"La precipitación y la superficialidad son las enfermedades crónicas del siglo"
Aleksandr Solzhenitsyn
Les hago al tanto de la nueva tendencia juvenil a favor de las pieles de verdad verdadera; después de tanto sintético han descubierto que arreglarse el visón de la abuela o la suegra es muy ecológico-reciclable y más lustroso y calentito. Es tiempo de pieles de nuevo, también para los que andan en la refriega que piensan que es buena idea venderlas antes de haber siquiera cazado al animal. Viene todo esto a cuento de que, de forma sorpresiva, en un formato me han preguntado a bocajarro si creo que Sánchez acabará en la cárcel. Turulata perdida, me han venido a la mente los cazadores, los osos y las pieles.
Hay mucha gente vendiendo pieles diversas de las que no han divisado al animal ni de lejos. Todo es tan rápido que ya no solo se suceden los hechos, sino que cada vez hay quien se adelanta a los hechos y los rebasa, entre ellos periodistas —¡qué horror!— y políticos en busca de relato a costa de lo que sea. Los hay de todo signo. Veamos, así como aperitivo, la propuesta de Núñez Feijóo de cambiar los términos jurídicos que rigen el suplicatorio que el Tribunal Supremo debe presentar ante las cámaras para poder procesar a diputados o senadores. "A estas alturas, nadie puede descartar que se use esa figura para esquivar a la justicia", apuntando claramente a Pedro Sánchez. El salto es prodigioso, dado que, por muy cercado que esté por los problemas judiciales de su entorno, no existe aún indicio o prueba alguna de que el presidente del Gobierno haya cometido un ilícito penal. El runrún en Madrid es tan grande, suena tan fuerte, como sucede en el caso de Zapatero, que ya se van atropellando como antes hicieran con el ministro Torres o con el propio Pepiño Blanco. Los informes que los implicaban eran tan inminentes que no ha llegado.
No seré yo quien ponga la mano en el fuego por ninguno de los arriba citados, por supuesto, hay demasiadas cosas que huelen a chamusquina, pero lo que no haré, como no lo hará nadie serio, es saltarse la cadena natural de cosas, que debe comenzar con algo que ate las sospechas y las convierta en carne de juzgado. Sin eso, todo lo demás huelga. No son solo los políticos, los periodistas del foro van también enloquecidos con imputaciones que no llegan, procesos que no empiezan y hechos probados que no se han escrito aún. Poco a poco, les diría yo, no todo es echarles pan a tus patos para entretenerlos y cohesionarlos. Mejor haría el jefe de la oposición en resguardarse en una racional espera y en reflexionar sobre el hecho cierto de que ningún cambio en la justicia o las instituciones que se realice con nombre propio aporta nada a la calidad democrática.
Hay mucha gente vendiendo pieles diversas de las que no han divisado al animal ni de lejos
Otro que ha salido de montería implacable ha sido el triministro Bolaños al terminar el Consejo de Ministros. "La aprobación hoy tanto de la ley reguladora del derecho a rectificación como de la ley de protección del derecho al honor suponen dos hitos para la democracia", ha dicho todo ufano e importante. Advierto de que como Bolaños siga colocando hitos, nos traza una calzada romana. No ha aprobado ninguna ley, porque tal cosa no corresponde al gobierno. Es más, es altamente improbable que esas leyes se aprueben en el Parlamento —que es donde se hacen las leyes en democracia, con permiso del notario mayor del Reino—, ya que Junts comunicó que no las respaldaría. ¡Tengo pieles!, grita Bolaños, y así lo harán en los próximos meses casi todos los ministros, que han sido instados a buscar señuelos aparentes, reformas de reglamentos y cualquier cosa que llene debates y que no precise de refrendo en el Congreso. Cacahuetes para el pueblo.
Lo malo de tales cacerías desaforadas es que somos tan conscientes de que nos están entreteniendo, que lo mismo, sin querer, se cuela en medio algún tema de verdad importante y nos lo tomamos a chufla. Financiación singular, pero para todos, imposibilidad de desahucio de inquilinos morosos, rebaja de impuestos para arrendadores que no suban el alquiler, límite para alquilar por habitaciones, envío de tropas a Ucrania, y cualquier otra que oigan estos días, cuestiones todas ellas que no tienen capacidad para aprobar y a las que se opondrán algunos de sus socios de investidura. Hacer que haces. Dar que hablar. Pavonearte con pieles prestadas sin tener siquiera escopeta. A esto nos exponemos los ciudadanos si no buscamos abrigo en los próximos meses. Ustedes al cansancio, nosotros los periodistas a tener que hacer pronunciamientos estériles. Esfuerzos todos condenados a la melancolía.
Y no es porque no pase nada, que está pasando de todo. El siglo ha despertado y nadie, ni quienes lo han hostigado, tiene la más mínima idea de hacia dónde nos conducirá. Llegaremos tarde, la humanidad siempre llega tarde a su cita con la historia, y España ya, mejor no hablar. Con esta dirigencia, no tenemos tiempo para hablar de las cosas graves, de nuestro futuro y del de las generaciones venideras, del riesgo de conflicto, del final del sueño idílico de Europa. ¡Cómo tenerlo si estamos abocados a hablar de una chorrada por hora! Con esa conciencia despierta, orientemos nuestras brújulas y cuando veamos venir a los vendedores de pieles de oso, demos media vuelta, como si fuéramos todos animalistas espantados por su odiosa mercancía, que solo busca entumecernos.
