Ada Colau ya no dice que no. Después de meses rechazando la posibilidad de volver a la primera línea institucional, la exalcaldesa de Barcelona ha abierto ahora la puerta a presentarse a las próximas elecciones generales, previstas para 2027, si la izquierda alternativa es capaz de construir un "frente realmente amplio". Y pone sobre la mesa una condición especialmente significativa: que este espacio sea más grande que el actual Sumar y que Podemos también forme parte de la ecuación. Es en este momento de redefinición cuando vuelve a aparecer con fuerza el nombre de Colau. "Es cierto que me han propuesto dar el paso", ha reconocido la exalcaldesa. Pero Colau asegura que ya no cree en "soluciones mágicas" ni en la idea de que una sola figura pueda resolver los problemas de un espacio político que hace tiempo que intenta recomponerse. Su receta pasa por una alianza más amplia. Un espacio en el que, según explica, "seamos más que ahora", que mejore sus formas de funcionamiento y que sea "valiente e ilusionante". Si las conversaciones entre los partidos avanzan en esta dirección, sostiene, se sentirá "responsable de ayudar" para intentar evitar un gobierno de la extrema derecha "y que el fascismo gobierne en España", ha reconocido en Eldiario.es. Pero también introduce una cautela importante: "Ahora mismo yo no soy candidata a nada".
En los mismos Comuns, su formación, todavía no dan nada por decidido, aunque celebran el giro de Colau y que ahora deje abierta la puerta a dar el paso. El movimiento llega justo cuando el espacio político situado a la izquierda del PSOE acelera su reorganización ante las generales. Más Madrid, Izquierda Unida, Comuns y Movimiento Sumar trabajan en una nueva coalición que, según ha avanzado este viernes el digital El Salto, adoptará el nombre de Frente Amplio como marca y que aspira a presentar a mediados de octubre tanto la nueva estructura como la persona que encabezará el proyecto. La opción de que se sume Podemos está sobre la mesa de negociaciones.
De "sigo diciendo que no" a "me lo puedo plantear"
El cambio en el discurso de Colau es significativo porque hace solo once días la exalcaldesa de Barcelona todavía insistía públicamente en que continuaba rechazando las ofertas para volver a ocupar cargos institucionales. En una entrevista en el Cafè d’Idees de RTVE del 14 de septiembre, la exalcaldesa explicaba que todavía recibía propuestas "de vez en cuando", pero que su respuesta continuaba siendo negativa: "Sigo diciendo que no". Al mismo tiempo, sin embargo, introducía por primera vez una rendija en esta negativa: "Si en algún momento soy especialmente útil para hacer algo en concreto [...] me lo podría volver a plantear". Aquella puerta, entonces solo entreabierta, ahora se ha ensanchado.
El nombre de Colau circulaba desde hacía meses en las conversaciones sobre el futuro de la izquierda alternativa. Fuentes de los Comuns habían confirmado a EFE que ya le habían planteado ser candidata y que ella lo había rechazado. Paralelamente, también aparecía el nombre del ministro de Cultura, Ernest Urtasun, otra de las figuras que han sonado para encabezar la candidatura. La incógnita, por lo tanto, ya no es solo quién será el candidato, sino qué izquierda representará esta candidatura.
Podemos, la pieza que Colau quiere volver a encajar
Aquí es donde la posición de Colau introduce otra variable. La exalcaldesa defiende que el nuevo frente no se limite a los cuatro partidos que actualmente negocian —Comuns, Más Madrid, Izquierda Unida y Movimiento Sumar— y apuesta por que también se intente reconstruir la relación con Podemos. No es una cuestión menor. Podemos abandonó el grupo parlamentario de Sumar en diciembre de 2023 después de meses de tensiones y desde entonces las relaciones entre los dos espacios han sido especialmente difíciles. Ahora, sin embargo, los movimientos se han acelerado.
La formación morada ya ha situado a Irene Montero como aspirante a encabezar una candidatura estatal y ha planteado unas primarias abiertas a otras fuerzas de la izquierda. La misma Montero ha explicado que mantiene conversaciones con Colau, mientras Sumar ha empezado a reclamar a Podemos que aclare si está dispuesto a trabajar por una candidatura conjunta. Colau ya había defendido que fue un error romper con Podemos y que había que volver a hablar con la formación. El País recogía este jueves que varias personas próximas a la exalcaldesa interpretaban su reciente reaparición pública como un posible preludio de un regreso a la política institucional.
La vivienda devuelve a Colau a su terreno
El movimiento coincide, además, con un regreso de Colau a uno de los terrenos que marcaron su entrada en política: la vivienda. Antes de ser alcaldesa de Barcelona, Colau se dio a conocer como una de las principales caras de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH). Esta misma semana ha vuelto a participar en una protesta contra un desahucio en el barrio de Gràcia de Barcelona, donde los Mossos retiraron a los activistas que impedían el acceso policial al edificio.
Y el desahucio de Maricarmen, la mujer de 87 años expulsada esta semana de su casa en Madrid después de décadas viviendo en ella, ha provocado una nueva intervención política de la exalcaldesa. Colau ha reclamado a los partidos de Sumar que se planteen incluso abandonar el gobierno de coalición si el PSOE no acepta impulsar medidas más contundentes en vivienda. "Se ha acabado, no se puede mantener la presencia en un gobierno de coalición si no es para hacer el máximo esfuerzo para enfrentarnos a los fondos buitre", afirmó. Precisamente la vivienda será uno de los principales ejes programáticos del futuro Frente Amplio, según las fuentes de las formaciones que negocian la nueva coalición citada por El Salto.
Colau vuelve al tablero
Lo que todavía no existe es una candidatura formal. Tampoco está decidido qué mecanismo se utilizará para escoger a la persona que la encabece ni si las conversaciones acabarán permitiendo incorporar a Podemos a una candidatura conjunta. Pero el movimiento de Colau modifica el panorama. Hasta hace pocos días, su nombre aparecía en las quinielas mientras ella misma se mantenía al margen. Ahora es ella quien admite que podría dar el paso, siempre que el proyecto que se construya cumpla la condición que considera esencial: que sea lo suficientemente amplio para intentar reunificar una izquierda alternativa que llega a 2027 dividida en varios espacios. Después de dos años fuera de las instituciones, la pregunta sobre el futuro de Colau ya no es simplemente si volverá a la política. Ella misma ha dejado claro que, en realidad, nunca se ha marchado del todo. La pregunta ahora es si este regreso acabará llevándola de Barcelona al Congreso de los Diputados.