"Francamente, esos jueces son una desgracia para nuestra nación"
Donald Trump
La falta de consistencia intelectual y política de algunos de los líderes de nuestro país es apabullante. Eso o se trata de un tipo de sectarismo que no tolera el control democrático ejercido a través del poder judicial. Martes de efervescencia judicial en la Comunidad Valenciana. Día de políticos convirtiendo a los jueces y sus resoluciones en garrotes con los que establecer el relato político que les interesa, porque cuando la cosa no les funciona, entonces el garrotazo es para el juez.
Un martes interesante para descubrir las grandes incoherencias y las manipulaciones. Les resumo: el juez que actúa para donde sopla el viento de la izquierda, o sea, del poder, es el juez sublime; el juez que, puede que hasta con razón, con sus decisiones les incomoda, juez prevaricador seguro. Para ello basta oponer los casos Mazón y Oltra, de los que hubo sendas novedades ayer. La Audiencia con Oltra: lawfare. La juez de Catarroja con Mazón: menos mal que hay justicia. Atrás dejamos las invectivas contra Peinado del lunes por haber sido corregido por la Audiencia: Audiencia, buena, y Peinado, malo; que malo técnicamente lo es y mucho. Lo de Julio Iglesias contra Yolanda Díaz lo dejo de postre.
La cuestión de Mónica Oltra desnuda la hipocresía de cierta izquierda. Oltra era consejera responsable de los centros de menores de la Comunitat Valenciana cuando una menor fue abusada por un monitor. A la chica no le hicieron ni caso cuando lo contó. No se activaron protocolos ni se comunicó ni a la policía ni a la Fiscalía. La cuestión es que el agresor, en el momento de producirse los hechos, era el marido de Oltra, que fue condenado a cinco años de prisión. Esta víctima a algunas proclamadas feministas les importa una higa, porque su acción penal compromete a uno de los suyos, y por eso pretenden que no es preciso investigar qué pasó en esos centros y si Oltra tuvo que ver en taparlo. Deben saber que si la menor no hubiera contado de forma informal el abuso a una policía en la puerta del centro, todo hubiera quedado enterrado. Fue la policía quien puso en marcha sus protocolos. Por la administración de Oltra, todo tapado.
Después de muchos vaivenes procesales y de cambios notables en la Fiscalía: la fiscal jefe de Valencia, en época de Delgado, progresista ella, hizo un escrito pidiendo la imputación de la entonces vicepresidenta, que era demoledor, pero tras el cambio de fiscal general, a saber por qué, se dejó de acusar. Ahora la Audiencia acaba definitivamente con el empeño del instructor de que la cuestión no fuera a juicio y obliga a sentar a Mónica Oltra en el banquillo. A mí, si las acusaciones son de ultraderecha, me la trae al pairo, como a la Audiencia, que dice que el propio relato fáctico que hizo el juez instructor es “incompatible” con el sobreseimiento provisional de la causa que él mismo decretó. Eso suena, como poco, feo. Cualquiera ve que un juicio justo debe dilucidar quién es responsable de la desprotección y ocultamiento de la agresión sexual a una menor, menos si eres de izquierda radical, que verás un lawfare de manual.
La Audiencia con Oltra: lawfare. La juez de Catarroja con Mazón: menos mal que hay justicia
Esas gafitas de ver jugarretas judiciales se te caerán al instante si pasas de noticia y ves que la jueza Tobarra ha elevado exposición razonada al Tribunal Superior para pedir que se impute a Mazón. ¡Esto es justicia, coñe!, exclamarás. No voy a entrar aún en si es consistente imputarle por homicidio imprudente omisivo, subtipo agravado. El Tribunal Supremo tiene determinados hasta cinco elementos imprescindibles para que esto se pueda producir y la cuestión es sumamente técnica. Por eso la exposición de Tobarra resulta un poco caótica y precipitada, más que nada porque tenía previstas varias declaraciones esta misma semana que ha abortado para soltar el caso a toda prisa. ¿Y eso? ¿Por qué consideraba pertinentes y necesarias esas diligencias y de pronto ya no? Eso no debería importarles, porque imputar a Mazón es parte del relato, y lo demás es cosa menor. Tan cosa menor como que a la juez le hayan presentado una querella, justo el mismo día, acusándola de un comportamiento tan surrealista como lo es que su marido estuviera presente en las declaraciones y tomara parte de ellas interrogando testigos. Su marido es magistrado en Valencia, es decir, en el juzgado de Catarroja es como usted o como yo: nadie. Ahora resulta que no solo hay declaraciones de testigos, sino grabaciones en las que se le oye preguntar, y con eso un abogado de varias familias de víctimas se ha querellado. No se preocupen mucho porque al abogado parece que le llaman facha y, además, lo que importa es lo de Mazón, no esto, que podría anular la instrucción y que, de hacerlo, será lawfare inmediato. Y esperen, no sea que al TSJV no se le ocurra "corregir" a Tobarra, como le ha pasado a Peinado, porque entonces pasarán a engrosar las filas de jueces franquistas inmersos en un golpe de Estado contra el pobre Pedro y sus gentes. De seguir la instrucción, mejor que lo haga alguien del TSJV con oficio y que no precise de apoyo familiar para hacer su trabajo.
Por seguir la fiesta, tenemos además a Adif llevándose sin permiso judicial trozos de raíl justo cuatro días después del accidente ferroviario, y no sabemos si pensaban entregarlos si la Guardia Civil no se llega a dar cuenta. Han propiciado, como poco, la ruptura de la cadena de custodia y, como mucho, la sospecha de que intentaban ocultar algo. La juez —recién salida del horno y sin marido al lado— ya les ha ordenado que "se abstengan de realizar cualquier operación" y "la restitución inmediata del material" si no quieren que les empuren. Aquí, si quieren saber dónde posicionarse y no ser tachados de fachas, deben firmar que Puente todo bien y la Guardia Civil patinando.
De postre les dije que dejaba la demanda de Julio Iglesias contra Yolanda Díaz, previa a la interposición de querella por calumnias e injurias. Aquí la postura debida es aplaudir que una vicepresidenta del Gobierno acusara de "abusos sexuales" y "someter a un régimen de esclavitud" a sus trabajadoras a un ciudadano, saltándose toda la normativa europea sobre presunción de inocencia. Déjense las manos aplaudiéndola. Lo de Julio no ha hecho más que empezar y va a ser la madre de todas las batallas legales e indemnizatorias. Sumergir el asunto en los medios, como si nunca hubiera pasado, no va a parar a los abogados del cantante. Al tiempo.
Lo que quede de legislatura, mucho o poco, va a discurrir a golpe de juzgados y de propaganda. La pauta ya la tienen. Entre jueces del averno y jueces angelicales, ya saben a quién aplaudir y a quién insultar. No hay Derecho más fácil.