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La crisis migratoria de Ceuta del 30 y 31 de julio tuvo un segundo escenario en el mar. Al menos una fragata y varias patrulleras de la Marina Real de Marruecos entraron repetidamente en aguas bajo soberanía española, sin pedir autorización, coincidiendo con la llegada masiva de migrantes a la ciudad autónoma. Las incursiones se prolongaron durante los primeros días de agosto y desencadenaron una respuesta de la Armada española, que desplegó varios barcos militares para reforzar la vigilancia. La tensión llegó hasta el punto de que una patrullera española y una marroquí estuvieron a punto de colisionar durante las maniobras.

El episodio se produjo en una zona marítima especialmente delicada por la falta de una delimitación acordada entre España y Marruecos. Madrid considera que Ceuta dispone de un mar territorial que puede llegar hasta las 12 millas náuticas desde la costa, pero Rabat no reconoce la soberanía española sobre la ciudad ni sobre sus aguas. En este entorno son relativamente habituales los incidentes con embarcaciones de la Gendarmería marroquí que persiguen lanchas vinculadas al narcotráfico. Lo que resulta excepcional es la presencia reiterada de barcos de guerra marroquíes haciendo maniobras en estas aguas, una situación con pocos precedentes.

¿Qué son las fragatas y las patrulleras marroquíes?

Los barcos que protagonizaron las incursiones pertenecen a dos categorías militares con funciones diferentes. Una fragata es un barco de guerra equipado para participar en operaciones navales, proteger otras embarcaciones militares y actuar ante amenazas procedentes del mar, del aire o de submarinos. Las patrulleras, en cambio, están orientadas principalmente a la vigilancia marítima, el control del tráfico naval y la supervisión de los espacios marítimos. Ambas categorías pueden formar parte de una marina militar, pero tienen capacidades y misiones habituales diferentes. En el caso de Ceuta, las informaciones conocidas no han concretado qué fragata marroquí participó, ni tampoco los modelos y el número exacto de patrulleras implicadas.

Para responder a estas maniobras, el Estado Mayor de la Defensa español movilizó inicialmente el Rayo, un buque de acción marítima de 93,9 metros de eslora, con base en Las Palmas de Gran Canaria, especializado en misiones de vigilancia y disuasión. Llegó al puerto de Ceuta el 3 de agosto. Posteriormente, la Armada envió la fragata Santa María, procedente de la base naval de Rota, en Cádiz, pero una avería obligó a sustituirla por la fragata Navarra. El 6 de agosto, ambos buques coincidieron durante unas horas en el puerto de Ceuta para traspasar el equipo de Infantería de Marina de una embarcación a la otra.

¿Por qué las maniobras generaron tanta tensión?

La legislación marítima internacional reconoce el derecho de los buques extranjeros a efectuar un paso inocente por las aguas territoriales de otro estado, siempre que la navegación sea continua y no comprometa su paz o seguridad. Por lo tanto, el simple paso de un buque militar extranjero no constituye necesariamente una vulneración de la soberanía. La diferencia en este caso es que las unidades marroquíes no se limitaron a atravesar la zona, sino que entraron repetidamente, maniobraron y volvieron a salir. Los movimientos de las dos marinas generaron situaciones de proximidad peligrosa, hasta el punto de que dos patrulleras de los países vecinos estuvieron a punto de chocar.

Las incursiones cesaron después del despliegue disuasorio de la Armada española y de los contactos de alto nivel del Ministerio de Defensa con las autoridades marroquíes. Pedro Sánchez confirmó el 12 de octubre que el episodio había tenido lugar y aseguró que se había resuelto mediante la interlocución entre los dos países. Continúa sin aclararse públicamente por qué la Marina marroquí llevó a cabo aquellas maniobras, ni tampoco si existía alguna coordinación con la entrada masiva de migrantes en Ceuta durante los mismos días. Las fuentes conocedoras de los incidentes no han confirmado esta posible conexión entre los movimientos militares en el mar y la crisis en la frontera terrestre.