La Audiencia Nacional ha absuelto a los dos Mossos d'Esquadra, escoltas de Carles Puigdemont, del delito de encubrimiento por acompañar al expresident de la Generalitat por varios países del norte de Europa hasta su detención en Alemania en marzo de 2018.

La sentencia considera acreditado que los dos agentes ayudaron a Puigdemont, conscientes de que era investigado en España y que había una orden europea de detención contra él, pero concluye que los hechos no se pueden tipificar como delito de encubrimiento del artículo 541.3 del Código Penal.

El titular del juzgado Central Penal, José Manuel Fernández-Prieto, explica en su sentencia que ha quedado probado que los dos mossos, aprovechando los días libres de servicio, recogieron a Puigdemont en Estocolmo e iniciaron con él un viaje por varios países de Europa hasta su detención el 25 de marzo de 2018 en Alemania.

El juez explica que los investigados ayudaban a Carles Puigdemont, conscientes de que era investigado en España por su participación en hechos constitutivos en su momento de delito de rebelión, y que el juez instructor español encargado de la investigación había emitido una orden europea de detención y entrega con el fin de obtener su entrega. La intención de los acusados, según el juez, "era ayudar a Carles Puigdemont a volver a Bélgica y evitar su identificación en algún lugar donde pudieran ejecutar la orden europea de detención". Justamente eso es lo que declararon en el juicio y lo que el juez ha estimado para absolverlos.

 

 

 

La sentencia analiza el artículo 451 del Código Penal que tipifica el encubrimiento y concluye que en el caso concreto sólo se podría condenar si se tratara de encubrir hechos tipificados como rebelión y que el favorecedor hubiera actuado con abuso de funciones públicas, requisitos que no concurren en el presente caso. En este sentido, el juez recuerda que los hechos juzgados por la causa del procés finalmente fueron tipificados por el Tribunal Supremo como delito de sedición y no de rebelión.

Los dos mossos viajaron a Waterloo y se encargaron de la seguridad del president durante el desplazamiento de Estocolmo a Bruselas el 23 de marzo del 2018.

Dos días después, la policía alemana detenía a Puigdemont cuando acababa de pasar la frontera con Dinamarca. La Fiscalía les pedia 3 años de prisión por el delito de encubrimiento.

Puigdemont tenía una nueva orden de detención y la intención era, según han relatado los dos escoltas acusados en el juicio, llegar lo más rápido posible a la Fiscalía belga. Por eso cogieron "vías rápidas para poder llevar a Puigdemont", han explicado en la primera sesión. Han reiterado que en ningún caso intentaron esquivar a la policía, ni esconderse ni huir. Creían que lo que hacían era lo correcto porque los abogados les habían explicado que había que llevar al presidente Puigdemont a la Fiscalía después de que Pablo Llarena dictara una nueva orden de detención.