Ojalá un día, Brigitte Vasallo, te despiertes pensando: “¿Por qué hoy no les hago un favor, a los catalanes, y me callo?”. Pero a ti, Brigitte, te gusta hurgar: te gusta que el dedo a la llaga siempre vaya a parar. Te tenemos que oír en la radio y leer en los digitales. ¿Por qué los medios hacen pasar tus consignas abiertamente catalanófobas como normales? Cuando hablamos de genocidio lingüístico y cultural, nos dicen que todo ello es una exageración. Pero ¿por qué es, si no, que no te corta Marc Giró? ¿Por qué es, entonces, que te dedicas a insultar sistemáticamente a los catalanes, y esperas que la reacción siempre sea la de aplaudir muy fuerte con las manos? ¿Por qué nadie te para los pies cuando nos tratas como a subhumanos? Es muy cansado, Brigitte, ver cómo te paseas por platós, estudios y entrevistas creyéndote antisistema: en realidad, lo tuyo es un profundo desprecio a la catalanidad hecho estratagema. Tú eres el sistema, Brigitte: el españolismo es tu lema y el charneguismo el monotema. Te quieres hacer pasar por visionaria y progresista, pero en realidad eres una reaccionaria suprema. 

Si tu plan “no xenófobo” para el catalán es hablar en castellano, Brigitte, quizás debas replantearte el plan elegido: es el mismo plan que tenía el dictador que murió dormido

Cuando la cuestión es la catalanofobia estructural y hablas de pubilles catalanetas privilegiadas, tus animadversiones irracionales quedan todas desnudas. Tu truco es viejo y conocido: el de invertir las dinámicas de poder para que el catalán siempre parezca cayuco. O un gusano. Ojalá tener un trabuco. Dices: “estamos haciendo un abuso de poder hacia la población migrante”, porque tu deseo es que hablar en catalán en Catalunya siempre sea una experiencia humillante. Y que el inmigrante no pueda ser nunca catalán y sea para siempre esto: transeúnte. Ahora explicas que tienes un plan “no xenófobo” para la defensa de la lengua. Caramba, Brigitte: eres brillante. Construir un marco en el que el catalán sea xenófobo por definición es tu obsesión militante. Cuando dices “me daría mucha pena que a la gente le diera un poco de asco hablar en catalán” sabemos que proyectas. Si crees que con este pose sobreactuadamente preocupado engañas a alguien, es que nos tratas de abyectos memos. Si tu plan “no xenófobo” para el catalán es hablar en castellano, Brigitte, quizás debas replantearte el plan elegido: es el mismo plan que tenía el dictador que murió dormido. Que no sea que todo ello sea la materialización de tu xenofobia etnicista, supremacista; quizás deberías empezar a preguntarte quién es, aquí, el fascista.

Hace tiempo que te vemos venir, Brigitte: ahora ya eres poco más que un chiste. Un disfraz para el izquierdista catalán raquítico que se resiste a admitir que rinde obediencia a Madrid. Te has pasado la vida yendo de beca en beca: la tuya es la trayectoria de quien vive pegada a la meta. ¡Qué jeta!, y encima te pones en la boca a la burguesía catalaneta. Es cierto, conciudadanos, que aquí nos hace falta admitir responsabilidades: quizás no todo es culpa de la charneguista que vive de instituciones y universidades. ¿Cómo puede ser que alguien abiertamente catalanófobo como Brigitte llegue a la cima de la academia sin que nadie deje sus tesis franquistas en entredicho? ¿Qué respeto nos merece el nombre de Rodoreda, si la titularidad de su cátedra en Nueva York estuvo en manos de quien reiteradamente nos deja verdes? Haces y deshaces, Brigitte, porque somos un país ocupado. Pero también te aprovechas de todos aquellos catalanes que se dejan pisotear porque tienen el orgullo minado. Interpreto, Brigitte, que esta es tu intención final: que los catalanes leamos nuestra existencia como una condición criminal. 

Me sabría mal para el lector terminar sin referirme al programa de Marc Giró. Un programa, por cierto, al que La Setmana (del Llibre en Català) otorgó el cuarto Premi Difusió. El pose de su presentador ante tu catalanofobia explícita, Brigitte, ya no es ni defraudador: al fin y al cabo, él y tú trabajáis para el mismo señor. Por eso te sigue el juego, claro está: no quiere pagar el precio de tenerte que confrontar. Y por eso hay quienes callan ante este episodio etnicista en Vostè primer ('Usted primero'): no quieren que la última vez que pudieron ocupar los micrófonos para hablar de sus libros sea el postrero. Ya lo ves, Brigitte: está todo destrozado. Tenemos el país capado y pacificado. Y a pesar de todo, tu obsesión todavía es la de hacer pasar a la víctima por agresor. La de hablar de “catalanetas”, como si todos los poderes del Estado español no trabajaran incansablemente para hacernos comer tartaletas. Eres el altavoz de la nación ocupante, y aun así te nos paseas por el país con pose de revolucionaria flamante. ¿A quién quieres engatusar, Brigitte? La mayor parte de nosotros no nos chupamos el dedo. ¿Que no es una obviedad, que revistes de lucha de clases el conflicto nacional para hacer de los catalanes una abominación social? ¿Que no es cierto que usas el charneguismo como identidad para no tener que abrazar a nada que huela a catalanidad? Tira, tira, Brigitte. Ya tengo el tarro agotado; tu única misión es la de hurgar en la herida del catalán acojonado. Con Marc Giró todo te ha salido chapó: tu única habilidad real es la de ser un pelmazo sin igual.