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El nombre de Ada Colau está en boca de todos estas semanas de precampaña. Ella se ofreció a liderar el Frente Amplio de izquierdas en las elecciones del 29N, pero su figura no acaba de convencer a todo el mundo y tampoco ha servido para que Podemos se una a esta coalición para intentar aglutinar todos los votos a la izquierda del PSOE en el conjunto del Estado. De hecho, la formación morada ha llegado a un acuerdo con Esquerra Republicana para colaborar de cara a estos comicios con actos conjuntos de Gabriel Rufián e Irene Montero. En este contexto, en que prevalece la división y se vislumbran diferentes opciones de izquierdas en las elecciones generales, Colau se ha mostrado dispuesta a dar un paso al lado y ceder el liderazgo del Frente Amplio si hay otro candidato que genere más consenso y siempre que esto sirva para incorporar a Podemos a este entendimiento. "Todo se puede discutir. A mí se me presenta como candidata a la presidencia y me honra. Si yo soy útil, ya he dicho que lo haré con muchísima ilusión y pondré toda mi energía. Por si más adelante se suman más formaciones al Frente Amplio y el consenso es que haya otra persona, escuche, adelante", ha manifestado en una entrevista en RTVE.

La lista única, "un clamor popular"

Esta lucha de Colau por conseguir una unidad real —al menos en el periodo electoral— de las izquierdas es contra reloj, ya que el plazo termina este viernes, 16 de octubre. Ha sido un día intenso para Colau, que ha hecho un tour por diferentes medios de comunicación para ofrecerse en este paso al lado y trasladando la presión sobre Podemos y también sobre Esquerra Republicana, cuestionando su pacto electoral. Este también tiene detractores dentro de las filas republicanas, empezando por la exconsellera Dolors Bassa, que ha confesado no entenderlo. "El acuerdo que ha hecho Podemos con Esquerra es legítimo, obviamente. Pero es un acuerdo extraño, porque no es de candidatura. No hay un proyecto común al que sumarse. En cambio, hay cuatro formaciones que están impulsando el Frente Amplio que ya están hablando con otras formaciones", ha reflexionado Colau en RAC1, quitando peso a las declaraciones de Irene Montero en las que negaba en rotundo la posibilidad de que Podemos se integrara en el proyecto.

"Tenemos que concentrarnos en ser optimistas y ponernos al servicio de lo que nos dice la gente, que es que más allá de cómo nos llamemos, ya sea Gabriel Rufián, Irene Montero o Ada Colau, tenemos que poner toda nuestra energía, todo nuestro talento y nuestra capacidad al servicio de conseguir una candidatura única que es, claramente, un clamor popular ahora mismo", ha asegurado la exalcaldesa de Barcelona, que se presentará como cabeza de lista en esta demarcación.

Heridas abiertas entre ERC y los Comuns

Otro de los factores en esta complicada ecuación es Esquerra Republicana. Después de semanas de dudas, su candidato será Gabriel Rufián, pero a cambio de llegar a un entendimiento con Podemos. Mientras el portavoz del partido, Isaac Albert, descartaba de plano la posibilidad de pasar a formar parte del Frente Amplio, su cabeza de lista manifestaba que "no tiene ningún sentido reclamarlos para Madrid y no quererlos para Catalunya". Así, Rufián reclamaba un entendimiento entre su partido y los Comuns, dos formaciones que acostumbran a votar en la misma dirección y que son los grandes socios de Salvador Illa en esta legislatura, pero con heridas profundas todavía muy abiertas. En 2019, Ernest Maragall ganó las elecciones a la alcaldía de Barcelona, pero Ada Colau fue investida con el apoyo de Manuel Valls. Cinco años después, en 2024, el "no" de los Comuns a los presupuestos de Pere Aragonès llevó al entonces presidente de la Generalitat a adelantar las elecciones, con un fuerte varapalo electoral para Esquerra.