner el hombro", ha asegurado. Se ha dirigido a partidos políticos, pero también "empresarios, sindicados y por supuesto las comunidades autónomas". Los números, sin embargo, de momento no salen.

Segunda prórroga pero con menos apoyos

En el pleno de este jueves, Pedro Sánchez conseguirá sacar adelante la segunda prórroga del estado de alarma, pero con una mayoría mucho menos holgada que la primera prórroga. Esta vez, inéditamente, recibirá 54 votos en contra: 52 de Vox y dos de la CUP. Por su parte, ERC, JxCat y EH Bildu mantendrán su abstención. En el habrá el PSOE, Unidas Podemos, el PP, Ciudadanos y el PNV. Aunque votarán que sí, Pablo Casado y Edmundo Bal no se han ahorrado a las críticas a la gestión que ha hecho el Gobierno de la crisis del coronavirus.

 

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