Campuzano y Marc Álvaro presentan Esquerra Democràtica: "No queremos una izquierda profética y estética"

No queremos una ERC profética y estética”. Con este mensaje, el diputado Carles Campuzano y el también diputado en el Congreso Francesc-Marc Álvaro han situado en escena a una nueva asociación vinculada a ERC, Esquerra Democràtica, que aspira a incidir en el rumbo del soberanismo y del catalanismo progresista. La iniciativa nace con la voluntad de contribuir a la reconstrucción de confianza, reforzar una propuesta política “central y competitiva” y reconectar con una sociedad catalana que, admiten, ha quedado tocada después de los últimos años de tensión política.

El nombre escogido no es casual: Esquerra Democràtica bebe directamente de la formación creada en 1975 por Ramon Trias Fargas, uno de los impulsores de la primera CDC, en una clara declaración de intenciones sobre el espacio ideológico que quiere ocupar. Los promotores han subrayado que no se trata ni de una corriente interna ni de un nuevo partido, sino de una plataforma estable con identidad propia, vinculada a ERC a través de un acuerdo de colaboración formal, pero sin integración orgánica. El objetivo es generar pensamiento, propuestas y debate desde una óptica reformista, europeísta y de gobierno, en un momento que consideran clave para redefinir el futuro político del país.

"Del centro hacia la izquierda"

En su intervención, el diputado Carles Campuzano ha explicado que la creación de Esquerra Democràtica responde a la voluntad de abrir un nuevo espacio de participación política: “Hemos decidido que creamos una asociación no porque no estemos convencidos de los partidos políticos, al contrario, la democracia necesita partidos políticos fuertes y sólidos”. En este sentido, ha remarcado que el proyecto quiere permitir implicarse en la política “sin participar de las servidumbres que tienen también los partidos políticos”, agrupando tanto a militantes de ERC como a personas independientes. “Creamos una asociación con vocación política sin las servidumbres políticas”, ha resumido, subrayando la voluntad de colaboración con ERC para “reforzar al máximo una propuesta política progresista, soberanista, no sucursalista y no dependiente de Madrid”.

Campuzano ha defendido que este impulso se inscribe en la necesidad de consolidar "la fuerza del centro hacia la izquierda" y de construir "una izquierda con mentalidad de Gobierno y con capacidad de hacer política útil". "No queremos ser una izquierda estética y profética", ha afirmado, reivindicando una izquierda con "ganas de gobernar nuestro país". Asimismo, ha puesto el acento en una idea de país basada en el futuro compartido: "El país no puede basar nuestro sentimiento de pertenencia en los antepasados comunes, sino que los sueños de los padres sobre sus hijos puedan ser posibles". El diputado ha advertido de los riesgos que afronta el catalanismo y ha apelado a combatir "el miedo y el resentimiento identitario", que ha calificado como "el principal enemigo del catalanismo", así como la xenofobia, porque "hará imposible la llegada a la independencia". En este marco, ha reivindicado que "aquello que nos define como nación es la capacidad de organización de la gente" y ha reafirmado el compromiso europeísta del proyecto: "Nos definimos como europeístas, Europa es nuestra patria". Campuzano también ha querido subrayar la resiliencia del país —"en un momento de miedo y desesperanza, hemos tenido la capacidad de fortalecernos"— y ha concluido apelando a "contribuir en la recuperación de la confianza" colectiva.

Esquerra democràtica, casa Elizalde / Foto: Carlos Baglietto
Carles Campuzano en la presentación de Esquerra Democràtica / Foto: Carlos Baglietto

Marc Álvaro subraya que el proceso "ha descosido el país" y pide esperanza

El diputado en el Congreso Francesc-Marc Álvaro, vinculado a Esquerra Democràtica a pesar de no ser militante de ERC, define el nuevo espacio como "un grupo de personas que nos hemos encontrado porque queremos políticas de progreso, la libertad nacional" y que comparten la idea de que "la política se tiene que restaurar" en un contexto de descrédito creciente. Con una mirada inequívocamente europeísta, sostiene que el proyecto nace con voluntad de "ayudar a los compañeros de ERC a fortalecer un proyecto central y competitivo, muy transversal y que se parezca lo máximo posible a la sociedad catalana". Álvaro subraya que Esquerra Democràtica no mira atrás: "No somos gente de nostalgia… nos define más el futuro que la historia". En este sentido, rechaza cualquier tentación de regreso a etapas pasadas —"no queremos volver en la máquina del tiempo en ningún momento pasado"— y reivindica que Catalunya se encuentra "en un nuevo mundo" que hay que entender desde una perspectiva abierta. "Nos define la reconstrucción", resume, situando este concepto como eje central de la nueva corriente.

Esta reconstrucción, advierte, es múltiple y urgente. "El procés no salió bien. El país se nos ha descosido", afirma, describiendo una sociedad "agrietada" que necesita recomponer vínculos internos y recuperar la confianza en la política y las instituciones. "Ninguna sociedad puede sobrevivir a la actual desconfianza radical", alerta, en un contexto marcado por "el miedo, el resentimiento y el populismo". También apunta a la necesidad de afrontar debates como el de la lengua "con ideas frescas" y de restablecer "la verdad práctica que permite la conversación pública", erosionada —dice— por "la nueva derecha, el nuevo fascismo y la frivolidad de los tecnofeudales". Finalmente, Álvaro amplía el foco y defiende "la reconstrucción del proyecto europeo", criticando una Unión Europea "encorsetada por la burocracia" y sometida a inercias y derivas autoritarias. En este marco, reivindica "reconstruir la palabra libertad", que considera "secuestrada por los fascistas", y recuperar una esperanza con contenido: "La esperanza debe ser operativa, la tenemos que llevar en el bolsillo". Para el diputado, esta esperanza no es garantía de éxito, sino "la convicción de que las cosas las tenemos que hacer y que van por el buen camino", un principio que quiere situar en el centro del nuevo impulso político.

