Árboles caídos, taludes desprendidos, catenarias desplomadas, material incendiado, marquesinas agujereadas, bajadas de tensión, descarrilamientos trágicos. Muertos. Heridos. Córdoba, Gelida, Tortosa, Maçanet, Torelló, Móra la Nova. Suspendida la circulación. Avisan a toda prisa. Con contradicciones. Ahora el Govern afirma que habrá trenes. Después Renfe lo contradice. Ahora a Adif no le parece bien. Después el Gobierno de España no comparece. A ver, ¿por quién nos tomáis? En Adif, Renfe, Govern y Gobierno ahora mandan los mismos. Vigilad el fuego amigo porque esto no cuadra mucho y a cobrar siempre la gente. El hedor de boicot se huele de lejos. También te diré que, si no hay servicio, no pueden llegar tarde. Jugada maestra. ¡Eh!, y el Govern propone de nuevo la gratuidad. Nunca pensé que no tendría que pagar por un tren que no circula. Iluminados.
Dicen que quieren garantizar la movilidad y la seguridad, oxímoron de difícil resolución. No hace mucho, nos hacían viajar gratuitamente en Rodalies —abonos por aquí, abonos por allá, que la casa es grande— porque no les salía a cuenta tanta devolución exprés. Quieren volver a lo mismo. Como la normalidad en el servicio es el retraso continuado —con accidentes o sin ellos—, entonces se arruinan teniéndonos que devolver el importe del billete hoy sí y mañana también. ¿Manera? Todo el mundo a viajar sin pagar, así no se podrán quejar. Y, aun así, la relación calidad-precio todavía era (y es) cara. Ahora se ha visto que tampoco nos salía del todo gratis, la cosa. Algunos usuarios y maquinistas empiezan a pagarlo... con la vida. Y eso, chicos, no tiene precio, ni perdón, ni devolución posible. Vida solo hay una y merecemos que sea digna. Por eso el próximo sábado 7 de febrero por la mañana, en Barcelona, tendremos la oportunidad de gritarlo muy fuerte, claro y en catalán, en la manifestación que han convocado la ANC y el Consell de la República para decir basta.
El ministro Puente ha admitido, en diversas declaraciones recogidas en prensa, que la infrafinanciación de Rodalies agrava su vulnerabilidad y puede provocar accidentes. Gracias, ya se ha visto. O sea, que sabían que en cualquier momento el sistema fallaría pero dejaron hacer. Al fin y al cabo, con los catalanes todo vale y ellos, los de la corbata, van en coche oficial. Esta desinversión premeditada es más bien una operación diseñada para tener al país en crisis constante, empobrecido. Cuando gobernaban partidos independentistas era fácil cargarles las culpas y tildarnos, a los catalanes, de ineptos. Pero ahora que mandan ellos, ¿cuál será la excusa? No es solo la lluvia y el viento, Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya ha funcionado perfectamente, y sobre sus vías también llovía. No, esto es una desinversión estructural, es el lamentable mantenimiento de la infraestructura, son los convoyes envejecidos y es Madrid recibiendo más inversión de la que en Catalunya se promete.
Una nación sin trenes, ni autopista, que se hace añicos en manos de quienes no quieren un nuevo país que se autogestione y se quite el lastre del Estado que lo expolia
El accidente de la Alta Velocidad en Adamuz ha causado 45 víctimas mortales. Andalucía, sin embargo, no ha perdido el servicio de regionales en ningún momento. En Gelida ha habido un muerto y el sindicato de maquinistas ha parado todo el servicio en Catalunya. Nadie duda del peligro de la red (hace tiempo que sabemos de su abandono), pero sí que genera dudas esta doble vara de medir: cuesta de entender que los maquinistas, por un lado, estén en contra del traspaso de Rodalies a la Generalitat (que mejoraría las prestaciones, peor que Renfe no se puede hacer) y, por el otro, quieran pararse por motivos de seguridad. Ojo que el trasfondo no sea la negativa de los sectores españolistas de Adif y Renfe de ceder poder a la Generalitat, sin importar si mandan los suyos. ¿Qué sucedería si los maquinistas fueran independentistas?
Para rematarlo, la AP7 es una ratonera. La caída del muro de Gelida ha arrastrado la autopista como si fuera un dominó, malévolo juego donde otras piezas, como la enseñanza o la sanidad, hace tiempo que se tambalean, en una cadena de maltrato mayúscula. No sé yo si nos convendría mucho un traspaso de incompetencias: comprar a precio de saldo algo que ya no funciona es un regalo envenenado y después la culpa sería tuya, no del trilero vendedor. Una nación sin trenes, ni autopista, que se hace añicos en manos de quienes no quieren un nuevo país que se autogestione y se quite el lastre del Estado que lo expolia. La falta de credibilidad es absoluta. El Govern de tothom, se hacen llamar. De todos los que no cogen el tren, debe ser. Haría reír si no fuera que da pena. Como he leído en tuiter, son tan antiguas las infraestructuras de Rodalies que se deberían llamar las Rodalies de Organyà.