Esquerra democràtica, casa Elizalde / Foto: Carlos Baglietto
Francesc-Marc Álvaro en el acto de presentación de Esquerra Democràtica / Foto: Carlos Baglietto

"Recuperar la confianza"

El nacimiento del Grup Esquerra Democràtica responde a una diagnosis compartida: Catalunya atraviesa un momento de desorientación colectiva que exige "recuperar confianza, ambición y sentido de país". La ponencia ideológica de este nuevo conglomerado reivindica "los valores que han hecho fuerte el catalanismo democrático: la libertad, la justicia social, la cohesión" como fundamentos para reconstruir una esperanza compartida. La propuesta no parte del pesimismo, sino de la convicción de que hay que "poner en valor las enormes potencialidades y oportunidades que tiene el país". Este proyecto pone en el centro una idea clásica pero hoy tensionada: "Catalunya, un solo pueblo". Frente a los discursos que buscan fragmentar la sociedad, Esquerra Democràtica reivindica un catalanismo "integrador, abierto y acogedor". Esto se traduce en una apuesta clara por un modelo económico dinámico —basado en "el trabajo, la empresa, el oficio y la innovación"— pero orientado inequívocamente al bienestar de las personas. El progreso, sostienen, solo tiene sentido si sirve para "reducir desigualdades, generar oportunidades y asegurar que nadie quede atrás".

En el ámbito nacional, el grupo se declara abiertamente soberanista: "Aspiramos a que Catalunya pueda decidir libre y democráticamente su futuro político. Y queremos la independencia". Con todo, incorpora una mirada autocrítica sobre el ciclo iniciado en 2017, asumiendo que "una parte importante del país ha vivido entre la decepción, la frustración y el desconcierto". Por ello, plantea la necesidad de "repensarse", "reconstruir confianzas" y volver a conectar con la ciudadanía. El soberanismo, defienden, debe volver a ser "sinónimo de buen gobierno, de progreso social y de calidad democrática". Finalmente, Esquerra Democràtica sitúa Catalunya dentro de una Europa que considera imprescindible: "La soberanía real o se ejerce compartiendo poder o queda vacía ante los grandes poderes globales". Con una apuesta por un "liberalismo social europeo, moderno y comprometido con la igualdad real", el proyecto combina libertad y responsabilidad colectiva, e incorpora la transición ecológica como una oportunidad que "debe ser justa". Todo ello con una mirada humanista del país, donde "la lengua catalana es el nervio de nuestra comunidad" y donde unas instituciones fuertes son condición indispensable para un futuro compartido.

Esquerra democràtica, casa Elizalde / Foto: Carlos Baglietto
Acto de presentación de Esquerra Democràtica / Foto: Carlos Baglietto

Educación, cultura, economía y derechos sociales

La jornada también ha incluido una mesa redonda centrada en las propuestas de país de Esquerra Democràtica en ámbitos clave como la educación, la cultura, la economía y los derechos sociales, moderada por Pol Turu. El doctor en ciencias políticas y sociales Eduard Vallory ha advertido que "las políticas educativas son a largo plazo y las estructuras son limitadas", señalando el peso de "una estructura de escuela basada en un modelo funcionarial nefasto" heredado del franquismo. Vallory ha lamentado que "llevamos 40 años sin que esto se haya enfocado" y ha subrayado que, en un contexto de transformación digital acelerada, "sin unas instituciones con profesionales preparados y unos chicos preparados para adaptarse es muy difícil dar respuesta". Con todo, ha reivindicado que "debemos tener la creencia de que la política puede cambiar la realidad", a pesar de "la esclavitud del corto plazo".

Desde el ámbito social y económico, Maite Balcells ha defendido la necesidad de "conseguir la Catalunya de un solo pueblo que no deje a nadie atrás", poniendo el acento en el sentimiento de pertenencia y en la necesidad de políticas de largo alcance. En paralelo, la investigadora del Barcelona Supercomputing Center Marta Curto-Grau ha remarcado que "no hay competitividad sin cohesión social" y ha alertado de que "salarios bajos con falta de acceso a la vivienda hace que mucha gente se vea forzada a marcharse", dificultando la retención de talento. La sesión, con la participación también del gestor cultural Ferran Madico, ha servido para reforzar la idea de que el progreso económico y social deben avanzar de la mano para sostener un proyecto de país con ambición y cohesión.

Entre los asistentes, se encontraban la secretaria general de ERC, Elisenda Alamany; el secretario general adjunto, Oriol López; la vicesecretaria del mundo del trabajo de ERC, Laura Pelay; Magda Oranich, exdiputada en el Parlament; Miquel Camps, adjunto a la presidencia de PIMEC; el exsecretario general del departamento de Economía, Pep Vilarrubia; el alcalde de Montblanc, Marc Vinya; Oriol Ribalta, alcalde de Sallent de Llobregat; o Guillem Mateo, miembro de Units; así como el exdiputado en el Congreso, Jordi Xuclà.